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De la cerveza, a la fruta y los chocolates: el récord de la alimentación en Galicia por el COVID

Imagen de fondo: puesto de pescado y marisco en el mercado del Calvario

Imagen de fondo: puesto de pescado y marisco en el mercado del Calvario Marta G. Brea / FDV

La Academia Española de Nutrición y Dietética y el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas tiraron de la ciencia para lanzar conjuntamente una guía de buenas prácticas en alimentación al inicio de la crisis sanitaria del coronavirus. Era fundamental estar bien hidratados, incluir cinco raciones de frutas y hortalizas al día, apostar por los productos integrales, las legumbres, los lácteos bajos en grasa, los frutos secos y las semillas y no pasarse con los precocinados y la comida rápida. Nada muy diferente a lo aconsejable en tiempos de normalidad, pero más importante que nunca en un momento sin apenas margen para moverse y con muchas horas de sedentarismo en casa por el confinamiento. Los expertos aspiraban de paso a acabar con la otra pandemia, la de los bulos, que en el caso de la alimentación pregonaban falsas propiedades de determinados productos para prevenir el contagio. Eso, y apelar a una compra comedida tras las imágenes de los supermercados colapsados antes incluso de la declaración del primer estado de alarma a pesar de las llamadas a la calma de la industria agroalimentaria y las administraciones por la capacidad del sector para cubrir el mercado sin problemas.

Nunca antes los hogares gallegos gastaron tanto dinero en comida, una mezcla del efecto refugio frente al miedo ante el COVID-19, la imposibilidad de sentarse en una mesa fuera por las restricciones a la hostelería y el impacto en los precios –la inflación en los alimentos en Galicia llegó al 1,8%– de las tensiones en la cadena logística y las medidas de prevención en las propias empresas. La cesta de la compra en la comunidad ascendió a casi 4.900 millones de euros en 2020, un 10,3% por encima del año anterior, cuando la factura se situó en 4.435 millones, según el balance que acaba de publicar el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El extra pandémico superó los 546 millones de euros, como si en lugar de doce, el año hubiera tenido catorce meses. Cada gallego consumió de media 709 kilos de comida, 56 más; y el desembolso por persona llegó a los 1.810 euros, lo que supone un alza de cerca de 200 euros en comparación con los niveles de 2019

Galicia suele ocupar los primeros puestos del ranking autonómico tanto en gasto como en consumo per cápita en casa. Y el año del COVID-19 no fue una excepción en eso. Solo Baleares (833,5 kilos por residente), Canarias (753,9) y Cataluña (750,5) acumularon mayor demanda que Galicia, donde se destinaron a alimentación 94 euros más por persona que la media estatal (1.716 euros). Lo que no quita que aquí se diera “la situación más contenida” en el repunte de la cesta de la compra, como destaca el departamento que dirige Luis Planas. El desembolso se incrementó un 10% en Galicia, la mitad que en Navarra (20,1%), el territorio con la subida más fuerte del gasto de los hogares en alimentación.

Galicia fue la comunidad donde menos se dispararon las compras

“Es muy significativo el aumento de las compras que se produce en el mes de marzo (32,5%) como consecuencia del estado de alarma y confinamiento general a raíz de la crisis sanitaria”, destaca el balance del ministerio, que confirma el traslado a los domicilios de una parte importante del consumo que antes de la pandemia se realizaba en bares y restaurantes. El mes más disparado en Galicia no fue marzo, sino abril, cuando aprovechando los festivos de Semana Santa toda actividad no esencial quedó paralizada y el presupuesto de las familias de la región para sentarse a la mesa creció un 30%.

“Las restricciones derivadas de la pandemia del COVID-19 han provocado un incremento de los momentos de consumo en el hogar”, indica el informe. “El teletrabajo, las limitaciones a la hostelería, las restricciones al movimiento y cierres perimetrales nos han hecho permanecer más en casa y, por lo tanto, comer más en casa –añade–. Hemos redescubierto la cocina casera y el menú completo, y hemos aprovechado el mayor tiempo pasado en el hogar para realizar recetas más complejas”.

La lista de la compra de los gallegos en 2020 es el reflejo de eso, de la búsqueda de la salud y también del ocio a través de la comida en casa. Y de la bebida. De hecho, a la cabeza de los incrementos en el consumo entre los productos con más peso en el carrito figura la cerveza: un 35% más que en 2019 por el cierre y las limitaciones de aforo intermitentes en los establecimientos de hostelería. El gasto medio por gallego fue de 26,4 euros, un total de 71,3 millones.

“Los frescos siguen constituyendo una parte importante de la alimentación en los hogares”, subraya el informe de Agricultura, Pesca y Alimentación. Representan alrededor del 39% del consumo y algo más, el 43%, del gasto. En ese capítulo sobresalen en Galicia algunas frutas, pero especialmente dos muy típicas del verano, el melón (27%) y la sandía (36%). La demanda de aguacate aumentó un 20%; un 17% la de kiwi; y un 9,2% la compra de plátanos, de lejos la fruta favorita en Galicia con un desembolso de casi 74 millones de euros.

El consumo de productos pesqueros avanzó un 5,6% y el gastó rozó los 250 euros por persona en la comunidad, un 8,4% más que en 2019. La merluza ocupa un lugar destacado (67 millones de euros), pero los que más aumentaron su peso en la dieta de los gallegos en plena pandemia fueron la lubina (22,7%) y el salmón (19,8%). Las conservas vivieron un ejercicio muy, muy bueno. Las ventas aumentaron un 15%. Dentro de las carnes, destaca el pollo (7,6%) mientras que la ternera, el conejo y el cordero sufrieron una merma de la demanda. Chorizo y fiambres registraron un alza del 13%.

Frutos secos, helados, queso y chocolates lideran la lista de “productos de placer”

La compra de calabacines aumentó un 21,9% y un 17% la de patatas. Un 15% lo hicieron los huevos y casi un 11% las legumbres. Los platos preparados, sobre todo las pizzas, hicieron su agosto todo el año con un ascenso del 17%. La comercialización de harinas rebotó un 22% y un 24% la nata por la fiebre del pan casero y los postres. “Se aprecia un fuerte incremento en productos relacionados con el placer”, resalta el balance del ministerio con la alimentación del pasado año. ¿Cuáles fueron en Galicia? Pues los frutos secos (21,3%), los helados (17%), el queso (13,8%) y los chocolates (13,1%).

El gasto en los hogares no compensó del todo el agujero que la pandemia dejó en el sector extradoméstico. El consumo de comidas y bebidas en la hostelería se desplomó en España un 38% y el gasto se situó en 667 euros por persona. 

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