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Barreras, de la lluvia de millones de Ritz al euro

El mayor astillero privado de España se vendió en 2013 por 5,1 millones; ahora busca un “valiente” que asuma contingencias por más de 100 a cambio de un pago “testimonial”

Estado actual de los trabajosen el “Evrima”, en Astander. CEDIDA

El 26 de noviembre de 2013 fue una jornada fría en Vigo. Sin lluvias, la temperatura media no pasó de los ocho grados. El ambiente era más acogedor en las oficinas de Hijos de J. Barreras, donde se plasmaba sobre papel un “contrato de inversión” que acabaría por ceder el control del astillero al gigante Petróleos Mexicanos (Pemex). La firma viguesa venía de un estado formal de disolución; el patrimonio era inferior a la mitad del capital social, pero no era negativo, como ahora. El 51% se canjeó por 5,1 millones de euros, tras una operación acordeón para equilibrar el balance. Como entonces, y con la adenda de que Barreras se encontraba en fase postconcursal, no hay actividad hoy en día en las gradas de Beiramar. Vuelven a estar en el mercado, pese a que hace apenas dos años exhibía al mundo una cartera –parte de ella proforma, porque no había entrado en vigor– de 900 millones de euros. Otro azaroso viaje terminó con la empresa en manos de uno de los mayores fondos de inversión del mundo, Oaktree, con la enseña rutilante de The Ritz-Carlton, filial del grupo hotelero Marriott International. Busca un inversor “valiente”, como así lo reconocen sus gestores, que se queden con el astillero por un euro. Y ni así lo conseguirán.

1. Los activos. Hijos de J. Barreras se asienta sobre dos espacios, uno privado y otro portuario, separados por una carretera. El segundo es el más extenso en superficie, con más de 64.000 metros cuadrados, integrados en dos concesiones prorrogadas y que vencen en 2039 y 2041. Como sucedió cuando Cruise Yacht YardCo (una de las sociedades del conglomerado que usa The Ritz-Carlton Yacht Collection como marca comercial) reemplazó a Pemex, Albacora, Baliño y Emenasa del accionariado, la Autoridad Portuaria de Vigo tuvo que dar su consentimiento. Un proceso que ha de volver a repetirse este año si, como pretende Oaktree, coloca Barreras a otro inversor antes de final de año. Los 24.000 metros restantes, repartidos en distintas fincas, están tasados en más de 10 millones de euros. Eso sí, como desveló FARO , el año pasado fueron gravados con una hipoteca real en favor de Cruise Yacht 1, otra de las sociedades de este entramado –y dueña en este caso del crucero Evrima–, sin que se haya revertido esta medida pese a que el buque ya se ha entregado. Esto es, las únicas propiedades privadas del astillero están, de este modo, bajo el control de la naviera.

Prothero fichó al bufete Holman Fenwick Willan para litigar con Havila

2. La losa nórdica. Los pasivos contingentes hacen referencia a obligaciones a las que responder en el futuro, pero que todavía son inciertas, y Barreras tiene una buena colección de ellas. Primero, las derivadas de un doble pedido que iba a reportar al astillero, y al naval de Vigo, 900.000 horas de trabajo por barco. La naviera Havila Kystruten empezó pagando con precisión británica: 8,2 millones de euros por hito y buque desde el 24 de octubre de 2018. En junio del año siguiente, el desembolso fue parcial, por una suma total de 2 millones de euros; no volvió a abonar más cantidades. Las construcciones se pararon, Barreras solicitó el preconcurso y, después, anuló el contrato. Havila respondió con una demanda de recuperación contra Abarca por 36,8 millones de euros –lo que había desembolsado por sus cruceros Pollux y Polaris–, formulada en un tribunal de Londres. Cuando Barreras, ya con Douglas Prothero al frente, respondió con su propia querella contra la compañía noruega –ha fichado al bufete Holman Fenwick Willan para este proceso–, Havila respondió con una contrademanda galáctica. Ahora pide 57 millones de euros, como avanzó este periódico. Per Sævik, cabeza del holding de Oslo, se da por ganador; no ha provisionado un euro por este conflicto.

3. La bomba latente. Prothero siempre hizo referencia a los “problemas heredados”, y el de Naviera Armas lo ha sido. Quizás en parte, porque los 38 millones de euros que adelantó la compañía canaria por su ferri –que nunca se empezó– se utilizaron para algo. “Ante la situación de retraso acumulado en la construcción del buque 1708 –reza la memoria de cuentas anuales–, se están manteniendo conversaciones con el cliente, y otras partes, para mitigar cualquier riesgo inherente a esta operación”. Su operación fue asegurada por Barents. Aunque algún acreedor quisiera, no podría iniciar un procedimiento de concurso necesario contra Barreras. La moratoria concursal impulsada por el Gobierno para evitar la quiebra de empresas por el COVID, prorrogada en marzo hasta el 31 de diciembre, lo impide. Pero es otra espada de Damocles que tienen en su mano los acreedores de los pedidos de Havila y Armas. A éstos se le deben al menos 12,58 millones de euros, sin que ni Prothero ni los actuales gestores hayan establecido o proyectado ningún remedio para ellos. Si alguno optase por la vía judicial, a partir del 1 de enero próximo, podría estar pleiteando contra una sociedad de cartera, un banco malo del astillero. Y ya sin Ritz-Carlton en el accionariado.

4. El barco. En la primera reestructuración de Barreras, la de 2020, se imputó al Evrima un sobrecoste de 80,025 millones de euros. Pero este importe incluía “el importe máximo de penalizaciones –se establecen por retrasos, por ejemplo– de 16,525 millones”. En favor de la propia Cruise Yacht, dueña del astillero, la misma que tiene como garantía la hipoteca real sobre los terrenos privados de Beiramar y Tomás Alonso. Se procedió a una entrega adelantada del buque, con lo que el poder negociador de la atarazana quedó cercenado. En las cuentas anuales de 2020, redactadas con Prothero todavía como presidente ejecutivo, se atribuye el agujero patrimonial de más de 68 millones “a la desviación presupuestaria en el C1705 (el crucero) y una provisión de riesgos y gastos asociados a obligaciones contractuales pasadas”. El Evrima partió de Vigo en marzo con la falsa promesa de retornar a la ciudad tras los trabajos de pintura. El contrato se rompió y la mayoría de las auxiliares locales han sido reemplazadas por las de Santander y del extranjero.

Las “cuentas engañosas” para la nueva dirección del astillero

En junio el fondo Oaktree optó por destituir al consejo de administración de Barreras –y con él, a Douglas Prothero– para incorporar al astillero a la consultora Kroll Business, especializada en procesos de insolvencia, operaciones de compraventa en situaciones distress (crisis) o reestructuraciones de personal. Según fuentes cercanas a este equipo, las cuentas anuales de 2020 ofrecen una imagen “engañosa” de la empresa, por cuanto éstas no tienen en cuenta el cobro de los fondos del tax lease. Son 43 millones de euros que han permitido saldar la deuda financiera. También apuntan que “no se ha perdido dinero” con el crucero para The Ritz-Carlton Yacht Collection. Lo atribuyen a esto: “Con fecha 8 de junio de 2021 –así consta en la memoria– se formalizó la adenda F entre la sociedad (Barreras) y el armador (Cruise Yacht, dueño del astillero) mediante la cual se acordó eximir [a la primera] de sus obligaciones de construcción pendientes y entrega de materiales hasta un importe de 50 millones de euros”. Es este extremo el que habría permitido elevar los ingresos “en más de 30 millones de euros”.

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