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Faro de Vigo

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El reto de la candidatura viguesa a la planta de baterías: convencer a PSA

Trabajadores del taller de ensamblaje de baterías para el coche eléctrico de la planta de Stellantis. C.P.

La carrera para captar una planta de baterías para el coche eléctrico en Vigo solo se ganará con un socio industrial de peso y los promotores del proyecto apuestan abiertamente por la alianza forjada entre PSA (ahora Stellantis) y Total (a través de su filial Saft) para la fabricación de celdas de ion-litio. El consorcio galo ya está construyendo dos fábricas a ambos lados de la frontera francoalemana con ayudas públicas de París y Berlín en el marco de un megaprograma europeo para impulsar esta tecnología del que España quedó relegada por falta de previsión del Gobierno hace tres años pese a las advertencias del sector.

Zona Franca y Concello confían en que Moncloa la considere “proyecto estratégico” para recibir fondos europeos

Ahora se abre una nueva oportunidad con los fondos NextGeneration por el COVID-19 para engancharse al tren de las baterías y convencer a PSA-Total de apostar por Galicia, aunque la tarea no es fácil.

Fuentes de Zona Franca, la principal impulsora de la candidatura viguesa con el Concello, confirman contactos con la joint venture participada por PSA (el sexto mayor fabricante de coches del mundo) y Total (cuarta petrolera mundial), Automotive Cell Company (ACC), aunque muy preliminares.

Para los promotores del proyecto, la Xunta y el sector del automóvil, sería el mejor socio industrial posible por la experiencia de la planta de Balaídos en la fabricación de coches eléctricos –desde los años ochenta–, el potencial de la automoción gallega –en 2020 y pese a la pandemia se fabricaron medio millón de vehículos– y la vinculación histórica de Stellantis con Vigo (desde 1958). Y también desde el punto de vista de captación de fondos al tratarse de una empresa de la Unión Europea (UE), que lo que busca es crear un campeón europeo de las baterías para reducir la dependencia de los fabricantes asiáticos.

Galicia, y España en general, parten de una posición de desventaja en la carrera por una planta de baterías al no adherirse hace tres años al programa europeo para impulsar esta tecnología, algo que sí hicieron Francia y Alemania, donde precisamente ACC está construyendo sus dos primeras fábricas, en Douvrin y Kaiserslautern. El Gobierno, que entonces pecó de imprevisión, quiere ahora aprovechar la lluvia de millones de los NextGeneration para subirse al tren de las baterías, y está dispuesto a arropar varias candidaturas –aunque públicamente solo se ha comprometido por la defendida por Seat e Iberdrola para Martorell, donde nunca se ha fabricado un coche eléctrico– a través de los PERTE: Proyectos Estratégicos de Recuperación y Transformación.

Trabajadores de PSA-Vigo, en el taller de montaje de baterías para los coches eléctricos. // Víctor Cameselle

Zona Franca y Concello confían en obtener uno de esos PERTE y entonces convencer a PSA-Total. La multinacional automovilística francesa, a través de un portavoz de la planta de Balaídos, ya había dejado claro que para Stellantis esta iniciativa está en una “fase embrionaria” y que el grupo tiene su propia estrategia de electrificación, aunque sin cerrar la puerta al proyecto vigués.

“Trabajamos con Zona Franca para ver el posible encaje de esta iniciativa con la estrategia de Stellantis”

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En esa labor de convencer a ACC jugará un papel clave el ecosistema de innovación del sector del automóvil en Galicia, que tiene bastante experiencia en el coche eléctrico, y que de hecho ha empezado a colaborar con esta joint-venture.

El apoyo político también será decisivo. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, lamentó ayer la ocasión perdida de España al no adherirse al programa para crear ese gran campeón europeo de las baterías hace unos años; criticó el reciente anuncio del Gobierno de que la primera factoría de baterías de España sería la de Martorell, comprometiendo fondos europeos que aún no se han repartido, y destacó la posición privilegiada de Galicia para acoger una planta de esas características, por capacidad industrial y proximidad a un recurso crucial como es el litio.

