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EEUU abre el grifo del petróleo a Galicia, que rompe su histórico idilio con México para el crudo

El cambio coincide con la crisis de Pemex, ahogada por la deuda y en mínimos de extracción | La importación de carbón se desploma

Repostaje de un coche en una estación de servicio. // Noe Parga

Repostaje de un coche en una estación de servicio. // Noe Parga

El confinamiento domiciliario, los cierres perimetrales y, en general, las restricciones a la movilidad para frenar cada ola del coronavirus impactaron tanto en el día a día de la gente que el consumo de diésel y gasolinas en Galicia retrocedió a niveles de hace veinte años. Ni en la anterior doble recesión, con un parón mucho más largo en la actividad, se consumió menos. Ocurrió aquí y en prácticamente todo el planeta, provocando una situación inédita para el sector de los carburantes, de manos atadas para cubrir con la exportación parte del agujero que dejó la caída de la demanda local.

La comunidad, una productora muy relevante de combustibles a partir de materiales fósiles importados, redujo a la mitad sus ventas de productos energéticos a otros países. También aquí se nota la contención de la pandemia y el acelerón de la economía con un alza del negocio de casi el 14% durante el primer trimestre y del 16% en los aprovisionamientos para su transformación. Es, básicamente, petróleo. Junto a la recuperación de las importaciones viene un cambio histórico en las relaciones comerciales de Galicia con México, su principal proveedora de petróleo hasta ahora.

Las importaciones energéticas de Galicia. // Hugo Barreiro

La importaciones de Galicia de combustibles y aceites minerales superaron los 557 millones de euros entre enero y marzo de este ejercicio, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio. La inmensa mayoría son aceites crudos de petróleo, unos 417 millones de euros, seguidos de los aceites de petróleo (78,6 millones), otro tipo de aceites (22,2 millones) y gas de petróleo (21,2 millones). Más de la mitad de todas las ventas proceden de EEUU, convertido en el nuevo líder en el suministro de petróleo a Galicia. El negocio con el ya primer productor mundial se disparó un 245% en comparación con el mismo periodo de 2020.

Las importaciones de petróleo desde México bajan un 19%, hasta los 88,2 millones de euros. El descenso coincide con los malos tiempos que está viviendo su petrolera de cabecera, la pública Pemex, que registró el pasado año su mínimo histórico de extracción de crudo. El plan de negocio de la compañía preveía alcanzar una media de 1,8 millones de barriles diarios y no pasó de los 1,6 millones, agravando la crisis que arrastraba ya por su desequilibrio patrimonial y financiero. Debe más de 107.000 millones de dólares, unos 87.500 millones de euros.

Resto de mercados

Noruega, Nigeria, Congo y Trinidad Tobago dejaron este año de exportar a Galicia materias fósiles para combustibles. Las compras a Suecia se duplicaron (38,7 millones) y crecieron un 80% en el caso de Rusia (31,5 millones). El flujo con Libia merma cerca del 64% (27,5 millones), mientras que las exportaciones de este tipo de materiales desde Portugal se multiplicaron por casi 8 (26,6 millones) y por 21 desde Países Bajos (23,3 millones).

Además del petróleo y sus derivados, el otro producto que condiciona la evolución de este capítulo es la hulla y los coques, antiguo alimento de las dos centrales térmicas gallegas. El cierre de Meirama y la recta finalísima de As Pontes, desplomaron sus importaciones de 111 millones de euros en 2019 a solo 4,6 en 2020. En 2012 la partida rondó los 357 millones.

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