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Galicia perdió la mitad de la red bancaria ya tras el acelerón del ajuste por el COVID

Una sucursal cerrada y en alquiler de Abanca

Una sucursal cerrada y en alquiler de Abanca Alba Villar

El sector financiero estrena su particular nueva normalidad tras la decisión del Banco Central Europeo (BCE), refrendada por el Banco de España para las entidades más pequeñas que siguen bajo su tutela directa, de levantar las restricciones al pago de dividendos a partir del próximo septiembre. Con el estallido de la pandemia, los organismos reguladores optaron por poner coto a la remuneración de los accionistas para que la banca dedicase todos sus esfuerzos a reforzar el capital ante los riesgos de la nueva crisis.

El sector cerró otras 157 oficinas en la comunidad el último año y van 1.344 desde 2008 | Abanca y Santander lideran el recorte | La plantilla se redujo más de un 40%

“Las últimas proyecciones macroeconómicas del Eurosistema para el periodo 2021-2023 apuntan al inicio de la recuperación económica en el segundo trimestre, que se prolongaría durante la segunda parte del año y en el resto del horizonte de previsión”, señala el supervisor español para explicar el fin de las limitaciones, que ya se relajaron un poco en diciembre, cuando el sector pudo distribuir hasta el 15% del beneficio acumulado en 2019 y 2020.

  • Casi mitad de los concellos ya no tienen banco o solo una oficina

    En 42 no hay presencia del sector y en 108 no existe competencia | El ajuste se ceba con el interior y el rural | La red vuelve a niveles de hace 44 años

Aún así, tanto en los dividendos como en la recompra de acciones, el BCE y el Banco de España apelan a la “prudencia” entre las entidades para “la sostenibilidad de sus modelos de negocio”. No hace ni un mes que el gobernador, Pablo Hernández de Cos, insistía en el problema de la baja rentabilidad del sector, al que recomendó “seguir profundizando en las ganancias de eficiencia, reduciendo costes y utilizando más intensivamente las nuevas tecnologías”. El coronavirus sirve de acelerante en el profundísimo ajuste de la banca, que en Galicia cerró ya más de la mitad de su red.

A 31 de marzo quedaban en la comunidad 1.195 sucursales operativas, según el último balance del Banco de España, tras la clausura de 157 en un año. En marzo de 2020 había 1.352. El meteórico salto a las nuevas tecnologías de los consumidores tras los meses de confinamiento por culpa del COVID-19 ha llevado al sector a agilizar su reconversión, que se llevó por delante 1.344 sucursales en la comunidad –el 51% de la red– desde los máximos registrados a mediados de 2008. Cada vez hay menos oficinas físicas, más grandes y con prácticamente todos los servicios disponibles a través del canal online.

El presidente de Abanca evidenciaba la pasada semana cuánto impactó la pandemia en el comportamiento de los clientes. “Hemos alcanzado los objetivos de digitalización previstos para los próximos tres años”, explicaba Juan Carlos Escotet, durante la presentación de los resultados del primer semestre.

En ese contexto enmarca el primer banco de Galicia sus ajustes de red, con el compromiso de no dejar ninguna población gallega sin servicio financiero. Abanca está presente en 274 concellos y es la única entidad en 128. Acabó el pasado 2020 con 477 oficinas en la comunidad, 59 menos que las que tenía en diciembre de 2019, según recogen sus cuentas anuales y confirma el anuario de CECA, la patronal de las antiguas cajas. Los datos incluyen la red integrada de Banco Caixa Geral.

Santander echó el cierre a 38 oficinas en Galicia a lo largo de 2020. Mantiene 231. Caixabank tenía 143 después de bajar la persiana a 14 puntos de atención al cliente; y su recién absorbida Bankia prescindió de 3, hasta un total de 19. BBVA adelgazó su red (141) en 6 sucursales y en 11 la de Sabadell Gallego, hasta las 96. La única de las grandes entidades que aumentó su capacidad instalada en Galicia fue Bankinter, que pasó de 7 a 10 oficinas, como recoge el informe de la Asociación Española de Banca (AEB).

Las entidades agrupadas en esta patronal manejan ahora entre 4.811 habitantes por oficina en la provincia de Lugo y 6.285 en Pontevedra. En los grupos de la CECA, donde están las antiguas cajas de ahorro, el mínimo son 3.006 residentes por cada sucursal en Ourense y más de 4.500 en Pontevedra. El mayor tamaño de las oficinas se nota en la evolución del empleo.

Descendió casi diez puntos menos que la red, un 40%, en comparación con la etapa previa a la doble recesión. El personal de servicios financieros cayó en 6.345 personas, hasta los 8.569 en junio; el dedicado a seguros y fondos de pensiones (1.724) se redujo en 578; mientras que las auxiliares del sector sumaron 1.150 (6.482).

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