“Galicia es sin duda uno de los territorios mejor preparados y con mejor disposición para instalar una fábrica de baterías”, destacó Feijóo, que instó al Gobierno a aclarar si ya tiene tomada la decisión de participar con dinero público en la anunciada para Cataluña. Porque de ser así, la invitación de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, para que Galicia presente un proyecto viable es “un brindis al sol”. En todo caso, advirtió de que no es una cuestión para “improvisar o frivolizar” porque necesitaría la inversión de centenares de millones de euros y un acuerdo con los futuros compradores de esas baterías.

El alcalde vigués, Abel Caballero, afirmó ayer “nada impide que haya dos fábricas de baterías en España”, en alusión al proyecto de Seat. “Es más, es probable que sea altamente recomendable que haya más que una”, afirmó el regidor, que volvió a ensalzar las ventajas del área de Vigo para ser la sede de una de esas factorías ante el previsible auge de los motores eléctricos más eficientes y sobre todo menos contaminantes en gases generadores del cambio climático. Caballero reprochó eso sí a Feijóo que haya “desertado” de la defensa de este proyecto en Madrid: “Yo asumo las funciones y competencias del presidente de la Xunta porque él no lo hizo”.

“Tenemos litio, innovación y a Citroën”

Destacan los ingenieros

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Para los ingenieros gallegos no hay dudas: el sur de Galicia es un “emplazamiento idóneo” para la instalación de una fábrica de baterías para vehículos eléctricos para España y Portugal. “Dispone de la materia prima, el litio, y de un entramado de grupos de investigación y empresas ligadas a la automoción que están desarrollando y fabricando vehículos eléctricos, siendo la más significativa PSA”, destacaron ayer los comités de Industria y Automoción del Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Galicia. La zona “además dispone de una potente infraestructura logística, económica, social y empresarial”, incluido el tejido de automoción del norte de Portugal y los centros de investigación de Vigo y Ourense, lo “que generaría sinergias muy importantes para una factoría de estas características”. Los ingenieros se suman así a otros colectivos como los geólogos en defensa de la candidatura viguesa.

 La crisis de los chips se cobra una nueva víctima: Faurecia Asientos

Los proveedores anticipan nuevas paradas de Stellantis pese a que el gigante prioriza los modelos vigueses en el aprovisionamiento de piezas

Uno tras otro, los grandes proveedores del centro de Vigo de Stellantis recurren a los ERTE (expedientes de regulación de empleo temporales) ante los vaivenes en la producción que se prevén en las próximas semanas por la escasez mundial de microchips. El último, la planta de asientos de Faurecia en Valladares (Faurecia Asientos de Galicia), que ya ha comunicado su intención de suspender contratos de trabajo por este motivo, como antes han hecho Benteler o Denso, entre otros. El sector se encuentra en máxima alerta pese a que la multinacional francesa está priorizando a los modelos vigueses en el aprovisionamiento de semiconductores por su éxito de ventas y rentabilidad, según ha podido saber este periódico.

Los microchips son cruciales en la construcción de un coche, donde la electrónica va ganando cada vez más terreno a la mecánica. Hoy en día se pueden encontrar en diferentes componentes para la gestión de los motores, los sistemas de seguridad (ABS y ESP) y de infoentretenimiento. Su escasez, por el crecimiento exponencial de la demanda que existe a nivel global y el colapso en el suministro derivado del cierre de fábricas en China por la pandemia, afecta a todos los sectores tecnológicos (incluso a los fabricantes de videoconsolas, como Sony, Nintendo o Microsoft) y a proveedores del sector de automoción como Robert Bosch, Continental o Infineon.

El problema afecta a la práctica totalidad de los fabricantes de coches (Volkswagen, Toyota, General Motors, Renault-Nissan-Mitsubishi), y Stellantis no es una excepción. Aunque sí es cierto que la planta de Vigo ha tenido prioridad a la hora de aprovisionarse en la Península y que los efectos de la borrasca Filomena, que paralizó la producción de la factoría de Villaverde (Madrid), ayudaron a que Balaídos tuviese un margen superior al de otras fábricas del consorcio liderado por Carlos Tavares. Pese a todo, la planta de Vigo ya suspendió la producción dos jornadas en el turno de noche y un domingo.

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