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Faro de Vigo

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Esta es la ayuda que Barreras pide a la Xunta para acabar el crucero

El crucero de lujo, "Evrima", en la dársena de Bouzas Ricardo Grobas

Se trata de un préstamo participativo, complementario al apoyo de 30 millones que ha solicitado al fondo de solvencia de la SEPI

El desarrollo de un prototipo es casi siempre un reto para cualquier astillero. Una experiencia que, muchas veces, no sale bien. En 2011, el gigante nipón Mitsubishi Heavy Industries (MHI) puso en vigor el AIDAprima, el primero de los dos cruceros para la naviera AIDA Cruises, de 300 metros de eslora y capacidad para 3.300 pasajeros. No era la primera vez que la compañía de Nagasaki se adentraba en este segmento de contratos, pero sí que asumía el desarrollo del primero de una serie de buques. Y no salió bien. “Lo consideramos factible en base a nuestra experiencia, pero no estábamos preparados”, admitió su consejero delegado, Shunichi Miyanaga. Lo mismo ha pasado al croata Uljanik Shipyard, al que se le atragantó la construcción del crucero de exploración polar Scenic Eclipse; solo la intervención pública, y la renegociación con el cliente, impidió la quiebra de la sociedad.

En Hijos de J. Barreras ha sucedido algo similar. Solo que, en esta ocasión, y no como en los setenta –cuando fracasó en su intento de centrarse en las plataformas petrolíferas–, encara una solución con dos pilares: el de su propietaria, Cruise Yacht Upper Holdco, y el de las instituciones públicas. A los en torno a 30 millones de euros que ha solicitado al fondo de solvencia antiCOVID, como avanzó FARO en primicia, se suma una partida de ocho millones que ha pedido a la Xunta, según confirmaron a este periódico fuentes del Ejecutivo autonómico.

Las administraciones reclaman garantías de finalización del barco y más contratos

Se trata de un préstamo participativo, instrumento que está a caballo entre una inyección de capital de un inversor privado y un crédito bancario a largo plazo. La remuneración que obtendría la Xunta, en este caso, iría ligado a la marcha del astillero, al margen de los tipos establecidos por el préstamo en sí. No han trascendido detalles de ambos conceptos. En todo caso, la concesión de esta línea de apoyo –habitual por parte de entidades públicas para proyectos viables– sería complementaria al respaldo financiero del fondo de solvencia, gestionado por la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI). E irían ligados entre sí.

La aprobación de la solicitud cursada por Barreras al fondo del Gobierno –homólogo al programa alemán Wirtschaftsstabilisierungsfonds (WSF, fondo de estabilización), que ha evitado la quiebra de los astilleros MV Werften y German Naval Yards Kiel– todavía no se ha despejado, está en fase de análisis. Air Europa, Trasmediterránea, Duro Felguera o Celsa son algunas de las sociedades que han llamado a la puerta de la SEPI para evitar la bancarrota. Uno de los requisitos fundamentales es probar un impacto del COVID en su actividad; solo en la construcción del crucero de ultralujo Evrima, el equipo de Douglas Prothero y José Rosado –presidente y CEO de la sociedad, respectivamente– ha estimado un sobrecoste generado por importe de 9,7 millones de euros, por “complicaciones y retrasos” en la construcción.

CLAVES DEL PLAN

  • Equilibrio patrimonial

    La propiedad del astillero ha abortado la amenaza de disolución con el desembolso de préstamos participativos por 22,7 millones. El patrimonio estaba por debajo de la mitad del capital social.

  • Plan de viabilidad

    Incluye la construcción de dos buques hermanos del Evrima, que serían los contratos 1706 y 1706. Están firmados, pero no han entrado todavía en vigor.

  • Más pedidos

    La dirección de Barreras está negociando tres barcos más, para clientes distintos a The Ritz-Carlton. También asegura tener avances para la venta de los cascos del malogrado proyecto Havila Kystruten.

Sobrecostes

El buque 1705 de la atarazana viguesa es el primero de una serie de tres –los dos siguientes serán hermanos, no gemelos– para la naviera The Ritz-Carlton Collection. Fue presupuestado en 240 millones de dólares, pero el contrato se modificó hace un año para elevar el precio en 80,025 millones de euros (incluye el importe máximo de penalizaciones, de 16.525.000 euros). No fue suficiente. “Durante el mes de octubre de 2020 –reza textualmente la memoria de cuentas de Barreras–, se concluyó por parte del nuevo equipo directivo una revisión actualizada de la valoración de los costes pendientes de incurrir para la construcción, en la que se han puesto de manifiesto la existencia de desviaciones adicionales de 49 millones, consecuencia de disponer de más información y más experiencia en la construcción de este tipo de embarcaciones y del impacto del COVID”. De este nuevo sobrecoste, el astillero y la sociedad Cruise Yacht 1 (del mismo grupo que la propietaria de la compañía, y dueña del Evrima) firmaron un acuerdo para modificar el contrato una vez más, esta vez para encarecerlo en 33,5 millones. Es el importe que asume la propiedad de Barreras en este plan de viabilidad, a mayores del desembolso de otros 22,7, a través de préstamos participativos, para corregir el desequilibrio patrimonial del astillero.

Además de la prohibición de dividendos, de operar en paraísos fiscales o de abordar operaciones de expansión inorgánica, la condicionalidad que han puesto Gobierno central y Xunta es clara: “ha de haber garantías de finalización del Evrima, y un proyecto de futuro con carga de trabajo y viabilidad”, apuntan a FARO desde las instituciones. En el caso del alemán Werften, por ejemplo, la ayuda de 193 millones –insuficiente, Berlín ha tenido que poner otros 54– se aprobó con la condición de finalizar el crucero Crystal Endeavor, además de blindar la continuidad de sus instalaciones en Wismar, Rostock y Stralsund hasta abril. El Gobierno de Angela Merkel no ha publicado todavía el contrato o las cláusulas del rescate a German Naval Yards Kiel, que recibió una ayuda similar (35 millones) a la que reclama Hijos de J. Barreras.

El crucero Crystal Endeavor, de Werften MV Werften

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