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El cerco se frota las manos ante la explosión de la sardina joven

Sardina a la venta en Cambados durante el pasado verano. |   // IÑAKI ABELLA

Sardina a la venta en Cambados durante el pasado verano. | // IÑAKI ABELLA

La pesca de sardina lleva desde en depresión desde 2014. En aquel año, las autoridades españolas y lusas comenzaron a limitar la pesca de una especie que mostraba síntomas de flaqueza en aguas ibéricas y que llegó a su riesgo máximo tres años más tarde. El equipo de científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés) anunciaba entonces, como recogió FARO, que sería necesario un veto de 15 años a la pesca para poder recuperar una especie que, hasta la fecha, sigue fuera del sistema de totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas de la Unión Europea. Ante la gravedad de la situación, Lisboa y Madrid se unieron para llevar adelante un Plan de Gestión y Recuperación del stock de Sardina Ibérica (2018-2023) supervisado por Bruselas y que hoy da sus frutos. La presencia de juveniles (ejemplares jóvenes que se incorporan a la biomasa) se ha disparado en los últimos dos años más de un 1.100%, lo que hace que la flota pesquera del cerco mire a 2021 con esperanzas. “Las perspectivas son buenas; esperamos alcanzar el rendimiento máximo sostenible este año”, señalan desde la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), organización mayoritaria en la comunidad.

Los resultados de la campaña Iberas, realizada entre ambos países, muestran que la abundancia de sardina joven asciende a 136.000 mil toneladas o, como trasladó esta semana el Instituto Português do Mar e da Atmosfera (homólogo del IEO en España), un total de 6.783 millones de juveniles. La cifra supone un salto gigante desde los 534 millones que se registraron en 2018. En concreto, un 1.170% más.

La información, que complementa la enviada el pasado noviembre por el IEO, relanza la ilusión del sector pesquero por la pesquería de este año. Pendientes todavía de confirmar la buena evolución de la especie con la campaña primaveral, que ofrecerá datos globales más consolidados, tanto el cerco como el xeito (arte de pesca tradicional) aguardan un importante aumento del cupo a consumir. El último estaba fijado en 19.106 toneladas a repartir entre las flotas lusas y españolas, muy por encima de las 10.800 establecidas el año anterior, el más bajo jamás fijado. “Esperemos que el cupo sea realista con la abundancia que hay y de la que llevamos tiempo avisando”, recalca del portavoz de Acerga, Andrés García, que critica las medidas de las autoridades pesqueras: “No sé a qué se espera para reconocer que la sardina está bien”.

¿Problemas para el jurel?

La escasez de cupo para la sardina, que obligó a recortar la campaña a poco más de dos meses en la época de mayor demanda (en torno a verano y la fiesta de San Juan), hizo que la flota se centrase en sus otras especies objetivo, especialmente el jurel. Esta situación ha provocado que la especie sufra una pesca intensiva y desde Acerga temen que el sector lo acabe pagando. “No se puede incidir tanto porque esta pesca intensiva se va a pagar. Antes el 80% de la flota se dedicaba a la sardina todo el verano y ahora no”, lamenta García.

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