La Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas (Asime) tiene confianza en el proyecto de Cruise Yacht para el astillero Hijos de J. Barreras Así lo aseguró ayer su secretario general, Enrique Mallón, que aprovechó para apelar al diálogo: “no creemos que la firma de Ritz-Carlton pueda llevar a cabo acciones que perjudiquen a la industria auxiliar”. La asociación cifró en 10 millones de euros el endeudamiento que arrastra Barreras con los proveedores de la construcción 1705 –el crucero de ultralujo Evrima–, y en 8 millones el del proyecto Havila. “Nosotros no conocemos la deuda exacta del astillero en estos momentos, pero sí podemos hablar de los cálculos que hacemos desde nuestras empresas”, matizó.

Ante esta coyuntura, Mallón reclamó al conjunto de las administraciones públicas y a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) que “sean rigurosos con la concesión de apoyos públicos”. El secretario general de Asime mira a Francia, Holanda y Alemania y, más allá de las fronteras comunitarias, a Estados Unidos y China para reclamar apoyos públicos similares para la industria naval. Como desveló FARO, solo Alemania ha inyectado más de 240 millones de euros en un único astillero, MV Werften, para la culminación del buque Endeavor. Ante las suspicacias Barreras pudiese aprovechar el traslado del barco a dique para terminar su construcción fuera de Vigo, Mallón apeló a la confianza. “No vemos a una firma internacional escapando por el mundo con un barco y los deudores detrás”. La cuantía pendiente derivada de los trabajos actuales es pequeña, añadió, refiriéndose a un retraso de semanas de trabajo.

Respecto al astillero San Enrique, la anterior Vulcano, el directivo incidió en la necesidad de inversión para poder competir y “que sea un astillero del siglo XXI, con las homologaciones y certificaciones que se necesitan”.

También hizo balance del impacto de la pandemia en la industria naval pontevedresa. El sector cerró el 2020 con una pérdida del 26% de los puestos de trabajo, según sus cálculos. Los empleos directos e indirectos se desplomaron hasta los 4.600 a cierre de 2020, es decir, 1.200 empleos menos que en 2019. Aparejada a esta pérdida de empleo, la organización estima que la facturación del naval pontevedrés se contrajo un 20% en el último año. Una cifra estimativa por la condición fluctuante propia de un sector en el que los pagos se realizan por hitos. Respecto al 2021, Mallón mantiene un perfil cauto. “Las previsiones a medio plazo no son buenas”, apuntó. “Nuestro pronóstico es que continuaremos con pérdidas de empleo. Vamos a tener un primer semestre de 2021 malo, peor de lo que preveíamos en 2020”.