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Malvinas negocia ya con Londres la vía para quitar aranceles a la flota viguesa

La flota de Malvinas amarrada en el puerto de Vigo. |   // MARTA G. BREA

La flota de Malvinas amarrada en el puerto de Vigo. | // MARTA G. BREA

Malvinas se niega a aceptar el acuerdo alcanzado entre Reino Unido y la Unión Europea por el Brexit, en el que territorios de ultramar como el de este archipiélago se quedaron al margen y sufren desde ya la imposición de aranceles para todas sus exportaciones. El Gobierno isleño se ha posicionado totalmente al lado de la flota pesquera, representada por la patronal Fifca (siglas para Falklands Islands Fishing Companies Association) y cuyas unidades tienen una gran parte de capital español. De Vigo y de Marín, concretamente. Para la Asamblea Legislativa (órgano que dirige las islas) el pacto de Londres y Bruselas “es decepcionante” e “inaceptable” y su objetivo primordial será buscar una manera de levantar las tarifas, entre las que se incluyen las pesqueras. Para ello, no han perdido el tiempo: los malvinos están ya en contacto con el Gobierno de Boris Johnson para tratar de encontrar una vía hacía la eliminación de los aranceles “en la primera oportunidad” posible. “No nos rendiremos”, avisan.

El acuerdo alcanzado la pasada Nochebuena entre los equipos negociadores liderados por Michel Barnier y David Frost excluye a territorios como las Malvinas en su artículo cuatro de las consideraciones finales (volumen siete). Por ello, toda exportación a la Unión Europea (su mercado de referencia) desde zonas como Malvinas está gravada con aranceles. En el caso de la pesca, estos van del 6% al 18%, un golpe importante para las pesqueras gallegas que trabajan en esas aguas a través de sociedades mixtas y que cada año envían más de 80.000 toneladas de pescado por valor de más de 200 millones de euros.

"Frustrados" con el acuerdo

El Gobierno malvino tiene claro que puede que sea solo un archipiélago situado a 10.000 kilómetros del continente europeo con una población que no llega a los 3.500 habitantes, pero están “frustrados” con el acuerdo y prometen dar guerra. La Asamblea (formada por ocho miembros electos, un presidente y dos cargos ex officio) emitió esta semana su punto de vista sobre el acuerdo, recogido por el diario local Penguin News. En ella recuerdan que desde el referéndum de 2016 –que dio el sí a los brexiters– trabajaron para intentar incluir su caso en las negociaciones entre Barnier y Frost, con negociaciones con administraciones y agentes sociales con intereses en Malvinas, como es el caso de España y su flota pesquera y, en concreto, Vigo y su puerto. No en vano, como reconoció Londres antes de la rúbrica, el archipiélago es el territorio de ultramar más afectado por las tarifas, ya que el 40% de su producto interior bruto (PIB) depende de las capturas de calamar, merluza, brótola, pota, bacalao, rayas o merluza negra.

“Desafortunadamente, a pesar de nuestros mejores y sostenidos esfuerzos, el Gobierno de Reino Unido no pudo asegurar un acuerdo en nuestro nombre”, lamentan los legisladores malvinos.

De la misma forma que la Fifca, que criticó el resultado de las negociaciones ya a finales del año pasado y prometió trabajar “para lograr la eliminación de las tarifas impuestas lo antes posible”, el Gobierno del archipiélago cree poder revertir la situación. “Nuestra prioridad ahora es asegurarnos de que no se deje piedra sin remover para asegurar la eliminación de estos aranceles lo antes posible y ya hemos comenzado a colaborar con el gobierno del Reino Unido para presentar este caso”, aseguran los legisladores.

La UE, sin embargo, ya se negó en su momento a incluir a este tipo de territorios en cualquier tipo de acuerdo. Tan solo entraron las llamadas dependencias de la Corona (Crown Dependency), es decir, los paraísos fiscales de la Isla de Man (situada entre Irlanda y Escocia) y las de Jersey y Guernsey (en el Canal de la Mancha).

Mientras, la flota que captura calamar en Malvinas, formada por 16 grandes arrastreros (entre los que se incluía el Baffin Bay, hundido tras un incendiado a principios de diciembre en el puerto olívico), partirá en los próximos días hacia el caladero malvino para la primera marea del año, que será también la primera en la que sus capturas sufrirán el golpe arancelario. El año pasado esta primera campaña se saldó con 29.300 toneladas, para finalizar el año con un total de 60.600.

El Brexit deja consecuencias por toda la UE

Las consecuencias del pacto por el Brexit se extienden a nivel pesquero por buena parte de Europa. Las negociaciones anuales con terceros países como Noruega se están complicando, según fuentes conocedoras de las conversaciones. También varios medios recogieron esta semana que las exportaciones de productos escoceses como las vieiras han parado casi en seco a consecuencia de la desconexión y la burocracia asociada en estos primeros días del año. En Irlanda, por su parte, la Administración alertó también de un posible choque entre su flota y la de Escocia por el banco Rockall, caladero importante al noroeste de las islas en el que también faena la flota gallega.

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