El ingeniero Carlos Núñez Zorrilla, nombrado director general de Alu Ibérica el pasado 15 de febrero, ha comunicado su marcha de la compañía, en la que solo ha permanecido 32 días. En el momento de su nombramiento, la empresa aseguró que su llegada representaba “un punto de inflexión para la consolidación del plan industrial diseñado por los propietarios, orientado a la producción de aluminio verde circular”. Un mes más tarde, el directivo comunica en una circular interna dirigida a las plantillas de las fábricas vendidas por Alcoa en A Coruña y Avilés, y sin entrar en más detalles, que “debo cesar en mis funciones”.

La marcha de Núñez Zorrilla se produce tras los registros que, a principios de marzo, se efectuaron en las plantas. Registros que forman parte de una investigación judicial que prosigue en la Audiencia Nacional y que instruye la juez María Tardón. En el marco del caso Alcoa se registraron una decena de inmuebles en relación a la supuesta despatrimonialización fraudulenta de las plantas de producción de aluminio en A Coruña y Avilés. En el foco están Alcoa, el fondo Parter (primer comprador de los activos) y Riesgo (el segundo y dueño actual).

Cuatro detenidos

Fruto de la operación, cuatro personas fueron detenidas y quedaron en libertad con medidas cautelares: Víctor Domenech, presidente de Riesgo; su socia Alexandra Camacho; Diego Peris, administrador único del grupo; y Luis Losada Gómez, su homólogo en System Capital, sociedad administradora de Alu Ibérica.

Carlos Núñez Zorrilla. | // E. P.

Carlos Núñez Zorrilla. | // E. P.

Los trabajadores en la planta de A Coruña advierten de que la marcha de Núñez Zorrilla “no es más que el reflejo del despropósito en la gestión desde que se produjo la venta”. “No hay ningún plan de futuro planteado desde ningún lado”, denuncian desde el comité de empresa de Alu Ibérica. La plantilla solo espera que la investigación finalice cuanto antes y que se tomen medidas “con carácter de urgencia” para conseguir “reflotar” las plantas y “garantizar el empleo”.

Para ello, la plantilla de la factoría en A Coruña reclama dos líneas de actuación. Por un lado, que la Justicia decrete medidas cautelares “para evitar el descalabro de las dos plantas”. “De momento somos vulnerables, solo pedimos protección”, reclamaban anoche los empleados, de lo contrario —aseguraban— “será difícil reflotar” las factorías.

Pero los trabajadores también hacen un llamamiento a las administraciones. “Deben intervenir, deben diseñar ya los planes para salvar las dos plantas”, advierten.

Sigue el esperpento

En medios laborales, la marcha de Núñez Zorrilla se ve como un nuevo episodio del esperpento en el que se ha convertido la gestión de la antigua fábrica de Alcoa: falta de materias primas, producciones ínfimas, impagos generalizados, incumplimiento de las promesas inversoras, improvisación, descrédito, falta de credibilidad institucional y judicialización de las ventas que hicieron pasar la empresa de la manos de la multinacional Alcoa a las de Víctor Rubén Domenech y sus socios (Grupo Industrial Riesgo).

Carta a los trabajadores

En la carta enviada a los trabajadores, Zorrilla comunica su cese y destaca que las semanas que ha podido compartir con la plantilla han sido “de enorme interés”. “Creo que hemos avanzado mucho todos juntos en aportar al proyecto de Alu Ibérica continuidad y hemos seguido reforzando las bases para que sea un proyecto de futuro, como así está planteado”, recoge la misiva.

“Estoy convencido de que las plantas dAlu Ibérica —añade— cuentan con un equipo solvente, sólido y eficaz y que la contribución de todos vosotros es fundamental para hacer que este eje industrial represente una palanca de futuro en Galicia y en Asturias”. “Os animo a seguir contribuyendo y sin duda os deseo lo mejor en el futuro. Os traslado mi agradecimiento por vuestra colaboración durante estas semanas”, concluye.

Natural de Barcelona, Zorrilla acumula más de 30 años de experiencia en la gestión de empresas y proyectos en el ámbito industrial. Antes de su breve paso por Alu Ibérica había ocupado cargos ejecutivos de responsabilidad en empresas como Tradebe, empresa líder en España, Reino Unido y Estados Unidos en gestión de residuos industriales; también en Global Steel Wire (Grupo Celsa) o Lear Corporation, y más recientemente en Ence, que cuenta con plantas en Pontevedra y Navia.