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Abanca suscribe una capitalización inaudita en Galicia y despeja el futuro de Pescanova

Renuncia al cobro de intereses con el canje de toda su deuda concursal, de 540 millones de euros | Confirma las sospechas del mercado: compró la participación de Merrill Lynch

Nueva Pescanova

Nueva Pescanova

La sentencia del magistrado Manuel Marquina, del Mercantil 1 de Pontevedra, fue premonitoria. “La alegación relativa a que bastaría con la capitalización de los créditos de los suscriptores del acuerdo queda fuera de lugar; primero, porque responde a una posición absolutamente egoísta de una parte de los acreedores financieros, que pretenden los beneficios de dicho acuerdo, pero ninguno de los sacrificios; y, segundo, porque en ese caso el sacrificio desproporcionado sería el exigido a esos suscriptores del acuerdo”. Se refería el magistrado a la reclamación del fondo Broadbill Partners, accionista y acreedor de Nueva Pescanova, para que la capitalización de deuda fuese asumida por el socio mayoritario de la multinacional: Abanca. Y así será, pese a que el propio Marquina arremetiera contra esta vía. Después de que el Mercantil hubiese tumbado el plan de refinanciación –que repartía ese “sacrificio” entre todos los tenedores de deuda a través de una homologación judicial–, la entidad gallega anunció ayer que canjeará todo su pasivo concursal para “asegurar su viabilidad y el empleo”. La operación, por importe de 540 millones de euros, es inaudita en Galicia.

Abanca capitalizará el 84% del pasivo concursal de Nueva Pescanova, que asciende a día de hoy a 643 millones de euros, y que hace inviable su continuidad dado el daño que produce en su tesorería, en los resultados y el acceso a la financiación. La digestión de esta losa, heredada de la etapa de Manuel Fernández de Sousa, era el objetivo del plan diseñado por el equipo de José María Benavent, presidente ejecutivo del grupo. Una vez que fue anulada, la compañía optó por un plan B. Se trata de una capitalización voluntaria de esa misma deuda, para lo que habría que “convencer” al mayor número de acreedores posible. Una tarea compleja dado el panorama. Las acciones de Nueva Pescanova SL no devengan beneficios, ni lo harán a medio plazo, y el valor de la multinacional se ha depreciado tanto por los últimos resultados como por el impacto de la pandemia COVID-19. La deuda, no obstante, reporta ingresos constantes, ya fijados: es más valiosa.

De este modo, el banco que preside Juan Carlos Escotet renuncia al cobro de intereses –de hasta el 3%, en los tramos senior ordinario y subordinado– para reforzar el balance de su participada. De la que, por cierto, ya tiene el 88,4% del accionariado. Como expusieron fuentes del mercado, y reflejó FARO la semana pasada, Abanca ha asumido el 7,94% de la participación de Merrill Lynch y Bank of America (en su demanda contra el plan de refinanciación, que retiró por sorpresa, declaraba contar con el 9,36% del capital social, de modo que es probable que no se haya desprendido de todo). También, previsiblemente, de su posición acreedora, con más de 41 millones de euros.

El peso mayoritario de Abanca en Nueva Pescanova ya aportaba garantías suficientes de cara a la capitalización voluntaria, que se someterá al criterio de la junta. El que se aprobase o no no era el problema, si no en qué condiciones se haría y cuánta gente se adheriría al proceso. Son más de 70 los acreedores que están llamados a suscribir la operación. En caso contrario, la pesquera retendrá un pasivo concursal superior a los 100 millones, adicional a los pasivos financieros a corto y largo plazo. “ A diferencia de los planes de los inversores y acreedores que han abogado por trocear la compañía y liquidarla por partes, Abanca respalda el plan estratégico del equipo gestor y opta por mantener la compañía integrada para, una vez saneada financieramente, continuar impulsando un modelo de negocio estable”, defendió.

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