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Faro de Vigo

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Bum de quiebras y ERE en el naval gallego: causas y consecuencias del desplome

Astander lidera unas negociaciones de infarto para pintar el Evrima

Imagen original: imagen de archivo del paro secundado por los trabajadores de Hijos de J. Barreras Alba Villar / FDV

La construcción naval es una actividad profundamente cíclica. Antes del COVID, y a nivel global, acusaba ya las consecuencias de la baja demanda, las guerras comerciales y el auge del proteccionismo. Por eso 2019 ya fue un ejercicio “doloroso”, como lo describió la patronal europea Sea Europe, con una caída en la contratación del 27%. Galicia era un rara avis en esta película: contaba con una cartera de pedidos equivalente a 228.849 CGT (arqueo bruto compensado, por sus siglas en inglés, que ilustran el volumen de carga de trabajo de los barcos), casi a la par que el todopoderoso naval holandés o el croata, fuertemente subsidiado. Incluso se activaron turnos de noche y veladas en los astilleros de Pontevedra para garantizar las entregas en plazo. Y se buscaban empleados cualificados, y se llamaba al personal exiliado a que retornara a Vigo; que la industria tenía futuro y encargos para años vista. La pandemia ha cortocircuitado el aparente oasis que era sector antes de su llegada. Hoy, ocho años después de quiebras como las de Factoría Naval de Marín, Hijos de J. Barreras o Factorías Vulcano, vuelven al escenario las suspensiones de pagos (concursos de acreedores) y los expedientes de regulación de empleo (ERE); las empresas auxiliares, al patíbulo. Con sequía casi plena de contratos, y con el astillero de Beiramar llamando a las puertas de la SEPI, no hay dónde refugiarse.

La nueva moratoria concursal bloquea los concursos necesarios otra vez

Dos proveedoras de la propia Barreras han solicitado ya el concurso de acreedores en el Mercantil, y otras cuatro están en fase de preparación de la documentación para seguir los mismos pasos. Todas están vinculadas a la plataforma Uninaval, según pudo saber FARO, y han trabajado en la atarazana que, hace solo 24 meses, tenía cuatro grandes barcos en cartera: un crucero ultrapremium para la naviera The Ritz-Carlton Yacht Collection (el Evrima), otros dos para Havila Kystruten (Pollux y Polaris) y un ferri de 191 metros para Naviera Armas (similar al Volcán del Teide). Este último tenía abril de 2021 como fecha de entrega por contrato, pero nunca se empezó. Eso sí, todos ellos han atrapado a múltiples auxiliares y proveedoras del astillero, que ya han tenido que prescindir de personal eventual de forma “masiva”, dado que solo ha sobrevivido uno de los proyectos (el barco premium) y a que en las demás gradas de Vigo y Marín “no hay trabajo para todas”. Lo asegura este empresario, que trabaja también con Nodosa o Freire Shipyard. Empezó con recolocaciones de personal, adelantos de vacaciones y cursos de formación, pero ha prescindido ya de los trabajadores eventuales. Ahora prepara un ERE de extinción para los fijos.

Desahucios

La situación se repite en O Morrazo, donde doce empresas se mantienen en la plataforma de afectados por los impagos al sector naval. De los más de seis millones de euros que tienen pendientes de cobro, una tercera parte son facturas de los malogrados proyectos de Barreras, del antiguo equipo gestor. “Esto es desesperante. Necesitamos ya una ley contra morosos, que no puedan dejarnos así, al borde del desahucio de nuestras viviendas”, clama su presidente, Balbino Barcia. Tres de estas auxiliares están trabajando ahora en Erandio, Santurce o Cartagena. Según las últimas cuentas anuales del astillero de Cruise Yacht, elaboradas en diciembre, figuran facturas impagadas por casi 9,6 millones de euros solo de los cruceros de Havila Kystruten. Barreras reclama a la naviera una indemnización de 12,4 millones por “daños”. De la deuda total del proyecto noruego, auxiliares han presentado demandas en el juzgado para recuperar 1,6 millones. La compañía no tiene riesgo de verse en un escenario de concurso necesario, en caso de que los acreedores optasen por esta vía, ya que el Gobierno prorrogará una vez más la moratoria concursal.

“Tenemos la esperanza de que, una vez vaya funcionando la vacuna, se puedan reactivar algunos proyectos que están paralizados, especialmente en el segmento de pesqueros y barcos remolcadores o para travesías cortas”

Enrique Mallón - Secretario general de Asime

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“Tenemos registrado el cierre de más de 40 empresas auxiliares del naval en los últimos cinco años, varias de ellas de dimensión media”, constata el secretario general de la patronal metalúrgica Asime, Enrique Mallón. “La reducción de empleo ha sido dramática, y muy acusada en los últimos dos años”. A su juicio, la situación seguirá siendo muy compleja hasta “al menos” el segundo semestre. Solo Freire, con un oceanográfico para Emiratos Árabes, ha puesto en vigor un pedido este 2021; el pasado ejercicio, solo Armón, con tres, hizo lo propio. “Tenemos la esperanza de que, una vez vaya funcionando la vacuna, se puedan reactivar algunos proyectos que están paralizados, especialmente en el segmento de pesqueros y barcos remolcadores o para travesías cortas”, zanja Mallón. Uno de los últimos pesqueros encargados por capital gallego, un palangrero de 60 metros para Malvinas, lo hará la atarazana turca de Tersan, diseño de Marin Teknikk.

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El remolcador Hispania, llegó ayer al puerto de Vigo para trasladar el Evrima Marta G. Brea

Astander, a la cabeza en las negociaciones (de infarto) para pintar el crucero “Evrima”

El remolcador Hispania, de la flota de Boluda, llegó ayer al puerto de Vigo procedente de Cartagena. Trajo consigo la plataforma Sato Asturias, que quedó amarrado en el varadero de Cardama. Igual que ayer, y a cierre de esta edición, no estaba decidido a qué dique seco (drydock) se trasladará el Evrima, pese a que ya dispone del permiso provisional para ser remolcado, a la estrechez de plazos –prevé realizar el viaje inaugural el 24 de julio– y a que ya ha instalado a bordo los salvavidas de babor, un requisito indispensable para Marina Mercante. Según pudo saber FARO en fuentes conocedoras de las negociaciones, este martes el acuerdo con Astander estaba prácticamente cerrado.

El propio presidente ejecutivo de Barreras, Douglas Prothero, encabezó la delegación viguesa al astillero cántabro. Pero todo se torció, y las conversaciones tuvieron que volver a reconducirse. Es previsible que auxiliares y proveedoras –como Team Electric o Martínez Otero– se trasladen al dique seco para proseguir los trabajos de construcción a bordo durante el mes que, según la dirección de la compañía, tardará en regresar a Vigo. Con la salida del Evrima, las instalaciones de la compañía quedarán vacías por primera vez desde la entrega del flotel Reforma Pemex, en septiembre de 2016.

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