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Barreras pide presupuesto para terminar el barco “Evrima” fuera de su astillero de Vigo

Aspecto parcial de la superestructura de popa del crucero “Evrima”. | // MARTA G. BREA

Hijos de J. Barreras no tiene, a día de hoy, más carga de trabajo que la que le aporta su construcción 1705, el crucero ultrapremium para The Ritz-Carlton Yacht Collection (marca comercial que utiliza la sociedad Cruise Yacht YardCo). Cuando el buque abandone Beiramar para su traslado a dique seco, la compañía quedará temporalmente sin actividad; es un escenario que no encaraba desde septiembre de 2016, cuando procedió a la entrega del flotel Reforma Pemex. Que ese periodo sea más o menos extenso dependerá de distintos factores. El más inmediato –tal y como apuntó a FARO su consejero delegado, José Rosado– está vinculado a los cascos inacabados de los cruceros de Havila.

La dirección de Barreras aspira a adoptar “durante el primer trimestre” la decisión final sobre ellos, que en parte depende de la concesión –no aprobada todavía– de fondos públicos. En segunda instancia, la duración de esta fase de inactividad del astillero dependerá del tiempo que el buque premium permanezca en dique seco (drydock, en Ferrol o Santander), a donde será remolcado para pintarlo. De hecho, entre las opciones que baraja Barreras está la de rematar en ese mismo dique las tareas de construcción. Así pudo confirmarlo documentalmente este periódico; varias auxiliares han recibido el encargo de entregar un informe o presupuesto para evaluar a cuánto ascendería el coste de sus trabajos fuera de Vigo. Fuentes oficiales de Hijos de J. Barreras lo niegan.

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Además de la pintura del casco (obra viva, obra muerta y superestructura), al crucero Evrima le faltan trabajos internos de habilitación, montaje, electricidad, pintura, propulsión o de instalación y prueba de los sistemas de navegación. Como habían apuntado desde la empresa, los trabajos de pintura exterior se prolongarían durante un mes. Pero varias proveedoras han valorado, a petición del astillero, a cuánto ascendería el coste de ejecutar sus tareas pendientes a bordo, y lejos de Vigo, durante un periodo muy superior de tiempo. Otras fuentes de la industria auxiliar confirman ese mismo mensaje. “La decisión final la desconozco, pero es algo que valoran”, apuntó uno de los empresarios consultados; “sí han recibido esta petición”, agregó otro. FARO ha tenido acceso físicamente, además, a una de estas comunicaciones.

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 La versión de la empresa

Pese a todo, Hijos de J. Barreras mantiene que “a los proveedores no se les ha pedido” esta evaluación. “No tiene ningún sentido, el barco va ir al drydock como estaba planeado porque no se pueden hacer esos trabajos aquí ni en ningún astillero de Vigo. Si se pudiese hacer aquí, no se iría”, apuntaron a preguntas de FARO. Inciden asimismo en que el Evrima abandonará Beiramar con esta hoja de ruta: “pintado, pruebas de mar y retorno para rematarlo en Vigo”. El hecho de que las pruebas de mar vayan a realizarse en las proximidades de Navantia Ferrol o Astander –las dos opciones que se barajan, ya que cuentan con diques secos de más de 230 metros– implica, por ejemplo, un intenso calendario de trabajos en el puente de mando.

Panorámica de babor del Evrima. Marta G. Brea

 Además de por el “ahorro en costes” que supone, según indicaron desde Barreras, el Evrima ha de navegar remolcado indefectiblemente. Marina Mercante estipula que cualquier barco ha de ser gobernado desde el puente. En estos momentos, no todas las consolas están instaladas, y es preciso proceder a su conexión y comprobación. Si las pruebas de mar se van a llevar a cabo en el Cantábrico, será porque el gobierno del Evrima ya está resuelto. En todo caso, Barreras no desmiente que vayan a hacerse trabajos a bordo durante las tareas de pintado en el dique; asegura que es falso que el proceso de construcción del minicrucero de lujo se culmine lejos del astillero –propiedad de la armadora del barco–, como sí han tenido que evaluar distintas auxiliares. “Habría que mover o enviar la logística: mobiliario, moquetas, ventanales...”, agrega un experto en habilitación naval y commissioning (puesta en marcha).

 La irlandesa MJM Marine es la compañía que, a día de hoy, “tiene a los suyos concentrados en la planta de dirección en una oficina que se llama PMO (Project Management Office), y son los responsables de todas las áreas del proyecto, sobre todo la parte técnica, control de calidad y producción”, constatan fuentes internas de la compañía. Llevan en Barreras desde el pasado verano –con un equipo inicial de 14 personas– pero han asumido mayor responsabilidad en las últimas semanas. FARO no ha podido verificar si la petición trasladada a la industria auxiliar ha sido iniciativa de MJM, pero sí que fue gestionada por personal propio del astillero.

 Havila

 En la misma comunicación de este periódico con fuentes de Barreras, éstas agregaron que se “aprovechará la estancia del Evrima en el dique seco para reordenar los espacios donde están los cascos de Havila”. Sobre la mesa está el desguace de uno y el sellado y botadura del segundo, como aseguró el CEO del astillero, José Rosado. Si bien este directivo ha aclarado que, aunque este proyecto no está directamente vinculado al plan de viabilidad –que incluye la petición de ayudas públicas–, sí depende del mismo en tanto esa inyección de fondos de SEPI y Xunta se destinaría en parte a “costes de estructura”. Barreras todavía no ha recibido respuesta de las administraciones; Rosado aseguró a este diario que aspiraban a emprender este proyecto, herencia del anterior equipo gestor, “en el primer trimestre”.

El casco al que se dotará de flotabilidad –solo se han ensamblado en él 19 bloques– necesita comprador. A mayores de los fondos públicos solicitados –unos 30 millones a la SEPI y 8 a la Xunta–, Cruise Yacht ha inyectado 22,7 millones en Barreras para cubrir el agujero patrimonial, y está dispuesta a abonar 33,5 millones en concepto de nuevo sobrecoste del Evrima (de un total de 49). El crucero premium, con esta nueva desviación, rondará un coste total de 370 millones de euros.

NCL

Un equipo premiado por rematar cruceros en ruta

El Norwegian Joy es uno de los cruceros de la Norwegian Cruise Line. Fue construido en el gigante naval Meyer Werft, en Papenburg, en 2017. Solo dos años más tarde, la naviera procedió a su renovación. Encargó los trabajos a la irlandesa MJM Marine, que desde el pasado verano también presta servicios en Hijos de J. Barreras. Fue un proyecto complejo y realizado en un plazo excepcionalmente corto. Empezaron el 11 de marzo de 2019 en China y terminaron el 21 de abril en Seattle (EE UU). ¿Y cómo lo hicieron? Trabajando no solo en el dique seco (de Singapur), sino durante toda la travesía. “Nuestro equipo se unirá al barco en China y navegará hacia Singapur, donde se llevará a cabo al dique seco antes de dirigirse a Japón. Los trabajos continuarán en el mar mientras el barco se dirige a Seattle, donde entregaremos el nuevo barco antes de que nuestro equipo regrese a Irlanda del Norte”, resumió el CEO de esta compañía, Gary Annett. MJM_Marine recibió el pasado junio el premio Cruise Ship Interiors Awards, en la categoría Best Drycock, por este proyecto.

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