Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Xunta prepara el despliegue del hidrógeno verde en Galicia

La Vicepresidencia segunda impulsa una manifestación de interés para identificar la cadena de valor, desde los productores a los consumidores, para la financiación europea

Sistema de recarga en un coche con hidrógeno. | // STEVE YEATER

El primer vehículo alimentado con hidrógeno tiene más de doscientos años. No, por mucho que ahora se hable de él como el carburante del futuro, lo cierto es que el motor de combustión nació de su mezcla con oxígeno en un pasado lejanísimo. Francois Isaac de Rivaz fue el típico inventor polifacético –político, ingeniero y notario también– que venció las burlas de sus colegas cuando el 30 de enero de 1807 patentó en Francia un dispositivo para sustituir el vapor de agua por “la fuerza de explosiones controladas de sustancias combustibles” para “impulsar diferentes máquinas”. Y lo construyó.

Su Gran Silla Mecánica, una mole de una tonelada de peso, 6 metros de largo y dos enormes ruedas, llegó a alcanzar una velocidad de 3 kilómetros por hora. Siendo el elemento químico más abundante del universo, su principal ventaja ahora en la descarbonización de la economía es que puede hacerse verde gracias a la energía aportada por las renovables. Por eso Galicia, un territorio extremadamente rico en viento, lo tiene todo a su favor para el despliegue de esta fuente de energía que, a la vez, sirve de almacenamiento para la electricidad sobrante en el sistema eléctrico. La Xunta anunció hace ya meses su intención de levantar en la comunidad una de las mayores plantas de hidrógeno renovable en Europa aprovechando los fondos del Next Generation y parece no cerrarse a que sean más.

Manifestaciones de interés

Como ya han hecho los ministerios de Industria y de Transición Ecológica, la vicepresidencia segunda y Consellería de Economía, Empresa e Innovación recurrirá al modelo de las manifestaciones de interés para rastrear los posibles proyectos que ayuden explotar el hidrógeno verde en Galicia. A ambos departamentos del Gobierno central presentó su “Polo para la transformación de Galicia”, sostenido por “cuatro proyectos tractores y cuatro proyectos transversales” para afrontar los retos de la transición ecológica y justa, la digitalización, la lucha contra la despoblación y el resto demográfico, “a los que se enfrenta España para la reactivación económica a corto y medio plazo” y el salto a “una economía sostenible y resistente a largo plazo”.

En el preámbulo de la inminente convocatoria a través del Instituto Enerxético de Galicia (Inega) a todas las empresas interesadas en participar en este nuevo nicho de negocio, el equipo liderado por Francisco Conde recuerda que uno de los proyectos tractores de la candidatura gallega “contempla la producción de hidrógeno renovable como uno de los pilares para la descarbonización de la economía y el desarrollo de una cadena de valor eficiente y competitiva”. Se dirige “a grandes, pequeñas y medianas” compañías “con proyectos o iniciativas asociadas a la cadena de valor industrial del hidrógeno renovable en Galicia”.

De productores a consumidores

¿Dónde empieza y dónde acaba esa cadena? La intención del Ejecutivo regional es “maximizar el impacto de los proyectos” buscando “potenciales usuarios” –de ejemplos pone los usos industriales y logísticos, incluso como materia prima (se puede emplear de fertilizante, entre otras funciones alternativas a la de combustible limpio para la movilidad, las industrias y los hogares)–; interesados en el desarrollo tecnológico y la adaptación al hidrógeno de sistemas que ya existan en el mercado funcionando con otros carburantes; diseñadores y fabricantes de todo tipo de componentes para equipos de producción del combustible, pero también destinados a su transporte, distribución y almacenamiento; además de actividades de I+D y los servicios asociados a la industria energética.

El objetivo de la manifestación de interés es “definir las líneas estratégicas de actuación en esta área”, según consta en la documentación a la que tuvo acceso FARO, “con sus correspondientes mecanismos de financiación y otros de apoyo”. La convocatoria permitirá “dar visibilidad a los proyectos promovidos por empresas del sector industrial gallego y por entidades públicas”. Al igual que las impulsadas por el Gobierno central, la participación no será “un criterio previo ni una condición requerida” para acceder a las futuras ayudas del maná europeo. “No obstante –señala la convocatoria–, contribuirá a proporcionar una visión más amplia y plural para que el diseño de las líneas pueda tener en cuenta la diversidad y las características de los posibles proyectos”.

Entre otros datos, las empresas deben detallar sus cuentas de los últimos tres años, su experiencia, el estado actual del proyecto y si tiene ayudas concedidas, la inversión que movilizará con recursos propios y el previsible impacto en creación de empleo.

El desarrollo del sector

Aunque la Xunta no lo ha confirmado oficialmente, todo apunta a que la planta de 50 megavatios (MW) que impulsa está ligada a los planes de Reganosa con el hidrógeno. Hay más proyectos en marcha. Endesa aseguró recientemente que la factoría prevista en As Pontes es la más madura de las que quiere levantar. Naturgy tiene entre manos una para Meirama. El Consorcio de la Zona Franca de Vigo apuesta por otra para el polígono de Balaídos.

El bum del hidrógeno


1 La importancia de las renovables

Con la producción creciente de los parques eólicos se abastece el proceso de electrólisis que se necesita para separar en el agua el oxígeno del hidrógeno.

2 Uno de los proyectos

La planta de hidrógeno verde es uno de los cuatro proyectos tractores de la candidatura de la Xunta a los Next Generation.

3 Otros proyectos en marcha

Reganosa quiere tener una planta. También Endesa y Natury y la Zona Franca de Vigo para Balaídos.

Compartir el artículo

stats