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La pandemia destruyó 18.100 empleos en Galicia en 2020 y deja a 33.800 en ERTE

La comunidad cerró el año con el mismo nivel de cotizantes que en junio | El paro toca la cifra más alta desde 2016: 189.587 | Pontevedra lidera el incremento en diciembre

El COVI destruyó 18.000 empleos en la comunidad y deja 33.800 en ERTE

Cada ola del coronavirus es un puñetazo al mercado laboral, aflorando cuando se retira las abundantes y transcendentales debilidades que la economía del país arrastra desde muchísimo antes de la pandemia. Bastó eso, una encrucijada para la salud que solo podía solventarse con restricciones a la movilidad, el contacto personal y el ocio para pagar las consecuencias de la adicción del Producto Interior Bruto (PIB) al sector servicios y de una tasa de temporalidad superior al 25%, de las más elevadas de toda la Unión Europea. Pese a que en diciembre se crearon 26.432 empleos, España cerro el año con una caída anual de casi el 1,9% en la afiliación a la Seguridad Social. Se destruyeron 360.100 puestos de trabajo. La media de altas en diciembre rondó los 19,048 millones y se situó en 18,9 millones el último día del ejercicio. En Galicia, en cambio, la ocupación siguió bajando el mes pasado, coincidiendo con la sacudida de la segunda tanda fuerte de contagios del COVID-19 y las limitaciones impuestas en la actividad para frenarlos. La comunidad perdió más de 7.700 afiliados, el 0,8%, y acumula una caída de 18.098 en el global de 2020. El 31 de diciembre quedaban en alta 989.946 trabajadores, prácticamente el mismo volumen que en junio, en plena desescalada.

Que la crisis sanitaria iba a lastrar la recuperación del mercado laboral tras la anterior doble recesión estaba cantado. Y que peor estarían los territorios más dependientes del turismo, también. Canarias y Baleares encabezan la merma de la ocupación en todo el reciente 2020, con recortes del 5,5% y el 4,2%, respectivamente, según los datos divulgados ayer por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y el de Trabajo y Economía Social. Únicamente Murcia (0,4%) y Castilla-La Mancha (0,5%) despidieron el primer año de la pandemia al alza. El descenso en Galicia, un 1,8%, está muy en línea con el del Estado (1,9%), aunque las diferencias entre provincias son muy, muy contundentes. Ourense fue la que más cotizantes dejó por el camino, un 2,3% de su total (4.756). Le sigue A Coruña, donde la bajada estuvo ligeramente por encima del 2% (8.804); en Lugo alcanzó el 1,7% (2.134); y el 1,3% (4.756) en Pontevedra, aunque fue esta la que peor comportamiento tuvo de largo en diciembre: 3.535 afiliaciones perdidos.

También Pontevedra destaca en el ascenso de trabajadores afectados por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Entraron en suspensión o en reducción de jornada 3.352 personas a lo largo de diciembre, lo que supone un incremento del 28,7%. Están en ERTE al final del mes 9.585.

En la provincia de A Coruña son 11.763 tras un avance del 24,4% (2.866). En Ourense la subida fue del 18% (589) y quedan 3.755 efectivos. Y casi un 28% más (661) en Lugo, donde había el 31 de diciembre 3.050 empleados en algún tipo de los expedientes habilitados por el Gobierno para afrontar los impactos del coronavirus en el negocio de las empresas. En comparación con los máximos de abril, cuando la llegada del virus obligó a hibernar todo lo que no fueran sectores esenciales, los trabajadores inmersos en ERTE en Galicia se redujeron prácticamente un 80%. En toda España el volumen de afectados bajó un 77,7%, hasta los 755.613.

Pese al incremento de la afiliación, en diciembre también aumentó el paro en España. Creció cerca del 1%, en 36.825, lo que deja un total de personas inscritas en las oficinas públicas a la espera de una oportunidad laboral en 3.888.137. La cifra en Galicia se acerca a las 189.600, la más alta al acabar un ejercicio desde 2016, después de una subida en diciembre del 1,13%, cuando quedaron desempleados 2.115 residentes en la comunidad. La variación anual roza el 14,7%, con 24.279 parados más, ocho puntos por debajo de la tasa nacional (22,9%). Al igual que sucede con la evolución de las cotizaciones, Pontevedra sufre el mayor rebote del paro el mes pasado –2,2% de alza, cerca de 1.600 personas–, mientras que en Lugo y Ourense la subida se mueve alrededor del 0,7% y se sitúa en el 0,3% en la provincia de A Coruña.

Salvo el colectivo sin empleo anterior, en el que la reducción del desempleo en diciembre llegó al 4%, el resto de sectores acabaron 2020 al alza. Especialmente la construcción, que sumó 885 nuevos parados en Galicia, un 6,4% más. Subió un 4,7% (331 personas) en agricultura y pesca y un 3,9% (772) en industria. El aumento en los servicios fue del 0,6% (783 desempleados más en diciembre). El paro en los jóvenes menores de 30 años bajó un 52% en comparación con noviembre, mientras creció un 2,2% tanto en la franja de los 30 a los 44 años como a partir de los 45. Entre los hombres lo hizo un 2,5%. El paro en las mujeres, en cambio, se mantuvo estable: la subida se quedó en el 0,1%. Eso sí, en el último año se disparó casi en idéntica proporción en ambos sexos, próximo al 15%.

“Pese a la incidencia del COVID-19 en diciembre, Galicia cuenta con 2.042 desempleados menos que en abril, cuando se empezaron a percibir los efectos de la pandemia”, destacó la directora xeral de Formación e Colocación, Zeltia Lado, que subraya los ocho puntos menos del ascenso anual respecto al total del país. CCOO urge “la modificación sustancial de la reforma laboral”, además de “un cambio de mentalidad de los empresarios de este país, que no deberían responder a las exigencias del siglo XXI con prácticas del siglo XX”. UGT reclama que se mantengan los ERTE y advierte de los “desequilibrios esenciales” del mercado laboral gallego, como “su elevada precariedad”. La CIG cree que la situación es “más que grave” y afea que la comunidad sigue “sin más plan de recuperación que los frustrados fastos del Xacobeo”.

El sector primario y Redondela tiran del paro en la zona de Vigo

Diciembre se cerró con 33.295 personas desempleadas en la comarca de Vigo tras un incremento del 0,8%, visiblemente inferior a la media gallega del 1,13% y, sobre todo, del cómputo de la provincia pontevedresa (2,2%). No es el caso de algunos concellos concretos de la zona para los que el último mes del pasado 2020 fue especialmente duro en lo laboral. En Redondela se disparó cerca del 6%, con 103 parados, más de uno de cada tres de todos los nuevos desempleados de la comarca (282). Un 4,7% aumentó en Fornelos de Montes y cerca de un 4% en O Porriño. En Baiona bajó un 1,7%; un 0,4% en Mos; un 0,3% en Gondomar; y un 0,2% en Nigrán. En Vigo subió un 0,3%. Agricultura y pesca arrojan un incremento del 10,2% (63 parados). Construcción e industria elevaron el paro un 5%.

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