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Así es cómo Uber Eats esquiva, también en Vigo, la nueva ley Rider

Lo comunica por mensaje a sus repartidores

Dos repartidores de Glovo delante del McDonald’s de Gran Vía en Vigo.   | // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA

Dos repartidores de Glovo delante del McDonald’s de Gran Vía en Vigo. | // PABLO HERNÁNDEZ GAMARRA

Tras el revuelo suscitado por la aprobación, esta misma semana, de la ley del Rider, las plataformas digitales de entrega de comida a domicilio, Glovo, Deliveroo y Uber Eats, redefinen sus estrategias para cambiar el modelo de relación laboral con sus repartidores. La norma, la primera que legisla específicamente el trabajo en estas plataformas de la Unión Europea, establece que los riders tendrán que ser asalariados y no autónomos –trabajadores por cuenta ajena y no por cuenta propia– como hasta la fecha. Y para ello, da un plazo de tres meses a las compañías de delivery para rectificar su relación con estos trabajadores. Sin dilación, Uber Eats ya se ha puesto manos a la obra y ha comenzado a enviar mensajes a sus repartidores para compartir sus datos con empresas que gestionen su flota de entregas.

El comunicado ha llegado a los riders que han trabajado previamente para la compañía de origen estadounidense a través de la aplicación con la que distribuía y asignaba los pedidos a sus repartidores en las ciudades de España. En su mensaje, Uber Eats solicita al repartidor que confirme su aprobación para que sus datos sean compartidos con una empresa (tercera) que realizará las contrataciones a partir de ahora.

Mensaje de Uber Eats a los repartidores

Mensaje de Uber Eats a los repartidores

Si quieres trabajar como repartidor para una de las empresas de flotas que colaboran con Uber, por favor, haz clic a continuación para autorizarnos a compartir tus datos de contacto con ellos. En breve se pondrán en contacto contigo para ofrecerte más información”, les remite la división de comida a domicilio de Uber.

La plataforma especializada en el reparto puerta a puerta esquiva así la ley del Rider con la puesta en marcha “de una serie de proyectos piloto con flotas de repartidores en varias ciudades. Estas empresas son especialistas del sector delivery y contratan directamente a sus repartidores”, comunica Uber Eats a FARO. La compañía evita establecer un vínculo laboral directo con los repartidores a través de intermediarios que se encargan de contratar flotas de reparto. Con esta fórmula, Uber Eats mantiene una relación mercantil con las subcontratadas, que son las que, a su vez, sí integran en su plantilla a los trabajadores que entregan sus pedidos a domicilio.

Rubén Bernárdez, UGT: "Uber no tiene intención de trabajar en este país ajustándose a los principios laborales sino haciéndolo como ellos quieren"

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El modelo es similar al que recurren compañías de vehículos con conductor (VTC), Cabify o la propia Uber, de tal manera que la relación laboral con los conductores la establece a través de una subcontrata, aunque la gestión el transporte bajo demanda, así como su asignación al personal, la realiza la plataforma directamente. Un mecanismo, de hecho, parecido al que aplica Amazon en su centro logístico de Porriño, cuyos repartidores son asalariados por compañías subcontratadas, como analiza Rubén Bernárdez, asesor laboral del sector de transportes de UGT- Vigo. “Para nosotros es una cesión ilegal de trabajadores”, incide.

Desde el sindicato denuncian que hay una intención manifiesta, por parte de Uber Eats, de vulnerar la legislación. “Lo que está haciendo es crear un instrumento para no tener que asumir lo que estipula la ley”, ahonda Bernárdez. El portavoz de UGT es crítico con esta empresa estadounidense a la que reprocha la precarización laboral al tratar de establecer una política que no se adapta a la normativa española. “Uber no tiene intención de trabajar en este país ajustándose a los principios laborales sino haciéndolo como ellos quieren, a través de figuras de autónomos o de la creación de empresas paralelas para contratar trabajadores”, denuncia.

Por su parte, fuentes de Uber defienden la apuesta de la compañía “por España. Por ello, estamos explorando diferentes alternativas, como trabajar con flotas de reparto, para adaptar nuestro negocio de delivery a la nueva regulación que entrará en vigor en los próximos meses”. Un argumento que rechazan desde UGT al considerar que la actividad está dirigida y supervisada a través de la aplicación de Uber Eats, por lo que esta una relación laboral, no mercantil. “Va a ocurrir lo mismo, pero con un intermediario entre el trabajador y Uber Eats”, zanjan desde el sindicato. Una idea que invita a reflexionar cómo este nuevo modelo de plataformas encuentra salvoconductos para evitar contratar a los trabajadores de la última milla.

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