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La mitad de los sectores en Galicia superan el empleo de 2019 con perfiles más técnicos

Actividades sanitarias, educación y programación, entre los sectores que crearon más empleo Marta G. Brea / Alba Villar / FDV

La última guía de la Consellería de Emprego e Igualdade con las tendencias del empleo en Galicia recoge las 37 ocupaciones más contratadas durante 2019 y una advertencia. “Los últimos acontecimientos relacionados con la crisis sanitaria de COVID-19 son un ejemplo de cómo el mercado de trabajo puede experimentar una fuerte transformación a corto y medio plazo”, señala la publicación, que salió a la luz justo después de estallar la pandemia. Hasta ese momento, las administraciones y las empresas buscaban en la comunidad médicos, ingenieros para construcción e industria, informáticos, especialistas en ciberseguridad, personal de logística, trabajadores en el campo y la pesca, repartidores, pinches de cocina o monitores de actividades. Para algunas de ellas, como apuntan los técnicos de la Xunta, era fácil “intuir” que saldrían “claramente potenciadas” de los muchos cambios que el coronavirus provocó o aceleró en la economía, mientras otras “pueden experimentar un ligero retroceso” a la espera de “la denominada nueva normalidad”. La pandemia está ya bajo control en la región y, efectivamente, el mercado laboral es diferente cuantitativa y cualitativamente.

El pasado septiembre acabó con casi 1,026 millones de afiliaciones en Galicia, según los últimos datos de la Seguridad Social recogidos por el Instituto Galego de Estatística (IGE). En todas las comparaciones posibles para ver cómo de fuerte fue el golpe de la pandemia en el empleo, el saldo es positivo. Hay 25.000 altas más que en el mismo mes de 2020 y 13.500 por encima de febrero de ese ejercicio, antes de que el Gobierno decretase el primer estado de alarma. Pero para tener la fotografía que mejor se ajusta a los efectos reales de las cinco olas del COVID-19 hay que ir hasta el último septiembre de la “vieja normalidad”, el de 2019, cuando el número de ocupados rondaba los 1,021 millones. Ahora son 4.300 más. A diferencia de entonces, unos 9.800 trabajadores están en ERTE: 3.512 con jornada reducida y 6.330 con suspensión total.

Quedan muy pocos sectores que a estas alturas no tengan más personal que hace un año y prácticamente la mitad volvieron a niveles de empleo precoronavirus. Y con incrementos intensísimos, en contraposición a otras actividades donde afectaron de lleno las limitaciones de aforo y horarios y que todavía arrastran ajustes importantes de plantilla.

El comercio minorista tiene la mayor cantidad de afiliaciones en Galicia. A 30 de septiembre eran alrededor de 105.700 tras un incremento anual del 1,3% (1.386 altas). A pesar de lo mucho que sufrió por las restricciones y el parón en el consumo durante las semanas de confinamiento, le faltan solo 700 empleos para alcanzar la vieja normalidad.

Las actividades sanitarias, en cambio, acumulan un alza de afiliaciones a la Seguridad Social del 2,4% (1.600) respecto a septiembre de 2019 y de casi el 7% (4.311) sobre el mismo mes de 2019, a consecuencia de los refuerzos para afrontar la crisis sanitaria. Eso sí, en el último mes se dieron de baja unas 3.000 afiliaciones. Los servicios sociales, uno de los epicentros de la pandemia, se colocan entre los sectores que más elevaron la plantilla desde la etapa anterior al COVID-19, un 6,4% (945 altas) en los centros sin alojamiento y un 6,7% (832) en las residencias.

Lo mismo sucede con la educación, convertida en el segundo sector que más trabajo da en estos momentos en Galicia: 50.089 afiliaciones, un 2,1% más (1.044 empleados) que hace un año. El alza respecto a septiembre de 2019 roza el 8%, con 3.666 efectivos a mayores.

Junto a las tres grandes patas de los servicios públicos esenciales, en el ranking de las actividades que mejor están saliendo de la crisis destacan la programación, la consultoría y otras empresas relacionadas con la informática, donde las plantillas crecieron un 15% desde antes de la pandemia (1.691 personas, de las que 900 entraron el último año) por el tirón de la digitalización y la revisión de los planes estratégicos de las empresas; y los servicios técnicos de arquitectura e ingeniería –1.159 nuevos afiliados–, impulsados igualmente por la apuesta por la transición verde y la resurrección del ladrillo. De ahí que la construcción de edificios se cuele en los puestos altos de la creación de empleo en Galicia: 503 trabajadores más que en septiembre de 2019. Las empresas de residuos dispararon su personal un 26% (1.008); un 4% (1.108) los servicios a edificios y jardinería; un 7% (926) las actividades administrativas y auxiliares; y un 5% (791) la automoción, pese a la reducción en el último año de 953 puestos por la bajada de producción por la crisis de los chips.

La hostelería sigue arrojando los peores datos. Emplea a 1.273 personas más que hace un año, pero el desplome desde la vieja normalidad supera el 5%: 5.800 trabajadores menos. El empleo en la agricultura gallega creció un 1,5% (537 afiliaciones) el último año, pero hay 1.119 menos que en 2019. Casi la misma cantidad de puestos destruidos en la pesca: 1.071.

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