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La tarjeta lidera ya los pagos en Galicia y el ‘online’ se dispara un 41% el último año

El consumo en la región rebota con la desescalada | Las ventas del comercio suben un 6% la primera semana de marzo | La hostelería amortigua su caída del 50% al 30%

Todo, hasta la cuesta de enero, fue distinta esta vez por la pandemia. Hay una parte importante de la población que a duras penas puede asumir la tradicional subida de algunos servicios en el arranque del ejercicio porque la pandemia agravó su economía de subsistencia; otro porcentaje muy destacable, a la vista de los niveles récord del ahorro privado, contiene el bolsillo por la incertidumbre; y unos y otros estaban limitados por las restricciones a la movilidad, el comercio y la hostelería para frenar la tercera ola del coronavirus. No falla. Cada vez que las administraciones necesitan acotar la actividad para evitar el colapso del sistema sanitario por un nuevo pico de casos positivos, el consumo cae. Y en cada desescalada posterior, rebota con fuerza. La curva del gasto en Galicia durante este primer año con el COVID-19 es inversamente proporcional a la de los contagios y confirma que, al menos en esto, la sociedad sí parece haber cambiado: la tarjeta arrebata al efectivo su histórico liderazgo en las transacciones comerciales y el online se dispara un 41%.

Hace un año, entre la segunda semana de enero y la primera de marzo, el 43% de los pagos se realizaban con efectivo en Galicia. La tarjeta en la etapa precoronavirus representaba alrededor del 42%; las compras por internet rondaban el 13%; y el X-Pay, el procesador de criptomonedas, concentraba el 2% de las operaciones, según la última actualización del Observatorio Abanca by Ieside que la principal entidad financiera de la comunidad elabora a partir del seguimiento diario de los datos de las tarjetas de 870.000 gallegos y sus terminales de punto de venta (TPV), presentes en casi la mitad de los comercios.

El primer estado de alarma y la decisión de muchos establecimientos de evitar en lo posible los cobros en efectivo marcaron un antes y un después en el comportamiento de los gallegos, condicionado por el cierre durante semanas de todos los establecimientos que no fueran esenciales. El dinero de plástico encabeza ahora los pagos en la comunidad con el 44% del total. El peso del metálico cae nada menos que ocho puntos en solo un año y supone actualmente alrededor de un tercio de los movimientos, aunque el gran salto está en el ecommerce, que alcanza el 18% de las compras. El uso de las criptomonedas sube un punto, hasta el 3%. “El informe –resalta la entidad– vuelve a poner de manifiesto un profundo cambio en los hábitos en el uso de medio de pago por parte de los consumidores”.

Las cifras del Banco de España con el comportamiento de los sistemas de pago en el conjunto del Estado evidencian también el cambio de usos y costumbres por la crisis sanitaria. Las operaciones en los TPV llevan creciendo desde, al menos, 2003, cuando comienza la serie estadística del organismo. En 2019 aumentaron más de un 16%. El desplome del 16% registrado durante el confinamiento estricto del segundo semestre desacelera el ascenso de todo el pasado 2020, que cerró con una subida del 4,4% a pesar del fuerte ritmo de la segunda mitad del año, sobre todo tras la primera desescalada (16%). Eso sí, disminuyen los importes –un 0,5%, hasta los 160.551 millones de euros– por el consumo retraído y porque se pagan ya en TPV cantidades más pequeñas. Los movimientos de efectivo en los cajeros se desplomaron un 31% (624.664 retiradas), con un valor de 102.197 millones, un 18,4% menos que antes del COVID-19.

El inicio suele ser el mejor momento del mes en el consumo y en marzo se juntó con el alivio de las restricciones tras el repunte de contagios por las fiestas navideñas. La primera semana entera con desescalada impulsó un 6% el gasto en los comercios en comparación con la situación anterior al coronavirus y un 1% respecto a las mismas fechas de 2020. La facturación del sector había caído un 8% en la segunda quincena de febrero.

La transformación de los pagos en Galicia es de formas y de fondo. Siguen las diferencias abismales según los productos y la ventaja de la alimentación. Ni una sola semana desde que empezó la pandemia mermó el gasto de la cesta de la compra. El desembolso en los supermercados alcanzó sus picos en los días previos al confinamiento de marzo (casi un 65%) y en la campaña de Navidad (55%). En la primera semana de marzo el incremento anual fue del 24%. Tampoco las farmacias salen de los primeros puestos después de otra subida del 11%; al igual que las tiendas de hogar y bricolaje –donde el consumo repunta un 18%– y los artículos multimedia (8%).

Un grupo de amigos en una terraza / Gustavo Santos

El resto de principales sectores para el gasto de los gallegos siguen en volúmenes inferiores a los de hace un año, aunque con la sangría de la tercera ola amortiguada. De un 50% de descenso en la semana anterior, la hostelería pasa a un retroceso del 30% con las primeras medidas de apertura y aforo. La caída en los hoteles se reduce 30 puntos, hasta el 51%; mientras que las discotecas y espectáculos no logran levantar cabeza. Su facturación se descalabra un 81%. Las ventas del textil, uno de los segmentos más afectados por la situación provocada por el COVID-19, bajaron en los primeros días de este mes un 18%, frente al 32% de la última semana de febrero. Telefonía, talleres, parkings y vending recuperan la actividad que tenían antes del 14 de marzo de 2020 y el gasto en transporte mermó un 25%. 

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