Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La pandemia desploma los ingresos de Hacienda en Galicia pese al tirón de Vigo

Imagen de fondo: La calle Urzáiz de Vigo vacía durante el confinamiento del pasado año

Imagen de fondo: La calle Urzáiz de Vigo vacía durante el confinamiento del pasado año Alba Villar / FDV

La caída en la región es casi igual al total del país, un 8,6% | Vigo cierra 2020 con un incremento del 8,2%, el segundo mayor ascenso de España

El coronavirus provocó una tormenta perfecta en el sistema sanitario y en la economía, con un zarpazo en ambos casos a la oferta y la demanda. De puertas adentro en los hospitales, la infección se expandió entre los profesionales de la salud cuando más se necesitaba la mejor atención posible para afrontar el crecimiento exponencial de los casos positivos en la calle, donde no quedó otro remedio que hibernar la actividad y confinar a la población en sus casas, sin opción a gastar mucho más allá de lo estrictamente necesario durante semanas. Evolución del Producto Interior Bruto (PIB), empleo, ventas de comercio, cifras de negocio empresarial... Todos los indicadores conocidos hasta ahora reflejan las consecuencias de la locura del COVID-19 y los ingresos fiscales no pueden ser una excepción porque se alimentan de la vida cotidiana. La recaudación de la Agencia Tributaria bajó un 8,8%, hasta los 194.051 millones de euros, durante el pasado 2020, “lógicamente” un año “marcado por la pandemia”. La merma en Galicia fue prácticamente idéntica a la del conjunto del Estado, un 8,6%, con 661 millones de euros menos.

“La tendencia de desaceleración que se heredó del año 2019 se vio alterada radicalmente en la segunda quincena de marzo al decretarse el estado de alarma y el confinamiento domiciliario”, explica el organismo en el balance publicado ayer. La “brusca caída” de la actividad dejó un agujero del 25% en la facturación de las grandes empresas y las pymes en el segundo trimestre. A medida que se relajaron “las medidas más severas”, las pérdidas también se moderaron. “En junio y julio la recuperación de produjo con intensidad –continúa la Agencia Tributaria–, pero desde agosto la tendencia se estabilizó, y solo a partir de noviembre se pudieron observar nuevas mejoras, aunque insuficientes para alcanzar tasas positivas”.

La caja común no sigue al dedillo la misma curva que la actividad por dos razones. Existe “un desfase”, como recuerda Hacienda, entre el momento en el que se genera un impuesto y su cobro. “El ejemplo más claro es el segundo pago fraccionado del Impuesto de Sociedades que recogió en octubre lo que había sucedido entre abril y septiembre”, detalla el análisis. La otra causa está en los aplazamientos y la suspensión de plazos de pago de deudas aprobados por el Gobierno entre las medidas destinadas a mitigar el golpe de la crisis sanitaria en la economía.

Sí es posible medir “una evolución de los ingresos coherente con el resto de indicadores coyunturales” mirando los gravámenes más vinculados al día a día. ¿Cuáles? Básicamente las retenciones de Trabajo en el IRPF, el IVA y los tributos Especiales de Hidrocarburos y Electricidad, que dejan “una mejora continua desde el mínimo alcanzado entre mayo y junio, hasta llegar a tasa cero en los primeros compases de 2021”, según destaca la Agencia Tributaria.

La pandemia rompió con los cuatro años consecutivos de recaudación récord en Galicia. En 2019 los ingresos rondaron los 7.646 millones de euros. El acumulado de 2020 se quedó en 6.985 millones.

Sin contar con País Vasco y Navarra, los dos territorios forales y con calendario tributario propio, el peor batacazo para el bolsillo de Hacienda está en Baleares. La recaudación en el archipiélago, una de las autonomías del país que más sufre la crisis económica por su extrema dependencia del turismo, se desplomó un 25,7%. Canarias, con problemas similares, arrastra un recorte del 11,5%. La bajada en Cataluña rozó el 11% y en Madrid se situó en el 10,4%. La aportación de los principales impuestos del sistema español solo creció en Extremadura (1,9%) y Murcia (4,2%).

