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Los cuatro trajes a medida de Marta Ortega

Marta Ortega asumirá la presidencia de Inditex con 38 años

La hija pequeña del fundador de Inditex asumirá la presidencia con 38 años, convertida en un icono de la moda y en la imagen de marca de un grupo en plena transformación

Marta Ortega se enganchó a la trastienda de Inditex durante una sesión en Barcelona del fotógrafo Alfonso Ohnur con la icónica modelo Kate Moss para la campaña otoño-invierno de Zara de 2004. Tenía 19 años y una vida casi tan discreta como la del padre. Meses atrás, la benjamina de Amancio Ortega salió momentáneamente del anonimato por la fiesta de su mayoría de edad en el conocido local nocturno Playa Club de A Coruña. Llegó vestida de negro, llena de transparencias, con una gran cruz colgada al cuello y muletas. El atuendo y el habitual segundo plano de la familia en el foco público desmentían cualquier pretensión de convertir la cita en una puesta de largo a la antigua usanza. Y su madre, Flora Pérez, lo quiso dejar muy claro ante los periodistas que hacían guardia para captar la imagen de la heredera. Aquello era “una reunión con amigos para celebrar su cumpleaños”.

Amancio Ortega y su hija, en la fiesta sorpresa de su 80 cumpleaños en Inditex. FDV

Poco se sabía de la joven entonces, salvo la pasión por los caballos y la relación con otras famosas y millonarias amazonas de la misma generación, como Carlota Casiraghi y Athina Onassis, que tanto alimentaron la crónica social. Hasta que Marta Ortega anunció que dejaba la hípica profesional para seguir formándose y allanar el futuro relevo en la multinacional textil. Bueno, realmente ella no lo dijo. Lo adelantó la revista Hola, la misma que dio la exclusiva de las bodas con Sergio Álvarez Moya y Carlos Torretta, confirmó los embarazos de los pequeños Amancio y Matilda, y compró los derechos para difundir en España el primer reportaje con declaraciones suyas directas en el Wall Street Journal, la biblia de los negocios en EEUU. Un país, por cierto, que no está ni de lejos entre los grandes mercados de Inditex. “Siempre estaré donde la compañía me necesite más”, aseguraba en la “excepcional entrevista” publicada el pasado verano que le presentó como “el arma secreta de Zara”. No había ni una pista siquiera de que el salto a la cúpula del gigante de Arteixo llegaría tan pronto.

La presidenta electa de Inditex compatibilizó ayer las portadas de los medios económicos y de la prensa rosa, en esa delgada línea roja entre el mundo de las finanzas y el de las celebrities que marca su meteórica trayectoria en estos últimos años. Hubo una primera Marta Ortega, la jinete que empezó a descubrir el legado paterno en el set con Kate Moss, interesada más en el poder de la imagen que en los números. Una segunda tras adentrarse en las tripas del holding. Su puesto de cajera en una tienda de Zara en la calle King’s Road de Londres a los 23 años es el mantra de su biografía para ilustrar el recorrido por todas las patas del negocio antes de recalar en el departamento de Zara Woman, donde trabajó hasta ahora. Ahí se confeccionó su tercer look, el de un icono de tendencias. Casi todo lo que se pone se convierte en un éxito de ventas. La nueva líder de Inditex inunda las revistas especializadas por su don para mezclar el made in Zara con lo más cool de la alta costura.

Ortega, entre el fotógrafo Peter Lindbergh y el modisto Alber Elbaz. Alber Elbaz

Marta Ortega y los modelos Jon Kortajarena y Eugenia Silva. Jon Kortajarena

Mientras los ejecutivos convencionales se sientan en selectas cumbres económicas, Marta Ortega trata con Anna Wintour, la archifamosa editora jefe de Vogue y tutora en la sombra de la moda; o con Pierpaolo Piccioli, director creativo de Valentino y artífice del alabado vestido de novia de su matrimonio con Torretta, retransmitido prácticamente en directo. “Creo que es importante tender puentes entre la alta costura y el estilo de la calle, entre el pasado y el presente, entre la tecnología y la moda, entre el arte y la funcionalidad”, defendía en la entrevista. Una declaración de intenciones que pasó desapercibida entre el resto –“Creo que mi padre nunca fue el mejor en nada en particular, pero fue el mejor en encontrar a la mejor persona para hacer cada cosa”, por ejemplo–, pero que esconde las claves de por qué ella es la “arma secreta” de la empresa. Es la imagen de marca global que nunca tuvo Inditex. Personaliza la transformación del líder del fast fashion hacia un modelo sostenible, rozando el concepto boutique, con colecciones duraderas que sigan el camino abierto por SRPLS, la línea de básicos atemporales fabricada con tejidos orgánicos para todas las edades que se renueva cada dos años bajo su supervisión directa.

En la conversación con el Wall Street Journal, Marta Ortega confesó su deseo de mantenerse “cerca del producto” fuera cual fuera el destino que le aguardara en Inditex. Con ella llegaron las campañas en colaboración con fotógrafos de la talla de Mario Sorrenti y Steven Meisel, o el director de cine Luca Guadagnino. Colecciones cápsula en tributo a estrellas como Charlotte Gainsbourg. Después de 15 años en distintas áreas “y, en particular”, al frente del “reforzamiento de la imagen de marca y propuesta de moda de Zara”, la multinacional confirmó que ahí seguirá a pesar de asumir la presidencia a partir del 1 de abril. “Es una persona que conoce muy bien la empresa”, destacó el todavía primer ejecutivo, Pablo Isla, en la comparecencia para dar cuenta del cambio de timón en la compañía.

Con los medios españoles y de buena parte del mundo buscando ayer la explicación a semejante revolución en una empresa poco dada a las sorpresas, la protagonista del año, con permiso de la pandemia, lanzaba un cariñoso mensaje a la Fundación Peter Lindbergh a través de Instagram. El mítico fotógrafo de moda y el diseñador Alber Elbaz son sus dos grandísimos amigos, sus tutores en la moda. Ambos fallecieron con pocos meses de diferencia. El modisto lo hizo en abril y Lindbergh en septiembre de 2019. La retrospectiva del fotógrafo al que se le atribuye la creación del fenómeno de las top models llega a España de la mano de la propia Ortega, en otro ejemplo, el enésimo, de que a la mujer más poderosa del negocio textil le gusta hacer las cosas de otra manera para diseñar su nuevo traje a medida en Inditex.

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