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El Brexit hunde las importaciones gallegas desde Reino Unido al mínimo en 30 años

Imagen de fondo: puerto de Guixar en Vigo Pablo Hernández / FDV

Si la escasez de bebidas espirituosas que empieza a notarse ya en la hostelería va a peor durante las próximas semanas, casi a las puertas de las fiestas de Navidad, seguramente el Brexit vuelva a dar mucho que hablar. Y esta vez a pie de calle. Reino Unido es uno de los principales productores de alcohol destilado en el viejo continente. Ginebra, ron, vodka y, sobre todo, whisky. Sus ventas a España en los tiempos de la vieja normalidad superaban de largo cada año los 260 millones de euros. El saldo se desplomó el pasado 2020 a causa del cerrojazo a la hostelería por la pandemia –unos 134 millones, según la Secretaría de Estado de Comercio– y, ahora que el coronavirus está bajo control y el sector saca de nuevo la cabeza sin restricciones de aforo y horario, se encuentra con el problema de los problemas de abastecimiento por la maraña burocrática provocada por desconexión del país con la UE y la crisis global del transporte y las materias primas.

“Al estar cerrado el mercado comunitario y con las tarifas e impuestos tan elevados que tienen, la exportación a Europa se hace bastante difícil”, explica Fernando González Laxe, catedrático de Economía y expresidente de la Xunta, difuminando “las ventajas comparativamente favorables por la localización de las empresas antes del Brexit”. Cadenas de suministro rotas, precios más altos y la lentitud para mover los certificados que la administración británica impuso a su salida del marco comunitario. Una tormenta perfecta que sacude a muchos más productos con destino a Galicia.

La recuperación de la actividad tras los meses de hibernación y trabajo a medio gas para mantener a raya al coronavirus devolvió la vitalidad al negocio exterior de la comunidad. De enero a agosto, las exportaciones de las empresas gallegas rebotaron casi un 23%, hasta rozar los 15.000 millones de euros. Mejoran las ventas, pero también se necesita mayor aprovisionamiento para alimentar la producción aquí. Las importaciones superaron los 12.600 millones, un 24% más que en el mismo periodo del pasado ejercicio. La inmensa mayoría de los mercados donde las compañías de Galicia acuden en busca de materias primas, semifacturas o producto terminado arrojan importantes ascensos anuales en sus flujos hacia la región. Solo hay dos excepciones. México, con una caída del 26% de las importaciones debida casi en exclusiva a la merma de las exportaciones de petróleo hacia la comunidad; y Reino Unido, que arrastra un descenso de más del 37%: 153,7 millones de euros, el menor saldo de toda la serie estadística que arranca hace casi 30 años, en 1995.

“Estamos viviendo una ruptura de las cadenas de suministro con la acumulación de barcos en los puertos por la congestión”, apunta González Laxe. En muchos casos, los itinerarios se alargan para esquivar el pago de las tarifas portuarias. “Y se van acumulando los retrasos”, subraya el economista que se encargó del análisis de la CEG sobre el impacto de Brexit para Galicia, entre otros estudios.

El cronograma de las navieras “se altera totalmente”, con “entregas premium o no premium, que encarecen el producto”, hasta el punto de que “algunos dejarán de ser competitivos”. ¿Por qué este escenario global hace mella con especial virulencia en Reino Unido? “Todas las navieras son de otros países y sus puertos no están en el grupo de los top europeos. No es un nudo central para el comercio internacional marítimo”, detalla Fernando González Laxe.

La hostelería nocturna de Vigo confirma esas primeras señales de desabastecimiento de alcohol. “Llega a cuentagotas”, afirma José Luis Asenjo, propietario de varios locales y vicepresidente de Ocio Nocturno en la Federación Provincial de Hosteleros. El presidente de la patronal hostelera de Pontevedra destapa otra de las consecuencias del atasco en Reino Unido: el encarecimiento del bogavante gallego. “La variedad azul, que es más barata, procede de Canadá y de Irlanda y Escocia, desde donde está llegando menos”, señala César Ballesteros.

De la pesca al metal

De hecho, pescados, crustáceos y moluscos protagonizan este año el mayor retroceso en las importaciones de Galicia desde el mercado británico. Se desplomaron un 63%, hasta los 12,8 millones de euros. Al otro lado de la balanza, en la exportación, las conservas made in Spain bajaron un 10% en volumen y un 11% en valor, según Anfaco-Cecopesca, que destaca “una reducción del tamaño del mercado británico de productos procesados de la pesca en los últimos años”, con el 2020 como salvedad por el repunte del consumo por la pandemia. “La salida del Reino Unido de la UE ha dado lugar inevitablemente a ciertas complicaciones en fronteras y a una ralentización de los flujos comerciales históricos”, indica la patronal conservera, que apela a la “adaptación” para que el despacho de mercancías “pueda realizarse en tiempo y forma”. “Todo ello genera cierta incertidumbre para el tejido industrial –continúa el organismo liderado por Juan Vieites–, que está teniendo que hacer frente a nuevos procesos y cargas administrativas”.

La ralentización de los envíos afecta a “determinadas piezas y componentes de la automoción y de otras máquinas especiales” en el sector del metal en Galicia, “algunas de alta precisión, también de estampación en el motor o electrónica”, afirma Enrique Mallón. El secretario general de Asime descarta el desabastecimiento en este momento, “pero sí retrasos”. Existen mercados alternativos, sobre todo Asia o Francia. Se mantienen por ahora los mismos proveedores. “Es una dificultad más –avisa Mallón– que se suma al cuello de botella y el encarecimiento de las materias primas y los costes logísticos”. 

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