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EiDF brilla en su salida a Bolsa con 61 parques solares bajo el brazo

El grupo de autoconsumo energético pontevedrés se estrenó ayer en el parqué con una revalorización de sus acciones del 31%

Fernando Romero, principal accionista y director general de EiDF, ayer. | // BME

“¡Madre mía!”, soltó, visiblemente emocionado y eufórico, Fernando Romero justo después del toque de campana en la Bolsa de Madrid para estrenar ayer al mediodía la cotización de Energía, Innovación y Desarrollo Fotovoltaico (EiDF). “Podría estar hablando un buen rato de todo lo que sentimos –admitía su mayor accionista y director general– después de tantos años de esfuerzo diario”. Especialmente durante el pasado 2020. La primera empresa de autoconsumo energético que salta al parqué en España aspiraba a hacerlo antes, pero estalló la pandemia y tuvo que retrasar los planes.

Sus responsables, “llenos de ilusión y alegría por todo lo que está por venir”, valoraron la compañía en 57 millones de euros, a razón de 4,20 euros por título. Había mucha expectación sobre la respuesta de los inversores tras el desigual recibimiento en las recientes aventuras bursátiles de otras firmas del sector en pleno bum renovable. EiDF cerró su primera jornada en el BME Growth, un mercado pensado para las pequeñas y medianas empresas, con una subida del 31%, hasta los 5,50 euros.

2.000 industrias

El grupo con sede en el concello pontevedrés de Barro quiere conseguir el músculo financiero suficiente para expandir sus dos nuevas áreas de actividad. Después de algo más de una década como contratista de instalaciones fotovoltaicas para grandes fábricas y centros de trabajo que quieren reducir su factura energética –más de 140 megavatios (MW) de potencia y cerca de 2.000 industrias–, EiDF se lanzó en 2019 a construir y explotar sus propios parques solares y este mismo año creó una comercializadora para vender su producción entre esa base de clientes. Antes de que acabe 2021 levantará proyectos que suman una potencia de 32,9 MW. Para 2022 prevé ejecutar más de 90 MW y dispone de 321 MW con terrenos, aval, punto de conexión y solicitud de autorización administrativa a corto plazo en cartera, lo que le permitirá triplicar su negocio.

Los directivos de EiDF, ayer en la Bolsa de Madrid. // BME

“Los 444 MW del pipeline se dividen en 61 proyectos distintos, lo cual da un tamaño medio del parque de 7 MW –explica la compañía en su folleto de salida a Bolsa–. Esta diversificación permite evitar el riesgo de concentración en grandes instalaciones que acostumbran a presentar mayores proyectos en su tramitación y ejecución”. No presentó ninguno a las subastas de renovables y tarifa regulada del Gobierno para reducir la dependencia “de decisiones de los reguladores”. EiDF negocia contratos (PPA’s) directamente con los clientes a entre 4 y 7 años vista “con precios preestablecidos y no indexados” a la cotización en el mercado mayorista, el pool.

Entre los clientes de EiDF están Nueva Pescanova, con la que firmó un acuerdo para 8 plantas fotovoltaicas de autoconsumo; BBVA, Aena, Estrella Galicia, Fandicosta o Farggi. Solo el pasado año, a pesar de la pandemia, la compañía formalizó más de 250 obras con una potencia instalada de 38 MW y su cifra de negocio creció un 30%, hasta los 19 millones de euros. “Caminaremos hacia la integración vertical de nuestras unidades de negocio con el objeto de ofertar en el mercado una propuesta integral y única en fotovoltaica para un tipo de cliente muy cliente: los prosumidores”, explica Romero, que coloca el autoconsumo como “la pieza clave para garantizar el cambio de modelo energético”.

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