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La odisea de alquilar un coche este verano: aumentan los precios hasta un 30%

Un cliente alquila un vehículo en una empresa de Vigo. |   // MARTA G. BREA

Un cliente alquila un vehículo en una empresa de Vigo. | // MARTA G. BREA

Con el coronavirus en retroceso y las incertidumbres generadas por la pandemia cada vez más disipadas, los turistas planifican su verano. Las reservas hoteleras proliferan y, como parte de ese viaje, aún bastante individualizado, los servicios de alquiler de coches vuelven a retomar la actividad tras un año de parálisis. La demanda recupera, poco a poco, el pulso aunque no alcanzará niveles prepandemia hasta dentro de tres o cuatro años, asegura Juan Luis Barahona, presidente de la Federación Nacional de Alquiler de Vehículos con y sin Conductor (Feneval). “Este verano, tendremos en torno al 40% de los turistas de 2019”.

El sector atraviesa un momento sin parangón. Su flota se ha contraído prácticamente a la mitad desde antes de la pandemia, la demanda aumenta y los precios se disparan. No contribuye la bajada de producción del sector del automóvil y la crisis de los semiconductores, que ha paralizado, en paralelo, la cadena producción de coches. Y en todo esto influye que el 85% de la facturación del sector de alquiler de vehículos depende del turismo.

En todo caso, las compañías gallegas de rent a car advierten un goteo de reservas de última hora y la improvisación se convierte en la nueva norma, especialmente a finales de mes, aseguran las empresas consultadas. La demanda no es que sea exagerada, ni se acerca a la que ya atesora cualquiera de las islas de Baleares, pero de forma paulatina el sector saca músculo. Con poca previsión, eso sí, por la pandemia. Con turistas nacionales, en detrimento de los extranjeros. “Hoy la perspectiva es buena, en las últimas semanas entraron bastantes reservas”, apuntan desde Gali Rent.

Las tarifas, en todo caso, han registrado repuntes de entre el 15% y el 30% respecto al 2019 –ya que el 2020 no se puede tomar como referencia–, según refieren fuentes del sector. Según Bloomberg, estos incrementos de precios superaban el 140% en toda España a finales de mayo. El motivo de estas cifras es una suerte de tormenta perfecta. Hay un desequilibrio entre una oferta escasa de vehículos de alquiler disponibles y una demanda pujante de consumidores. Las empresas de rent a car aprovecharon la caída de clientes de la pandemia para desprenderse de parte de su flota y obtener rendimientos económicos en un momento en el que el negocio no tiraba. Así el pasado año redujeron su oferta de coches en alquiler entre un 40% y un 50%. “Los rent a car tuvieron que vender sus coches para generar liquidez y superar la pandemia. Además, el acceso al crédito se ha endurecido por el COVID”, por lo que las empresas encuentran mayores dificultades para ampliar sus flotas, explica Barahona. Estos vehículos se vendieron a particulares o se llevaron al circuito de vehículos de ocasión para que las empresas de renting pudieran obtener financiación.

A este combo se suma que los fabricantes de automóviles dimensionaron sus fábricas para ajustarlas a la bajada de producción en 2020, algo lógico cuando se desplomaron las ventas de vehículos. Y ya no es sólo que se ajustara la fabricación de coches sino que la crisis de los chips, que ha implicado paradas de en las factorías a lo largo de este último año, ha tenido un impacto directo en la contracción de la cifra de vehículos fabricados.

Pese a que la escasa oferta y la elevada demanda aúpen los precios, el sector no reflotará el año lo perdido en 2020. “Tardaremos entre tres y cuatro años en recuperar la falta de rentabilidad del año pasado”, asegura el portavoz de Feneval. Las expectativas de mercado son buenas, y algunas compañías están intentando ampliar su flota para aprovechar el tirón del negocio, teniendo en cuenta que acostumbran a renovar sus vehículos cada dos años. La problemática derivada de toda la coyuntura anterior es que “los meses de espera son muchos”, revelan desde Gali Rent. Ante tal escollo, otras empresas optan por amoldarse al stock disponible en los concesionarios para ampliar su oferta de vehículos de alquiler sin demoras.

Las compañías gallegas de alquiler de coches se encomiendan al Año Santo y al Camino de Santiago, tras advertir que la ruta empieza a despertar la curiosidad de los turistas. “Con el tirón del Xacobeo esperamos que repunte más”, reconoce la gerente de Dorna 2.0, Almudena Carreira. Según coincide la directiva con Guillermo Gómez, de Autos Brea, el cliente es nacional: turistas que visitan Galicia como destino vacacional. Se comienza apreciar también la demanda de los hoteles: “ya llaman para reservar coches de clientes que vienen a pasar unos días”, incide Gómez. De hecho, muchos visitantes contratan su vehículo en el propio hotel, razón por la cual muchos rent a car se ubican en sus proximidades y no en las estaciones o aeropuertos. “La figura del recepcionista es la del gran recomendador”, opina Barahona. “El hotel siempre ha sido una buena opción para establecer convenios con rent a car locales”.

Las perspectivas, en todo caso, difieren en función de que la empresa de alquiler de vehículos sea pequeña o se trate de una multinacional. Las primeras son más comedidas en sus pronósticos mientras que las segundas dependen en mayor medida del turismo internacional. “Necesitan aeropuertos”, apunta Barahona.

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