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Faro de Vigo

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Ni Brexit, ni crisis de materias primas: Cortizo saca músculo en Reino Unido con 100 millones de facturación

El grupo esquiva la encrucijada del comercio mundial con exportadores especialistas, I+D específico para el mercado británico y la producción del 40% de su aluminio primario

Un trabajador en las instalaciones del grupo en Padrón. // Cortizo | // A. CORTIZO

En el inmenso mosaico que Simon Manley crea Instagram con las facetas de “padre, marido y diplomático” hay cuatro fotografías muy ilustrativas de su devoción por Galicia. Una estampa de su paso por el restaurante de Pepe Solla, otra del convento de San Francisco en Santiago de Compostela, las vistas desde una espectacular playa azulísima en las Rías Baixas y otra de la Quinta de San Amaro. El anterior embajador de Reino Unido en España confesó en muchas entrevistas y reportajes su amor por el norte del país, al que comparaba con el Caribe, “aunque con un vino muchísimo mejor”. Quizás por eso se dejó caer de vez en cuando por aquí en visita oficial. Para la última, en septiembre de 2018, reservó cita con la cúpula de Aluminios Cortizo, sin duda una de las compañías más british de Galicia. La cuenta atrás para el Brexit estaba en marcha por entonces y Manley quiso lanzar un guiño a los responsables de la multinacional, presente en el mercado inglés desde hace tres décadas. “El Reino Unido continuará acogiendo a las empresas e inversores extranjeros con los brazos abiertos –dijo el exembajador– y seguirá siendo una tierra de oportunidades para las compañías gallegas que quieran expandirse a nivel internacional”.

El divorcio con la UE se consumó el 31 de enero de 2020, pero con un periodo transitorio de convivencia que duró el resto del año pasado. Reino Unido siguió en el mercado comunitario a todos los efectos, hasta que arrancó este 2021 y afloraron todas las debilidades de la desconexión y las consecuencias de ser un tercer país en el comercio internacional para sus vecinos, en medio, además, de una tormenta perfecta en la economía por la falta de materias primas, el encarecimiento de la energía y el colapso del transporte mundial.

El doble de aluminio

Las compras de Galicia a las empresas británicas se hundieron a mínimos de los últimos 30 años. Las ventas notan también el particular cuello de botella que atraviesa Reino Unido, aunque menos –bajaron un 3,6% respecto al pasado ejercicio y un 27% en comparación con 2019– por el empuje del líder de la exportación al país, la automoción, que acumula una subida del 50% entre enero y agosto (436,7 millones de euros); y del segundo mayor flujo comercial desde la región en estos momentos, el protagonizado por el aluminio: 45,8 millones, el doble que en 2020.

Detrás está Aluminios Cortizo, que prevé facturar en Reino Unido unos 100 millones de euros cuando acabe el ejercicio, a pesar de todos esos problemas que condicionan el negocio con el país. “Va a ser un año magnífico”, asegura Daniel Lainz, director general de la división de Arquitectura en el grupo.

Daniel Laiz, director general de la división de Arquitectura, junto a Estanislao Suárez, gerente de Cortizo PVC, en una presentación. // Cortizo

¿Un milagro? No, porque no existen en economía. A Lainz no le gusta hablar de los posibles méritos de Aluminios Cortizo para echarle un pulso a la encrucijada de la economía en general y las relaciones comerciales con Reino Unido en particular. “Las circunstancias son propicias”, zanja. Lo único que admite es que el grupo hizo lo que tenía que hacer.

Antes de formalizarse la desconexión de la UE, la compañía con sede en Padrón tomó una decisión fundamental para garantizar su presencia en Reino Unido, probablemente con mucha más transcendencia de lo que sus gestores pensaron entonces. Crearon un departamento específico para la exportación al país con seis técnicos con nivel nativo de inglés. Nacidos allí o hijos de emigrantes, tres de ellos titulados en comercio exterior en el país, empapados de la cultura británica. “Esa estructuración facilita extraordinariamente las cosas”, explica Lainz, frente a la burocracia posbrexit.

Viajes que no son rentables

“Antes era un territorio comunitario, por lo que podías hacer el albarán en Padrón de cualquier fábrica europea –detalla el directivo de Cortizo–. Ahora facturas en el momento de cargar el camión para poder pasar la frontera de Francia y tienes, además, que realizar el documento EUR-1 que justifica el origen de la mercancía”. Al ser una exportación extracomunitaria, las empresas pagan una tarifa fija de 50 euros por cada lote. Y a hacer cola. “La revisión de la documentación, y a veces de la carga, lleva entre 3 y 4 horas normalmente”, cuenta. Si hay problemas, “el transportista puede echarse el día entero”.

