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Lanzan una explotación de eucalipto del tamaño de 760 campos de fútbol

Entorno del lago artificial de Endesa en As Pontes. F.E.

Plafor acaba de alquilar a Endesa los terrenos de la antigua mina de As Pontes y tramita en la Xunta un proyecto de cultivo intensivo de la especie para el negocio de la madera

La compra y las expropiaciones de terrenos para la térmica de As Pontes y el yacimiento de lignito que alimentó la central se prolongó durante veinte años. Encaso, la sociedad pública creada por el régimen franquista para destilar las pizarras bituminosas de la cuenca de Puertollano (Ciudad Real), levantar una refinería en la zona de Levante y lanzar el plan para la explotación del carbón nacional, consiguió en 1972 agrupar 1.790 fincas con una superficie de 759 hectáreas. Ya reconvertida en Endesa, las adquisiciones continuaron hasta la década de los 90. Faltaba hueco para la mina, la escombrera y la franja perimetral. La expansión hasta un total de 3.800 hectáreas atrapó 33 lugares, rozando tanto el núcleo urbano de la localidad coruñesa que los promotores se llegaron a plantear la evacuación de parte de la población, como ocurría en los pueblos donde se construían embalses. Entre el agotamiento de los recursos y la necesidad de atajar las emisiones con un combustible menos contaminante, Endesa clausuró el recinto en 2008 y recuperó la zona con un lago artificial, de los más grandes de Europa. Pero queda mucho, muchísimo espacio en los alrededores de la central, a punto de apagarse para siempre, y el grupo energético ha decidido darle salida alquilándolo a una empresa forestal que prevé desarrollar una de las mayores explotaciones de eucalipto de Galicia.

El contrato de arrendamiento rústico privado de Endesa con Plafor firmado “recientemente”, según recoge el estudio de impacto ambiental simplificado del proyecto, incluye 16 unidades catastrales que suman 945,32 hectáreas, casi 9,5 kilómetros cuadrados. “Se pretende, por una parte, aprovechar el potencial forestal de la zona buscando un rendimiento económico y, por otra, la gestión de los recursos forestales ya existentes en la zona”, añade el documento remitido a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Vivenda, con el compromiso de ejecutar “todas las medidas para el cumplimiento de la normativa que afecta o pueda afectar a la superficie arrendada, tanto en las zonas con masas establecidas como las de alto potencial forestal”.

La ley de montes de Galicia de 2012 obliga a pasar por este trámite para todas las nuevas plantaciones de eucalipto que superen las 5 hectáreas. Plafor registró el proyecto el pasado 26 de febrero, tres días después de que el conselleiro de Medio Rural, José González, anunciase en el Parlamento gallego la moratoria para este tipo de plantaciones –en principio, hasta el 21 de diciembre de 2025– durante el debate del nuevo Plan Forestal.

El proyecto se registró dos días después del anuncio del veto a la especie

El proyecto previsto para los aledaños de la térmica de As Pontes aglutina “tres grandes zonas”. La de mayor extensión está al norte del lago. La otras dos, al sur, colindan con la antigua escombrera de la mina. Todas tienen la calificación “de monte o superficie forestal”, según Plafor, que opta por implementar un Sistema de Gestión Forestal Integral “de toda la superficie”. Como si fuera una única parcela. “El objetivo fundamental es el cumplimiento de las funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas, sociales y recreativas –explica en el informe de impacto–, bajo una fórmula de gestión dinámica basada en el seguimiento continuado de los tratamientos aplicados”.

La especie elegida es el eucalyptus nitens –la estrella de las plantaciones forestales en la región en detrimento de su hermano, el eucalipto globulus– “por medio de aplicación de un modelo silvícola intenso que culmine en un aprovechamiento de madera de calidad”. La plantación a lo largo de 543 hectáreas –el equivalente a 760 campos de fútbol– se divide en dos áreas. Una de reforestación en terrenos “que han estado poblados forestalmente hasta épocas recientes” ronda las 210 hectáreas. Otra, de 333 hectáreas, está vacía. Para esta parte del proyecto va la solicitud de impacto.

“Se buscará que este objetivo productor esté en sintonía con el disfrute, visita, estudio de las masas forestales, así como de su aprovechamiento de recursos naturales de manera sostenible, compatible con la conservación y persistencia de los valores ecológicos y paisajísticos –sostiene la empresa–. Se velará por facilitar el uso recreativo y social de la superficie objetivo para satisfacer la demanda social, cada día en aumento”.

Plafor señala, además, el control del riesgo de incendios y la erosión como prioridades. Las reforestaciones de más de 50 hectáreas “se compartimentarán” mediante “fajas, franjas o áreas de defensa” contra el fuego, “acompañados estos con zonas accesorias de repoblaciones con especies arbóreas secundarias u otro tipo de vegetación”. Hay 254 hectáreas de frondosas autóctonas, 22 hectáreas de superficie agrícola y 73 de vegetación rasa. “Estas áreas tendrán un claro objetivo conservador”, indica el informe, aunque con la posibilidad de “concerdérsele un cierto matiz productivo, en todo caso muy controlado y de baja intensidad”. Las restantes 52 hectáreas se destinarán al paso de líneas eléctricas, áreas de cortafuegos y pistas.

Con la cuenta atrás para el veto a este tipo de proyectos, Plafor hace una defensa a ultranza de la necesidad de “adaptar la realidad forestal gallega a las exigencias, cada vez mayores, de una sociedad, madura y moderna, que debe cohonestarse con los derechos a la percepción de rentas, frutos y utilidades de los propietarios forestales y los gestores”. Su conclusión es que los 16 impactos negativos “significativos” del proyecto en cuestiones como la geología, edafología, hidrología o fauna –todos medidos en relación a los trabajos de plantación, no de los efectos del eucalipto– son temporales y salvables. 

Galicia tiene ya el doble de la superficie prevista para 2030

Aunque la moratoria para las plantaciones de eucalipto en la comunidad estará en vigor hasta el 31 de diciembre de 2025, la duración definitiva de la medida, según la Consellería de Medio Rural, dependerá de los resultados del inventario forestal que, en principio, concluirá a finales de este ejercicio o principios del siguiente. El último del que hay datos, el de 2018, refleja la ocupación de 422.000 hectáreas –la mayoría (300.500) son eucaliptales puros, sin mezcla con otras especies arbóreas–, más del doble de lo que preveía hasta 2030 el anterior Plan Forestal de Galicia. El nuevo contempla la reducción un 5% (20.000 hectáreas) de la superficie con eucaliptos durante las próximas dos décadas. 

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