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Ajustes

Los ere costarán a los bancos más de 2.800 millones este año

CaixaBank, BBVA y Sabadell pactan la salida de 10.992 empleados Bancos y cajas realizan quince ere masivos desde 2013

El ERE Caixabank, el mayor de la historia de la banca en España.

Ya nunca más habrá una sucursal de banco en cada esquina. El sistema financiero español se ha lanzado a reducir todavía más su red comercial y su plantilla para adaptarla a la era poscovid. Tres de las mayores entidades del país, CaixaBank, BBVA y Sabadell, han pactado este año sendos expendientes de regulación de empleo (ere), que en conjunto afectarán a 10.992 empleados. El de CaixaBank, que se produce después de la absorción de Bankia, es el mayor de la historia de la banca en España, con 6.452 trabajadores (el 14% de la plantilla), mientras que el de Sabadell es último de los tres y se va a traducir en la salida de 1.605 trabajadores.

Los ajustes de plantilla se anuncian ahora pero las salidas efectivas se materializarán, previsiblemente, durante el primer trimestre de 2022, según coinciden fuentes de las propias entidades y de los sindicatos. Este calendario no impedirá que los bancos imputen los costes de los despidos a sus cuentas de resultados de este año. Entre los tres bancos destinarán unos 2.850 millones a esta partida, siendo el ajuste más caro el de CaixaBank (1.884 millones), seguido por el de BBVA (696 millones) y el de Sabadell (269 millones). Así se desprende de la información remitida por las entidades financieras a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Los tres expedientes disparan el ajuste de personal realizado por el sector financiero español, que incluidos estos tres ha realizado quince ere masivos desde 2013. Ese año culminó la mayor etapa de reestructuración del sistema financiero español, con la salida de 4.500 trabajadores de la nacionalizada Bankia, intervenida y rescatada por el Estado un año antes. En el conjunto de 2013 se dieron cinco grandes eres, incluido el citado de Bankia, que significaron la salida de 12.300 empleados, unos 1.300 más de los que dejarán CaixaBank, BBVA y Sabadell este año.

Los despidos son ahora, en general, más baratos que hace una década y afectan cada vez a más a empleados más jóvenes. Cada salida de CaixaBank cuesta ahora unos de 292.002 euros, frente a los 237.137 de BBVA y los de 206.923 de Sabadell. Esta cifra es solo una aproximación fruto de dividir el coste total por el número de afectados, ya que la casuística es muy diversa y la cifra es provisional. Pero las indemnizaciones que se ofrecen ahora están muy debajo de las de antaño. Sirva el ejemplo de CaixaBank que tras reducir el ere con 1.839 bajas menos de las previstas inicialmente, ha dividido a la plantilla en cuatro grupos, con distintas condiciones: personas de 63 o más años; trabajadores de entre 54 y 63 años, empleados de 52 y 53 años y otros trabajadores de menor edad. El primero de ellos, uno de los más reducidos, cobrará la indemnización mínima legal: 20 días por año trabajado con un tope de 12 mensualidades.

Lejos quedan las indemnizaciones de la pasada década, cuando un empleado de banca podría llevarse una indemnización del 80% del sueldo pensionable. Ahora, la misma cifra puede situarse en el 60% en condiciones similares, según fuentes sindicales.

Detrás de estos ajustes masivos está la necesidad de las entidades de lograr ahorros de costes, tanto de personal como de oficinas, para ajustarse a unos ingresos que sufren en un entorno de tipos de interés cercanos al 0%. Aun así los costes de los ere son asumibles con los beneficios de las propias entidadees. CaixaBank ganó 4.181 millones de euros hasta junio y BBVA, 1.911 millones.

El sector financiero emplea ahora a unos 179.511 trabajadores, lejos del máximo histórico que se alcanzó en 2008, en plena crisis financiera, con 278.301 empleados. Las entidades todavía ven margen para más despidos y cierres de oficinas, sobre todo si continúa la tendencia hacia la digitalización de la clientela impulsada por la pandemia. De hecho, los ere continuarán en breve con el anunciado por Unicaja, que tras su fusión con Liberbank pretende despedir a unos 1.500 empleados.

España llegó a ser el primer país de Europa con mayor número de oficinas y en 2007, un año antes de la crisis, contaba con unas 45.600. Existían doce sucursales por cada 10.000 habitantes de mas de 16 años y en cada una de ellas trabajaba una media de 4,5 empleados.

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