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Banca y fondos engordan su cartera gallega: suman ya más de 5.000 inmuebles a la venta

Una viandante observa la oferta de inmuebles en venta de una inmobiliaria.

Una viandante observa la oferta de inmuebles en venta de una inmobiliaria. Miguel Miramontes

Cuatro habitaciones y tres baños en una superficie construida de 315 metros cuadrados. Es el chalet en más caro en Pontevedra del catálogo de Aliseda, antes propiedad de Banco Popular y gestionada ahora por sociedad del fondo buitre norteamericano Blackstone y Banco Santander. Está en Gondomar y se vende por 788.900 euros. En Vigo se ubica el piso más prohibitivo, un triplex de 160 metros cuadrados en calle Ecuador; son otros 575.300 euros, con vistas a la ría.

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Son solo dos de los inmuebles que componen su extensísima cartera, con todo tipo de propiedades –locales comerciales, naves, trasteros, suelos o garajes–, que han convertido a Blackstone en la mayor inmobiliaria de la comunidad.

Entró en escena tras los estragos del crac del ladrillo en España, comprando a precios de derribo activos que los bancos se habían adjudicado por impagos de particulares o quiebras de promotoras. Como la que inició un edificio de 24 viviendas en A Cañiza; inició las obras en 2006 y quedó a medio hacer. Ahora es el fondo Fortress, del grupo financiero italiano DoBank, el que busca interesados para rematarlo y buscarle inquilinos. “Todos los players están revisando sus carteras ahora mismo, hay muchos movimientos”, constata el delegado en Galicia de Gesvalt, Diego Esquer. En suma, fondos buitre y entidades financieras tienen en venta más de 5.000 propiedades inmobiliarias en Galicia, según los datos del mercado que ha analizado FARO. Su cartera se ha duplicado en apenas tres años.

Son muchos los bienes inmuebles, pero también son multitud los propietarios. Además de Blackstone y Fortress –este último adquirió Altamira a Apollo, otro fondo especializado en activos distressed (fondo buitre)–, este partido también lo juegan los suecos de Intrum, Cerberus Capital Management o Lone Star Funds (ambos de Nueva York), además de gestoras propias de entidades financieras (como Abanca). Solo el primero acumula 955 propiedades en venta en Galicia, casi los mismos que Cerberus (965, a través del servicer Haya Real_Estate) y por debajo del millar de Lone Star (Servihabitat). Intrum, a través de Solvia, comercializa otras 245 propiedades, por las 370 de Fortress (Altamira). “Esto vuelve a desvirtuar un poco el mercado, a nivel precios”, continúa Esquer, responsable también del departamento Advisory y Empresas de la compañía de tasación. Dado que la red comercial de este tipo de sociedades es, como poco, limitada, “se producen alianzas locales con inmobiliarias para la comercialización”.

 

Apuesta continua

 

El hecho de que su portfolio de propiedades se haya incrementado no quiere decir, en absoluto, que no estén dando salida a su cartera. “Este tipo de firmas van adquiriendo nuevos paquetes”, tanto a entidades financieras como a otros fondos. “Hay mucha liquidez en el mercado, han visto la oportunidad y van a aprovecharla”. Como publicó este periódico este mismo mes, los movimientos no se ciñen únicamente a la compra de carteras de pisos, naves industriales o terrenos. Ahí está la irrupción de KKR & Co, con otros 561 inmuebles en toda Galicia. Con una diferencia: no tiene una web (servicer) para comercializar un garaje o local comercial, ya que, en su caso, compró a Abanca una cartera de préstamos morosos. A través de su filial ProSil Acquisition SA, KKR asume la gestión del cobro de una hipoteca, por ejemplo; si éste no se produce, se adjudican el inmueble.

“Están revisando sus carteras, ahora mismo hay mucha liquidez en el mercado”

Diego Esquer - Delegado en Galicia de Gesvalt

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Diego Esquer - Delegado en Galicia de Gesvalt

“La entidad vende un paquete de préstamos, no un piso o una casa. Lo que después haga el fondo con eso depende de muchos factores”

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 Se refiere Esquer al impacto en los precios por la irrupción de estos actores en el tablero inmobiliario, porque precisamente los fondos están especializados en adquirir carteras con mucho descuento. “La entidad vende un paquete de préstamos, no un piso o una casa. Lo que después haga el fondo con eso depende de muchos factores”, apuntaban fuentes expertas en el sector. Esas 561 propiedades de KKR tenían un precio objetivo de subasta de 32,27 millones, aunque su valor nominal rondaba los 100. Aun vendiendo esa cartera por una tercera parte, es un negocio rentable.

 

Abierto ahora, además, a los particulares. En la web de Altamira es posible adquirir un préstamo con garantía hipotecaria, por 69.100 euros sin impuestos, de una vivienda de 80 metros en Carballo, por ejemplo. O, por 365.800 euros, hacer lo propio con otro préstamo de una vivienda unifamiliar en Baiona de 280 metros cuadrados. Es una posibilidad que también brinda Intrum, con un canal propio de venta de préstamos. Es un canal, dice, “cada vez más líquido y profesionalizado, que se presenta como una buena oportunidad de inversión”. En su caso está limitado a empresas y profesionales, que pueden hacerse con impagados vinculados a suelo sin edificar, viviendas o naves industriales.

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