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La ley de la calle de los “riders” vigueses

Los 70 repartidores de Glovo, Deliveroo y Uber Eats operan como autónomos a la espera de la normativa que prepara Trabajo

Un grupo de "riders" posan en el centro comercial Gran Vía de Vigo

Un grupo de "riders" posan en el centro comercial Gran Vía de Vigo

La negociación de la ley del Rider continúa entre agentes sociales y el Ministerio de Trabajo para regular la situación de los repartidores. En la calle, hay otra ley del rider, la de la entrada del McDonald’s y la puerta de los locales.

Los 70 repartidores autónomos recorren las arterias de Vigo, con sol, viento y lluvia. Puerta a puerta reparten comida. Lo hacen con Glovo, en su mayoría, también con Deliveroo, aunque “tiene menos demanda”. Y a quien le falta un extra para compensar carencia de horas o experiencia, recurre a Uber Eats, “pero no merece mucho la pena”, afirma Dersia Donasimento.

En la ley callejera del rider la experiencia es un grado. Los más veteranos tienen prioridad, y pueden reservar más horas a trabajar en la aplicación. Así sucede con Glovo, que abre dos veces por semana un calendario de horas. Los recién llegados, al acecho, tratan de cazar los huecos que quedan por cubrir. “Hay un escalafón de antigüedad. Tienen más horas para trabajar los que llevan más tiempo”, afirma Rafael Casal.

En la práctica, un veterano puede ganar, como mínimo 1.000 euros la quincena, aseguran los riders de la ciudad olívica. “Se gana dinero”, cuenta Jonathan Arveláez, que pone sobre la mesa que el beneficio en estas plataformas supera a las de los repartidores asalariados. La cifra, en todo caso, contrasta con los poco más de 1.000 euros mensuales que refieren otros repartidores de las plataformas.

"Tienen más horas para trabajar los que llevan más tiempo"

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La pugna del rider está en plena efervescencia. La ley del Rider, la que se gesta en los despachos entre el Ministerio de Trabajo y agentes sociales, trata de regularizar a los repartidores de las plataformas de comida a domicilio.

La intención de la normativa, todavía en negociación, es que estos repartidores pasen a ser considerados como trabajadores asalariados de las empresas de delivery. Los casos en que se mantengan como autónomos deberán ser justificados. Todo ello, después de que el Tribunal Supremo sentenciase que la relación entre los repartidores de Glovo y la empresa es laboral y que, por tanto, operaban como falsos autónomos. Esta entre otras tantas sentencias en el mismo sentido.

En las calles, los repartidores tratan de arañar horas que trabajar en Glovo. Arveláez lo combina con Uber Eats, pero también reparte paquetería particular, con DBarrio o Amazon Flex que, en su caza de riders autónomos, ofrece 56 euros por un bloque de cuatro horas.

Dersia Donasimento, una de las ocho “riders” mujeres de Vigo. | // MARTA G. BREA

La jerarquía para ellos está clara. Primero Glovo, luego Deliveroo, en última instancia Uber Eats. El promedio de ganancias de un reparto, de un viaje corto, es de 3 euros para Glovo, de 5 euros para Deliveroo. Ambas pagan extra por kilometraje, también por la lluvia. Uber Eats se queda lejos de tales cifras, 2,50 euros por pedido a lo que deben restar IVA e IRPF. Además, solo paga el kilometraje del trayecto entre el local y el destino, a diferencia de las otras dos aplicaciones que consideran toda la distancia a recorrer por el repartidor.

“Yo salgo a las ocho de la tarde y vuelvo a las 12 de la noche”, explica Daniel Bonillo. Es padre de familia, tiene dos hijas. El caso de Dersia Donasimento es distinto. Ella cuenta poco tiempo trabajando para Glovo, así que acostumbra a repartir entre las nueve y las once y media de la noche. Para sumar un extra, se conecta con Uber Eats de doce de la mañana a cuatro de la tarde.

"“Si me ponen a elegir entre ser autónomo o asalariado escojo ser autónomo"

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Un relato similar es el de Rafael Casal. Él trabaja como rider, solo de Glovo, desde hace tres años. “Si me ponen a elegir entre ser autónomo o asalariado escojo ser autónomo. Tengo 55 años, ¿dónde consigo trabajo con esta edad?”, deja la pregunta en el aire.

El debate es candente. El sistema de riders que aplican las plataformas de comida domicilio ha sido denunciado por asociaciones como Riders x Derechos por recurrir a falsos autónomos e incurrir en una dinámica de explotación laboral sobre los repartidores.

Las calles de Vigo se las reparten entre 70 riders, mujeres solo 8. La mayoría trabajan en Glovo, una veintena en Uber Eats y solo 17 privilegiados tienen acceso a los pedidos de Deliveroo. La última parece ser la favorita de estos trabajadores autónomos, como no, por sus condiciones. “Es la más rentable” explica Francisco Medina, uno de los cuatro primeros repartidores con los que contó la plataforma en Vigo.

Con la pandemia quitaron las bonificaciones. También ampliaron el número de repartidores a 17, así que ahora se distribuyen entre más un pastel que apenas ha crecido. “No hay volumen para tantos repartidores”, cuenta Medina que también trabaja en Uber y Amazon Flex.

"“No hay volumen para tantos repartidores”

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Curiosamente, los lunes son de los mejores días, la gente pide mucho a domicilio. Y últimamente, también las mañanas de los domingos, “para el desayuno”, dice José Luis. Será por las restricciones de la pandemia que, por cierto, no solo impulsó el número de pedidos de estas plataformas sino que “hizo ver que éramos de primera necesidad”, apunta Jonatan González, que trabaja para las tres plataformas y Amazon Flex.

Repartidores recorren las calles al mediodía y por las noches, especialmente en fin de semana. También por las mañanas, de 10 a 12, “son desayunos y compras para llevar”, cuenta González. Sin embargo, el alivio de las restricciones y un posible fin cercano de la pandemia podría hacer peligrar la demanda que actualmente aglutinan estas empresas de delivery.

Pérez sale a trabajar solo de noche, tras dos años en Glovo. Al principio, cuenta, no tenía casi horas pero a medida que va sumando pedidos le fueron abriendo más horas. También Nelson Gonzálvez, que a sus 43 años cuenta dos y medio como repartidor, ahora de Glovo y de Uber. “No me obligan a trabajar con lluvia ni en fin de semana si no quiero”.

“Si yo quiero trabajo, si no quiero no”

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Porque esa esta también una de sus reivindicaciones: “Si yo quiero trabajo, si no quiero no”, dice Donasimento. La Asociación Autónoma de Riders, la Asociación Profesional de Riders Autónomos y la Asociación Española de Riders Mensajeros, que dicen representar al 70% de los repartidores en España, han puesto sobre la mesa los repartidores se sienten en la libertad de trabajar cuando quieren y advierten de que la nueva Ley redundará en la destrucción de empleo y les abocará a peores condiciones laborales.

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