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Stellantis baraja cambiar los microchips que emplea para esquivar la escasez

Coches en la terminal de Bouzas, en Vigo.

Coches en la terminal de Bouzas, en Vigo. Marta G. Brea

El CEO de Stellantis, Carlos Tavares, vaticina que la crisis de los microchips “se prolongará hasta 2022 con facilidad”. Por esto, el grupo con planta en Vigo intenta buscar soluciones para evitar las paradas de producción que afectan a la práctica totalidad de las factorías de todo el mundo. El patrón de la multinacional automovilística explicó que se está barajando un cambio en los semiconductores empleados para la fabricación de sus vehículos para esquivar la crisis. Eso sí, avisa que no es tarea fácil debido a la complejidad tecnológica.

Los confinamientos hizo que aumentase la demanda de productos que usan los chips

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Durante una rueda de prensa virtual en Detroit, Tavares apuntó que la empresa está trabajando en ese cambio de esos microchips, vital para la fabricación de otros equipos tecnológicos tan demandados en los confinamientos por la pandemia como ordenadores, tablets o videoconsolas. Este mismo componente es empleado por los fabricantes de coche para los sistemas de asistencia al conductor, asientos calefactados o el infoentretenimiento.

Sin embargo, el CEO avisó que este tipo de cambios no son fáciles. De hecho, el proceso podría alargarse durante 18 meses, con trabajos centrados en la ingeniería.

Como en otras ocasiones, Tavares se mostró pesimista ante la evolución de la escasez global de este componente. “No veo suficientes señales de que la producción adicional de los puntos de abastecimiento asiáticos vaya a llegar a occidente en un futuro próximo”, indicó el patrón de Stellantis, que insistió en que el grupo seguirá priorizando aquellos modelos más exitosos, como es el caso de las furgonetas superventas realizadas en Vigo.

Fábricas de baterías

Por otro lado, el responsable de la compañía surgida tras la fusión de PSA y FCA adelantó también que están planeando dividir las dos gigafactorías de baterías previstas para Norteamérica entre Canadá y EE UU. Tras las tres anunciadas en suelo europeo (Alemania, Francia y, la última, en Italia), el CEO explicó que la decisión de las plantas americanas se tomará antes de final de año.

Estas factorías de baterías figuran en el plan de electrificación lanado por Stellantis, dotado con más de 30.000 millones de euros. Sobre esto, el portugués indicó que si hiciera falta sumar más dinero al previsto lo harán. También que podrían sumar una sexta gigafactoría (con España como posible candidata) o aumentar la capacidad de producción de las anteriores. Sobre esto, Tavares cree que la aceptación pública de los vehículos eléctricos se acelera a medida que aumenta la preocupación por el cambio climático.

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