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Viana se postula como polo de energías marinas del noroeste ibérico

Los tres molinos del proyecto
Windfloat, frente a Viana.

Los tres molinos del proyecto Windfloat, frente a Viana.

España ve asomar en el horizonte de sus costas los primeros parques de eólica marina. Los molinos, extendidos ya en el norte de Europa, son todavía unos desconocidos por aquí. Eso sí, no por mucho tiempo. Iberdrola tramita dos complejos flotantes de 490 MW cada uno frente a la Mariña luguesa, en el norte de Galicia, con una inversión total que rondaría los 3.000 millones de euros. Sin embargo, no serán estos los primeros que llegan a la península ibérica. El noroeste cuenta ya con un pequeño parque piloto frente a la ciudad lusa de Viana do Castelo de la mano de un consorcio creado por las firmas EDP, Repsol, Engie y Principle Power. El municipio del norte portugués no quiere quedarse atrás en la carrera por la eólica marina y se postula ya para convertirse en un polo de la energía renovable. De hecho, ya ha recibido propuestas de inversión cifradas en 1.000 millones de euros, en el que además de la eólica marina tendrá mucho protagonismo la energía undimotriz (a partir de las olas).

Situado a tan solo 60 kilómetros de Vigo, Viana do Castelo es, como el resto del norte de Portugal, un imán para las inversiones extranjeras. En los últimos años el goteo de empresas que se instalaron en las localidades de esa región ha sido incesante en prácticamente todos los sectores, atraídas por las ventajas fiscales, el precio de suelo casi regalado y una mano de obra más barata que, por ejemplo, en España.

A esta serie de ventajas, la zona costera de Viana suma un atractivo único para el desarrollo de energías renovables, con fuertes vientos y fuerza en el mar. “Hay varias manifestaciones de interés de empresas interesadas en invertir en nuevos proyectos offshore, que se traducirían en inversiones directas de la orden de los 1.000 millones de euros”, trasladó a los medios del país la administración local.

Viana quiere explotar el “gran potencial de producción” de su costa, en el que la eólica marina apunta a jugar un papel principal tras la implantación del proyecto piloto, denominado Windfloat y que ya supuso en su momento una inversión de 125 millones de euros.

Para postularse, Viana vende su “fuerte componente de empleabilidad en las industrias metalmecánica y naval”, con el astillero West Sea como referencia o firmas como Enercon, que fabrica aerogeneradores en uno de los polígonos del municipio. La oferta incluiría desde la construcción hasta el “flete de embarcaciones de apoyo y el mantenimiento de las futuras plataformas marinas”.

De hecho, desde el Gobierno de Viana se apuesta por utilizar incluyo fondos COVID para potenciar su papel en la industria de las energías renovables: han solicitado fondos al Programa de Recuperación y Resiliencia (PRR) del país para la instalación de un centro internacional de pruebas de energía offshore, que vería la luz en 2026.

Portugal tiene como meta de aquí a finales de la década la instalación de 300 MW de eólica marina, aunque como asegura el presidente de la Câmara de Viana, José Maria Costa, las empresas están solicitando que se triplique la cifra y se acerque más a los 1000 MW.

Costa se explicó así la semana pasada en el marco de una conferencia en la localidad centrada en los “nuevos horizontes” de la energía renovable offshore. De hecho, Viana ya ha tomado la delantera en el plano de la tecnología undimotriz. Allí se instaló la firma sueca CorPower, que con apoyos de la UE y de Portugal invertirá 16 millones de euros para producir, desarrollar y realizar el mantenimiento de sus boyas para captar energía de las olas.

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