Esa es la razón de que la ruptura de las cadenas de distribución y logística se haya cebado con Reino Unido. El viaje al país no es rentable para las agencias de transporte por el tiempo perdido en los controles y las dificultades para rentabilizarlo porque cuesta mucho llenar los camiones para aprovechar la vuelta. Llevar aluminio y traer, por ejemplo, ginebra. Sin esa posibilidad, no queda otra que subir los precios al cliente. “Tener toda la documentación preparada por el equipo que comentaba antes nos ayuda a ser más competitivos”, cuenta el director general de la división de Arquitectura de Aluminios Cortizo, que dispone, además, de una flota propia con tres trailers con remolque destinados en exclusiva al país. El tamaño de los vehículos es clave porque la mitad de sus compradores en Reino Unido son carpinterías pequeñas con instalaciones donde no entran los camiones más habituales en el tráfico internacional, mucho mayores. Tener allí una oficina técnica con tres trabajadores les ha permitido también ayudar a esos clientes a asumir de repente la farragosa tramitación del papeleo.

¿Dónde tenemos un problema con el Brexit? En Irlanda y utilizamos el barco desde Vigo o Santander al puerto de Cork"

Daniel Laiz - Director general de Arquitectura de Grupo Cortizo

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“¿Dónde tenemos un problema con el Brexit? En Irlanda. No podemos mandar camión. Tienes que hacer un doble trámite de importación y exportación. Importar primero a Reino Unido y luego mandar a Irlanda. Eso demora todos los costes, lo hace imposible. Así que utilizamos el barco desde Vigo o Santander al puerto de Cork. Entra el camión entero con el tacógrafo a cero y empieza el reparto”, cuenta Lainz.

Reino Unido era un mercado singular para Aluminios Cortizo antes ya de su salida de la UE. Los elevados costes del suelo condicionan la construcción y la mayoría de las casas son pequeñas. Las ventanas abren hacia fuera para aprovechar al máximo el reducido espacio de las habitaciones. Eso no influye en la materia prima, pero sí en los componentes. De hecho, Aluminios Cortizo dedica líneas de I+D específicas para productos del país y dispone de un almacén entero en Padrón que se llama así, Reino Unido, “de tal manera que un cliente pide una mercancía hasta las diez de la mañana del miércoles y la semana siguiente lo tiene allí”. Algo que ahora mismo no pueden hacer sus competidores ingleses. “La falta de materia prima en su mercado interior hizo que muchos clientes abriesen los ojos a un proveedor externo como nosotros”, cuenta el directivo.

Sin riesgo de abastecimiento

Porque, en pleno vendaval en las materias primas en todo el mundo, la compañía gallega espanta el fantasma del desabastecimiento. El 40% de la producción es propia. Cuenta con 2.800 puntos de recogida de aluminio en Europa y dos fundiciones, la de Padrón y la de Mieres (Asturias). Han comprado stock para tres meses con un incremento anual del precio del 25% y el suministro para el resto del año está asegurado. Es, como subraya Lainz, “una decisión empresarial”. “Llegará el día que perdamos dinero, sí. Cuando baje el aluminio y nos coja con los almacenes llenos de material –continúa–, pero no tenemos ningún riesgo de abastecimiento y eso a nuestros clientes y los que se están viniendo de la competencia, lo agradecen”.

Algo parecido sucede con los accesorios de las ventanas (desde las bisagras a las manillas) y las poliamidas (un tipo de polímero utilizado para el aislamiento). “Las fabricamos en primera persona”, cuenta Daniel Lainz, para ellos y para la competencia, con todo lo que eso supone para garantizar el abastecimiento. Es, dice, “otra decisión empresarial” que refleja muy bien la exitosa estrategia de la empresa. “Ahora sería fácil tomarla, pero es justo lo contrario a lo que dicen las escuelas de negocio, que hay que subcontratar –añade–. Nosotros no. Hay que contratar y a ser posible en Padrón”.

"La construcción está creciendo a un ritmo vertiginoso"

La tupida red de factorías satélite que Aluminios Cortizo tiene desplegada por toda Europa para cubrir el territorio en agrupaciones de países es otra pata más de competitividad en el negocio de la compañía –“No es lo mismo llegar a Finlandia o Suecia desde Rumanía que desde Padrón”, explicaDaniel Lainz– y le da una visión privilegiada de cómo está el sector y todas las actividades vinculadas con él. “Este año va a ser magnífico para todas las empresas de construcción porque por primera vez no estamos en el huracán de la crisis, sino en su solución –afirma–. Si nadie se empeña en fastidiarlo, viene una etapa muy buena”.

La demanda disparada de vivienda tras los meses duros de confinamiento y esa necesidad de mayor confort que despegó, en parte también por el ahorro acumulado en todo este tiempo, no es un fenómeno exclusivo de España. “Está pasando tanto en el resto de Europa como en América”, señala Lainz. “Todos tomamos conciencia de la importancia de nuestra casa. Pasamos mucho tiempo entre paredes a las que no prestábamos mucha atención. Se buscan espacios más grandes, de mayor luminosidad: También porque las familias son cada vez más nucleares. Todo la construcción en el mundo occidental aumenta a ritmo vertiginoso”, subraya.





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