Tuve la oportunidad de trabajar codo con codo con José Ismael Rosado cerca de dos años. Desde el punto de vista profesional era un auténtico fuera de serie.

Trabajó duramente durante larguísimas jornadas, sábados y domingos, adaptándose rápidamente a la normativa española que no conocía, y a unas circunstancias económicas difíciles. Siempre preocupado por los intereses del astillero y sus trabajadores, era además un buen líder y rápido montó un equipo potente a su alrededor, no solo de compañeros de trabajo sino también de proveedores.

Personalmente, rápido se convirtió en un gran amigo. Tenía un trato exquisito, disfrutaba de su vida en Galicia. Amante del vino blanco y la gastronomía gallega, amaba Vigo. Aprendí mucho de él, y lo echo de menos. Descanse en paz allí donde se encuentre.

*Fundador de Baltar Abogados y exconsejero de Barreras