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El 2008 vigués, rey de las ventas en la era COVID

Unidades del 2008 
en el puerto antes 
de su embarque
 en Vigo.   | // MARTA G. BREA

Unidades del 2008 en el puerto antes de su embarque en Vigo. | // MARTA G. BREA

La “tormenta perfecta” generada en este inicio de año en la matriculación de vehículos deja cada mes cifras peores. En lo que va de año, la venta de coches ha colapsado en España, con una reducción que en Galicia llega a un 42,9% tras los malos datos de febrero: 1.604 matriculaciones. La conjunción de la tercera ola de la pandemia, la mala coyuntura económica que retrae el consumo, el fin del Plan Pive y la subida del impuesto de matriculación con la entrada en vigor del nuevo ciclo de homologación WLTP (que motivó un incremento medio del 5% en el precio de los automóviles) está trayendo de cabeza a los concesionarios. Tal y como publicó FARO el domingo, solo en la comunidad estos negocios pierden 7 millones de euros a la semana. En medio de esta tragedia, pocas son las noticias positivas para el sector de la automoción. Aunque una, al menos, tiene un claro sello vigués. El coche más vendido en el país el pasado febrero fue el Peugeot 2008, el primer SUV fabricado en la planta de Stellantis en Vigo. El rey en medio del caos.

El todocamino, cuyas primeras unidades se empezaron a montar en la ciudad a finales de 2018, supone toda una revolución que se une a los vehículos comerciales Peugeot Partner y Citroën Berlingo, los ya habituales superventas fabricados en Balaídos. El pasado mes se vendieron 1.798 unidades del 2008, superando en 279 al segundo en la lista, el Renault Clio, y colgándose la medalla de plata en lo que va de año con 2.828, solo por detrás –y por poco– del Seat León (2.868).

El Peugeot 2008 (cuya denominación inicial fue el proyecto V-20) tiene una proyección todavía más amplia, ya que a principios de año comenzó la producción en serie de su versión eléctrica y desde la marca hay previstas fases de hibridación para este año y para el próximo.

Caída superior a la media nacional

La caída de ventas en los concesionarios gallegos fue superior a la media nacional, cuyo retroceso se situó en el 38,4%. Los 1.604 coches vendidos en febrero suponen un desplome del 39,4% respecto a los datos del mismo mes hace un año, según las asociaciones de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam).

Por tipo de combustible, las ventas de vehículos de gasóleo son las que más se resienten en febrero (-56,7%) en la comunidad, seguido de los de gasolina (-45,6%) y frente al repunte un 17% en los coches híbridos y eléctricos.

En el acumulado, las matriculaciones en Galicia ascendieron a 3.165, con esa reducción del 42,9%. En este caso, la caída está por debajo de la media del país, de 44,6%, aunque es poco alivio para un sector que no prevé una pronta recuperación.

Efecto de una "tormenta perfecta"

La “tormenta perfecta” que sufre el sector provoca este “impacto muy negativo en las ventas”, según la directora de Comunicación de Anfac, Noemi Navas. “El tráfico de exposición en los concesionarios está cayendo un 50% respecto a los datos del año pasado, lo que indica que estamos en lo peor de la crisis para nosotros y, lo que es más preocupante, que el primer semestre del ejercicio se puede perder si no hay un cambio radical de la situación”, afirmó por su parte el director de Comunicación de Faconauto, Raúl Morales.

Por su parte, la directora de Comunicación de Ganvam, Tania Puche, explicó que el arranque de la vacunación no ha tenido impacto en la confianza de los consumidores y las compras “están desplomadas”.

Balaídos agudiza el ingenio ante la crisis mundial de microchips

La escasez mundial de semiconductores está llevando a Stellantis a tomar medidas para evitar cortes en la producción de plantas como la que el grupo tiene en Vigo. La última: montar coches que salen incompletos, dejando la parte electrónica afectada por la falta de los chips para un ensamblaje posterior a la espera del abastecimiento del material y antes de su comercialización. Según pudo saber este periódico, la idea es que cuando el componente no esté disponible las líneas no se paren, acumulando vehículos que posteriormente son recuperados por un equipo dentro de las instalaciones o incluso fuera, en Bouzas. Hasta el momento la escasez de chips que afecta a fabricantes de todo el mundo provocó un par en los turnos del pasado domingo 21 de febrero, cuando se dejaron de fabricar 2.000 coches.

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