La transición hacia una economía libre de emisiones de C02 colisiona con el modelo que durante años ha mantenido la gran industria gallega. La central térmica de Endesa en As Pontes, la fábrica de aluminio de Alcoa (ahora Alu Ibérica en A Coruña) o la refinería de Repsol son algunas de las instalaciones más contaminantes del país, pero también de las que sostienen más empleo de calidad. Mientras la alternativa no cristaliza en nuevos puestos trabajo, según los cálculos de la Xunta la transición energética pone en riesgo unos 16.500 empleos en Galicia. Así lo puso de relieve ayer el presidente autonómico, Alberto Nuñez Feijóo en la Cámara de Comercio de A Coruña, durante las jornadas El reto de la transición energética en las empresas en Galicia. El presidente de Repsol, Antonio Brufau, avanzó que el grupo cooperará con Naturgy y Reganosa en un macroproyecto para producir biogás a partir de purines, con la construcción de 21 instalaciones en Galicia: 16 plantas de tratamiento y cinco grandes digestores.

Brufau, reivindicó que la transición energética debe hacerse “teniendo en cuenta la velocidad y el coste de la transformación para la sociedad y para las empresas”. El directivo apuntó que la compañía energética sostiene 1.100 empleos directos en Galicia gracias a la actividad del complejo de A Coruña y la actividad de distintas áreas en la comunidad.

Feijóo manifestó su esperanza de que los fondos europeos sirvan para paliar los efectos de la descarbonización en el mercado laboral gallego. En este sentido, el presidente gallego puso de relieve la candidatura “sólida y madura” de Galicia a los Next Generation y el diseño del Polo de Transformación de Galicia que aspira a movilizar más de 3.000 millones en los tres primeros años y crear más de 30.000 empleos directos e indirectos.

“Estamos ante un verdadero cambio de paradigma”, afirmó el presidente de la Cámara, Antonio Couceiro, que calificó la transición energética de “necesidad obvia”. “Pero la tarea a realizar para alcanzar ese objetivo es enorme”, matizó.

Coincidiendo con la visita del presidente de Repsol a A Coruña, un grupo de trabajadores se concentró ayer a las puertas de la refinería convocado por la CIG para pedir “una transición energética justa en el sector de los carburantes” que garantice “alternativas de reindustrialización y creación de puestos de trabajo nos territorios afectados” para que realmente haya “una transición y no una demolición”, en palabras del secretario xeral de la central nacionalista, Paulo Carril, quien criticó que la refinería coruñesa quede “fuera del plan estratégico de Repsol”.