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Faro de Vigo

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Así serán las pensiones de los "baby boomers" gallegos

El Gobierno propone aumentar medio punto las cotizaciones sociales, con un coste de 10 euros mensuales, para llenar la hucha pública y sostener las pagas de los “baby boomers”

La reforma de las pensiones de 2013, ya derogada, se sustentaba en dos pilares que siempre tuvieron las patas cortas. Política y socialmente. El propio Mariano Rajoy, presidente del Gobierno durante su aprobación, renunció a una de ellas para lograr el visto bueno del PNV a sus últimos presupuestos. El primero era el índice de revalorización, que establecía que, mientras la Seguridad Social estuviera en déficit –y lleva en números rojos desde 2011, sin visos de cambio–, las pensiones solo se revalorizarían un 0,25%. La medida encolerizó a millones de mayores (y votantes), que llenaron las calles contra una subida de las pagas que consideraban insuficiente. El segundo pilar era el llamado factor de sostenibilidad, por el que las pensiones de los nuevos jubilados serían cada año más reducidas para compensar el hecho de que se percibirían durante más tiempo (por la esperanza de vida). La revalorización del 0,25% se cambió por un alza acorde a la inflación (IPC), pero, ¿cómo mantener un sistema público con una esperanza de vida creciente y menos población que lo soporte? Solo en Galicia, y en los próximos años, podrán jubilarse más de 530.000 personas, que son los afiliados en activo de la época del llamado baby boom, o los que superan ya los 65 años. Sin contar, por tanto, con las prestaciones no contributivas.

Para los mileuristas el coste será de menos de cinco euros mensuales

El Gobierno ha planteado reemplazar el factor de sostenibilidad con un aumento temporal de las cotizaciones sociales, con el objetivo de llenar la hucha de las pensiones y poder asumir ese aluvión de futuros jubilados (los nacidos entre 1957 y 1977). El reto es mayúsculo. Entre el año 2011 y 2020 se dieron de alta en Galicia poco más de 400.000 pensiones, a razón de unas 40.000 de promedio cada año. Pero en la década que arranca ahora serán más de medio millón de nuevas incorporaciones a la nómina. Con un factor extra: el importe. Las pensiones que se dieron de alta hace diez años ascendían a 822 euros mensuales de media, mientras que las de los nuevos pensionistas rondan ahora los 980. Esto es, un 20% más elevadas. Teniendo en cuenta solo las pagas de jubilación (sin viudedad o incapacidad permanente), la diferencia es muy notable: en 2011 las nuevas prestaciones eran de 1.107 euros mensuales, y hoy superan los 1.260. ¿En qué se ha traducido todo esto? Si por entonces el sistema abonaba 6.635 millones de euros al año en Galicia (entre todas las prestaciones), a cierre de 2020 el importe se acercó a los 9.200 millones.

Propuesta

La estrategia del Ministerio de Seguridad Social a este desafío pasa por reclamar un esfuerzo adicional a los trabajadores y empresas a través de la subida de las cotizaciones, de medio punto, y durante diez años. De media, se abonarán cerca de 10 euros al mes –o en torno a 1.200 a lo largo de la década en la que estará en vigor este refuerzo del sistema–, aunque a los asalariados con la base mínima esta sobrecotización se quedará en menos de 5 euros mensuales (57 euros al año, a repartir con la empresa). Dado que se establece en torno a bases de cotización, el esfuerzo será mayor para los que tengan una retribución más alta. Estos cálculos son, en todo caso, sin tener en cuenta la inflación o las subidas salariales que se puedan producir durante los próximos años. Si se extrapolan estos datos con la foto actual, los asalariados gallegos aportarían a esta hucha unos 120 millones al año, o unos 1.200 a lo largo de la vida útil de esta medida defendida por el ministro José Luis Escrivá.

El plan de Escrivá cosecha críticas a derecha e izquierda, pero gusta a sindicatos o PNV

La propuesta del ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, de subir las cotizaciones sociales para garantizar las pensiones ha recibido críticas de grupos de la izquierda, que advierten de la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, y de la derecha, que abogan por crear más empleo y fomentar la natalidad. La portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Cuca Gamarra, considera que la subida de las cotizaciones “no va en el camino correcto” porque va a “lastrar la recuperación económica” y opina que los elementos clave para garantizar las pensiones son el fomento de la natalidad y del empleo. “Tener población trabajando y por tanto pagando sus cotizaciones que garanticen la pensiones del presente y el futuro”, ha añadido en rueda de prensa.

En la misma línea, el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, ha dicho que el futuro de las pensiones hay que garantizarlo con el “incremento de la natalidad” y “la protección del trabajo de los jóvenes”, en lugar de poniendo “parches”. En el lado de la izquierda, la diputada Sofía Castañón de Unidas Podemos, socio del PSOE en el Gobierno de coalición, ha advertido de que los cambios que se hagan para garantizar las pensiones “no pueden afectar al poder adquisitivo del conjunto de la ciudadanía”.

De otro lado, el secretario general de CC OO, Unai Sordo, cree que la propuesta “interesante”, aunque le genera “algunas incertidumbres”. Tampoco ha disgustado en las filas del PNV. Para su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, “habrá que ver la letra pequeña, pero quizá es una medida que haya que adoptar, pero hay que ver cómo queda en el conjunto del resto de las que deben tomarse y de las que todavía el Ministerio no ha dicho nada”.

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