La pandemia pilló a Bimba y Lola en pleno florecimiento, encumbrada como la gran promesa de la industria textil y una marca de relumbrón por encima incluso de Pronovias, Massimo Dutti y Women’secret en autenticidad, relevancia, diferenciación, consistencia, presencia y capacidad para fidelizar clientes, según el ranking Interbrand elaborado por los especialistas de Moda.es y la Confederación de Empresas de la Moda de España. El reciente 4 de marzo cumplió 16 años. Las hermanas María y Uxía Domínguez sacaron adelante la firma cuando la doble recesión financiera ni siquiera era una posibilidad. Y la aguantaron.

La cifra de negocio pasó de los 18 millones de euros en 2006 a casi 227 millones en el ejercicio fiscal de 2019-2020, cerrado justo quince días antes del primer estado de alarma por el coronavirus en España. Pero esta crisis es muy, muy diferente, “un año imposible” y “una prueba extrema para el mundo”, como señala su consejero delegado, José Manuel Martínez. El golpe del COVID-19 al consumo de ropa provocó en la compañía gallega una caída de las ventas del 27,4%, hasta los 164,8 millones de euros.

Red con 270 tiendas

Como el resto del sector, el grupo con sede en Mos le ha dado una vuelta a su red. “Hemos llevado a cabo un mínimo ajuste en diferentes mercados”, explican fuentes de la compañía, que cierra este último ejercicio fiscal con 270 tiendas, 15 menos de las que tenía hace un año, repartidas en 16 países. Las restricciones por el coronavirus mantienen el cierre a 27 de ellas. No hay planes de repliegue a corto y medio plazo, todo lo contrario. “Estamos más convencidos que nunca de la fuerza y potencial de nuestra marca y nuestro producto, y vamos a seguir apostando decididamente por su crecimiento”, apunta el consejero delegado en la nota de prensa con la valoración de los resultados.

"Estamos más convencidos que nunca de la fuerza y potencial de nuestra marca y nuestro producto"

José Manuel Martínez - Consejero delegado de Bimba y Lola

Bimba y Lola asegura que la expansión avanzará en este 2021 “con la entrada en nuevos mercados mediante aperturas, ya en marcha, tanto de tiendas como de plataforma online”, aunque de momento la empresa prefiere no detallar los nuevos desembarcos por “los imprevistos” posibles “debido al escenario COVID-19”.

En ese escenario hay un antes y un después del primer confinamiento y se nota en la evolución del negocio. Las ventas de Bimba y Lola se desplomaron un 39,1% en la primera mitad del ejercicio. En el segundo semestre, la merma se redujo a la mitad, el 17,3%. El otro gran salto es el peso del "ecommerce" en la facturación. La web aporta ya el 34% del total de ventas tras un incremento del 66%. Bimba y Lola está presente a través del "online" en 32 países. Casi un tercio de la cifra de negocio es el mercado internacional, donde las ventas evolucionaron “en línea con las nacionales”.

Una de las tiendas de Bimba y Lola. // FDV

“En un entorno tan complicado, estamos muy orgullosos y agradecidos del apoyo continuo que nos han dado los clientes –afirma José Manuel Martínez–. Las ventas de nuestro canal digital durante todo el año, así como las ventas de nuestras tiendas cuando han podido estar abiertas, nos han sorprendido siempre de forma muy positiva”. Tras dos expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), la salida de tres temporales y el cese de una quincena de empleados que se quedaron sin funciones por la crisis, el consejero delegado admite que “todos los equipos del grupo han demostrado una gran capacidad para superar las adversidades”.

Entre las “inversiones en áreas clave para el crecimiento a largo plazo”, el equipo directivo de la textil destaca la nueva sede central, que se ubicará en un antiguo concesionario de Vigo. La compra acaba de cerrarse hace solo unos días. Las instalaciones, con 11.000 metros cuadrados de superficie, tienen que ser reformadas para adaptarse a las necesidades de la compañía, que insiste en que de momento no hay plazos concretos para la mudanza. Bimba y Lola sitúa entre las prioridades también la automatización de los centros logísticos, la modernización de los sistemas y “la ampliación y refuerzo de sus equipos”.

El negocio de Bimba y Lola en pandemia

1. Mejoría en el segundo semestre

La facturación de Bimba y Lola se redujo por encima del 39% en el primer semestre del ejercicio de la pandemia y un 17,3% en la segunda mitad.

2. El negocio disparado "online"

Las ventas por internet aumentaron un 66% y representan más de un tercio de la cifra de negocio ya.

3. Cierre de 15 tiendas en el año

“Un ajuste mínimo” en “diferentes mercados”, según la compañía.