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Faro de Vigo

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La cúpula de Ritz-Carlton ignoró la denuncia por “prácticas irregulares” de Prothero en Barreras

España incumple la obligación de transponer una directiva europea

Prothero, Timothy Grisius (de Marriott International) y Victor Cai. FDV

El crucero de ultralujo que la marca The Ritz-Carlton Yacht Collection adjudicó a Hijos de J. Barreras se bautizó inicialmente como Azora. El 5 de diciembre de 2018, y a través de la agencia británica Barker Brettel, la sociedad Cruise Yacht OpCo registró este nombre en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (Euipo, por sus siglas en inglés). Esta opción duró poco; un mes después se dio de baja en el mismo departamento comunitario. El buque pasó a llamarse Evrima –grabado hoy ya en el casco–, una palabra griega que significa “descubrimiento”. ¿Esta marca se quedó en manos de la armadora Cruise Yacht, que dirige Douglas Prothero y que está principalmente participada por el fondo Oaktree? No. Era y es propiedad de The Ritz-Carlton Hotel Company, filial del holding hotelero de lujo Marriott International, si bien esta cadena ha incidido de forma reiterada que no tiene nada que ver con el fracasado proyecto que, a la postre, ha dejado al mayor astillero privado de España a las puertas de su liquidación. Por eso William Liam Campbell, que fue director general de Barreras hasta que Prothero prescindió de él, recurrió a la propia Marriott para denunciar las “irregularidades” que se estaban produciendo en Vigo. Como desveló ayer FARO, el directivo llevará a juicio a la plana mayor de la flota Ritz-Carlton, con Prothero a la cabeza, por despido “nulo o improcedente con conculcación de derechos fundamentales”. La vista estaba fijada para el 20 de diciembre, pero este jueves fue pospuesta para el 11 de julio de 2022.

Campbell, como figura en la demanda –cursada contra Barreras, Prothero, la naviera Cruise Yacht y el fondo Oaktree–, asegura que fue cesado en su cargo “sin causa justa y como clara represalia por el ejercicio de su libertad de expresión y por denunciar prácticas financiero-contables irregulares que afectaban al proyecto y al astillero”. Entre ellas, la decisión del entonces presidente ejecutivo de la atarazana de Beiramar de “trasladar otros costes y márgenes a cargo de la cuenta del astillero”, provocando presuntamente un desvío de fondos de Barreras en beneficio de su barco. A través de un correo electrónico, una portavoz de la compañía ha replicado a la exclusiva de este periódico, rechazando la versión de su antiguo alto cargo. La compañía –reza la comunicación– “procedió al despido disciplinario de William Paterson Campbell el pasado día 9 de marzo por motivos justificados. Esta decisión se tomó después de que el exdirectivo decidiera no regresar a su puesto de trabajo tras un período de estancia de teletrabajo en el Reino Unido, lo cual supuso una transgresión de la buena fe contractual, cuestiones que se le expusieron con claridad y justificadas en la carta de despido y que conocen tanto el exdirectivo como su defensa jurídica”.

  • VERSIÓN DE BARRERAS

    “Un despido por motivos justificados tras no regresar a su puesto de trabajo”

“Acoso”

El relato temporal que describe Campbell en su demanda, con traducción jurada y remitida a Oaktree a Londres, es muy distinto. A finales de enero de 2020, cuando el ex director general ya había cumplido los seis meses de periodo de prueba y las tensiones con su superior por la gestión de éste alcanzaron su clímax, Prothero “le dio instrucciones para que teletrabajase desde Inglaterra”, sin dejar de “presionar” a Campbell para que firmase un anexo en su contrato y poder ser despedido sin indemnización. La tensión entre ambos era máxima. “Ante esta grave situación de acoso y hostigamiento –prosigue el documento– solicitó amparo y protección denunciando las manifiestas irregularidades financieras”. Recurrió directamente a la cúpula de las empresas que capitanean el proyecto de buques de lujo que, de momento, no ha podido sacar a navegar al primero de ellos. Escribió –a través de su abogada, Belén Canosa– tanto a Marriott International como a Oaktree.