Con la lupa puesta en provincias y en las zonas que, por su relevancia económica, tienen gestión propia, los ingresos tributarios aumentan en 12 de las 53 delegaciones de la Agencia Tributaria. Donde más, en Cuenca, que registró un alza del 11,7%. La siguiente en el ranking es Vigo. El área de la mayor ciudad gallega consolida la misma tendencia que vino mostrando a lo largo del pasado ejercicio a pesar del lastre del coronavirus para la actividad y concluyó 2020 con una subida del 8,2%, hasta los 1.542 millones de euros. Son 116,6 millones de euros más que el año precedente.

La delegación de A Coruña encabeza el retroceso en la región. Recaudó 3.810 millones, casi un 15% por debajo de 2019 (664,7 millones menos). En Lugo disminuyó un 11% (50 millones); en Pontevedra un 5,1% (40,6 millones); y en Ourense un 4,6% (22,6 millones).

Dentro de la tarta fiscal hay una rareza entre tantos números rojos. El IRPF acabó 2020 con una subida en España del 1,2% y del 5,7% en Galicia. La explicación de su “positivo comportamiento” en “un contexto tan desfavorable” se encuentra, detalla la Agencia Tributaria, “en el papel compensador de los salarios y pensiones públicos con un alto crecimiento durante todo el año”. “Otras medidas de mantenimiento de rentas, como los ERTE –añade el organismo–, no tienen una traslación inmediata en la recaudación del impuesto”. A esto hay que sumar que la comparación se hace con 2019, cuando se realizaron “la mayoría de las devoluciones ligadas a la prestación de maternidad”. Las retenciones por rentas del trabajo y actividades económicas, principal componente del IRPF, aumentó un 1,5%.

La merma de negocio y las devoluciones se comen el 45% de Sociedades en Galicia

En el Impuesto sobre Sociedades, en cambio, se perdió un tercio de la recaudación de 2019. La merma en Galicia fue incluso mayor, del 44,8%. “Una parte del descenso no tuvo que ver con los malos resultados de las empresas, sino con la gestión de las devoluciones”, explica el informe anual, porque en la declaración de 2018 presentada en 2019 “el importe de las devoluciones fue muy abultado”. Sin este efecto ni “algunos ingresos extraordinarios”, la recaudación cae “alrededor del 23%”. El IRPF que abonan los no residentes se redujo un 36% por las rentas del capital mobiliario –cerca del 49% en Galicia– y los impuestos medioambientales aumentaron un 41% tras la reactivación a comienzos de 2019 del Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica.

El IVA notó con fuerza la languidez del consumo. Bajó un 11,5% en el total del país y solo un 2,1% en Galicia, gracias, sobre todo, a que en la delegación de Vigo aguantó la estocada de la pandemia con un incremento del 24,4%, hasta los 719 millones de euros. El derrumbe en los Impuestos Especiales en la comunidad (23,9%) duplicó el dato nacional (12,1%). “La recaudación descendió en todas las figuras”, cuenta el fisco. La más notable fue la del Impuesto sobre Hidrocarburos, casi un 16%, con una trayectoria “paralela a la actividad y el consumo, acentuada en la última parte del año por las limitaciones a la movilidad”. Un poco lo mismo sucede con el gravamen de la Electricidad. Los ingresos bajaron menos, un 10,1%, porque una parte de la retracción en la demanda industrial se compensó con el tirón de los hogares. La contribución del Impuesto sobre Labores del Tabaco pierde cuota por cuarto año, esta vez a un mayor ritmo, del 3,1%, que en ejercicios anteriores. El capítulo de tasas y sanciones tributarias deja 45,7 millones de euros tras un descenso en Galicia del 13%.

Las medidas tributarias impulsadas en la crisis del coronavirus restaron de momento 1.023 millones de euros a las arcas de Hacienda. Las de más peso son las suspensiones de plazos para las deudas (318 millones), los mayores aplazamientos (215 millones) y el tipo 0 en el IVA del material sanitario (298 millones). 

Compartir el artículo

stats