  • LOS CORREOS

    “Solicitó amparo y protección denunciando las irregularidades”

Dos días después de dirigirse a la cadena hotelera, el 10 de febrero de 2021, “ya no podía acceder a su correo electrónico de empresa ni a su línea de teléfono móvil corporativa”. Su comunicación fue dirigida entonces a Susannah Bennett, máxima responsable del departamento de compliance (prevención de corrupción y códigos de conducta) de Marriott. La petición de amparo al equipo de compliance de Oaktree se producirá unos días más tarde, el 19 de febrero, y nunca obtendrá respuesta. Pero, entretanto, las llamadas entre Prothero y Liam Campbell, de acuerdo al relato de la demanda, continúan. “El actor le pregunta claramente que cuándo regresa a trabajar en persona al astillero [...] Prothero reconoce que le ha cortado tanto el acceso a su correo corporativo como el teléfono de empresa como medida de presión para que firme el anexo del contrato, así como procediendo a amenazarle expresamente con el despido”. La demanda incorpora transcripciones de esas conversaciones telefónicas.

  • LA COMUNICACIÓN

    “Prothero reconoce que le ha cortado el correo como medida de presión”

El COVID

Llega el 3 de marzo, diez días antes de la declaración en España del estado de alerta por la pandemia. Liam Campbell recibe un correo de Recursos Humanos de Barreras para que se reincorpore en 48 horas de forma presencial. “Si en dicho plazo no se incorpora [...] la dirección podrá considerar extinguido el contrato de trabajo, sin perjuicio de la imposición de sanciones disciplinarias”. El problema, como notifica la letrada Canosa al astillero, son las restricciones por la pandemia, toda vez que Campbell necesitaría una PCR negativa para volar a España, y una prueba más para acceder a las instalaciones de Beiramar. “Esa orden se da conociendo perfectamente –prosigue la demanda– que era irrealizable debido a los controles sanitarios en vigor”. El 9 de marzo, cuando el ex director general está en Madrid para volar a Peinador, es despedido “como clara represalia por el ejercicio de su libertad de expresión y por denunciar prácticas financiero-contables irregulares”.

La única interacción que existió entre Campbell y Oaktree –el fondo es el accionista mayoritario de la armadora Cruise Yacht, dueña del Evrima y que usa The Ritz-Carlton Yacht Collection como marca comercial– se produjo un día después del despido. Fue entre Belén Canosa y Tom Jaggers, director general de Oaktree en Europa y que figura como director en la sociedad Cruise Yacht Upper Holdco, una de las múltiples firmas de un entramado que se extiende por España, Malta, Singapur, Liechtenstein, Luxemburgo e Islas Caimán. Jaggers trasladó a la abogada que “había comunicado la denuncia a Hijos de J. Barreras”, a pesar de haber utilizado un canal confidencial que debería haber protegido, en este caso, a Liam Campbell.

“Las informaciones contenidas en el escrito de demanda –zanjó ayer la compañía, ahora gestionada por la consultora Kroll– son falsas, erróneas, imprecisas o incorrectas y, en todo caso, se dirimirán en las instancias judiciales, que es donde corresponde”.

“Sin protección” ante malas prácticas

España incumple la obligación de transponer una directiva europea 

El 17 de diciembre expira el plazo para que España adapte a nuestro marco jurídico la Directiva de Protección al Denunciante (2019/1937). No va a llegar a tiempo. “Los denunciantes potenciales suelen renunciar a informar sobre sus preocupaciones o sospechas por temor a represalias. En este contexto, es cada vez mayor el reconocimiento, a escala tanto de la Unión como internacional, de la importancia de prestar una protección equilibrada”, expone la misma. La demanda interpuesta por Liam Campbell contra Douglas Prothero, Hijos de J. Barreras, Cruise Yacht y Oaktree aborda la presunta vulneración de esta directiva. El motivo, que uno de los responsables del fondo de inversión decidió remitir la denuncia del británico –en la que exponía las “prácticas irregulares” de Prothero en el astillero– directamente a Barreras “despojándolo de toda protección”. De hecho, y de acuerdo al relato de la demanda, Cambpell dejó de tener acceso tanto a su correo corporativo como a su teléfono móvil solo dos días después de comunicar sus sospechas a Marriott International, matriz del holding hotelero y de la cadena The Ritz-Carlton Hotel Company.

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