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El cierre destruyó en Galicia 4.000 empleos en hostelería y 16.200 entraron en ERTE

La caída en la ocupación iguala a la de abril | Más de la mitad de los establecimientos siguen sin abrir | El sector pide “un rescate como el de los bancos y la automoción”

El cierre destruyó en Galicia 4.000 empleos en hostelería y 16.200 entraron en ERTE

El cierre destruyó en Galicia 4.000 empleos en hostelería y 16.200 entraron en ERTE GUSTAVO SANTOS

Lo último que la faltaba a la hostelería en Galicia es un enérgico arranque de la temporada de borrascas para aguar definitivamente la reapertura en las siete principales ciudades y el medio centenar de concellos donde solo estaba permitido el servicio para llevar desde las restricciones impuestas el pasado 6 de noviembre para atajar la segunda ola del coronavirus. Dora primero y Ernest después, con tanto viento y lluvia ni siquiera fue posible aprovechar del todo el 50% del aforo fijado para las terrazas. Tampoco es que el sector esperase un milagro al final del puente de la Constitución. “Parar a las 5 de la tarde es un mazazo de la Xunta que no esperábamos y para muchos es imposible trabajar así”, asegura Rubén Pérez, presidente de la Asociación de Hosteleros y Comerciantes Zona Náutico de Vigo. “Pocos más abrieron que los que había con delivery –añade–. Estamos a un 30%-40% ahora mismo”. El mercado laboral autonómico se queda sin buena parte del vigor en una actividad clave para la ocupación en estas fechas tras un noviembre fatídico ya.

La hostelería destruyó 3.982 empleos el mes pasado en la comunidad, prácticamente la misma cantidad que en abril (3.995), en pleno confinamiento domiciliario. El número de afiliados a la Seguridad Social en el sector rondó los 66.000. Es la cifra más baja en un noviembre desde 2012, cuando la economía regional tropezó por segunda vez en la anterior crisis y entró de nuevo en recesión. Desde el fin del verano, el personal en bares, restaurantes y establecimientos hoteleros descendió en más de 13.500 personas, como recoge el último balance publicado por el Instituto Galego de Estatística (IGE). La habitual merma tras el cierre de la temporada estival está siendo especialmente intensa este año. De hecho, en comparación con noviembre de 2019 la hostelería gallega tiene 11.000 trabajadores menos. Perdió el 14% del total.

Otros 16.254 trabajadores de la hostelería entraron en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), según los datos suministrados por la Consellería de Emprego e Igualdade. Suponen el 75% del global de nuevos afectados por un ajuste (21.638) en los 5.687 expedientes formalizados en la administración autonómica en noviembre. “A la gente que ha hecho refuerzos de plantilla en verano y pretendían quedarse con esa gente no les ha quedado otro remedio que despedir porque la normativa de los ERTE solo recoge el derecho a prestación para los trabajadores contratados antes del 18 de marzo”, se queja el presidente de la Asociación de Hosteleros y Comerciantes Zona Náutico de Vigo, que reclama “una adaptación de ese tipo de criterios a la situación actual”.

Simón Espinosa

Los hosteleros de la provincia de Pontevedra celebraron el pasado viernes una reunión de urgencia de las asociaciones locales integradas en su patronal para decidir qué pasos dan. “La indignación es total, hay casos realmente dramáticos”, lamentan, “desesperanzados” por la limitación de actividad pautada por la Xunta en esta desescalada. “Indirectamente se nos apunta como culpables de un problema cuando el 99,9% somos COVID free”, señalan. “Con mis ojos vi la semana pasada en esos días de buen tiempo que hubo la aglomeración de personas en la alameda de Montero Ríos”, detalla Rubén Pérez.

“Indirectamente se nos apunta como culpables de un problema cuando el 99,9% somos COVID free”

Rubén Pérez - Pres. Asociación de Hosteleros y Comerciantes Zona Náutico de Vigo

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El colectivo tiene claro que “no se puede estar disparando con metralleta en las reivindicaciones a las administraciones, sino exigir a cada una según las competencias que tenga”. Lo más importante ahora es la petición de un rescate estatal al sector. “Cuando patina el sector de la automoción se lanza un plan PIVE y cuando lo hace la banca hay un rescate del que ni se ha devuelto el 10%”, señala Pérez, que advierte de la delicada encrucijada que atraviesan “muchos profesionales del sector que han tenido que volver a la casa de sus padres para poder seguir pagando el alquiler del negocio”. “Y eso –dice– que la mayoría de los caseros se están portando muy bien con nosotros”. El responsable de Zona Náutico pone como ejemplo el apoyo de la Zona Franca de Vigo a los inquilinos de los locales del Centro Comercial A Laxe: ni renta ni gastos corrientes mientras estuvieron clausurados entre marzo y mayo, reducción del 60% en junio, del 50% en julio y agosto, 40% en septiembre, 30% en octubre, 20% en noviembre y 10% en diciembre. Queda ahora saber qué ocurrirá el próximo año, “pensando en que seguirán las restricciones y no habrá muchos de los acontecimientos habituales ni la afluencia normal de los cruceros”. “Cuando no hay nada de eso, ¿cómo puedes pagar 10.000 euros al mes de alquiler?”, cuestiona.

La decisión de llevar ellos mismos el negocio

Ana Prado, propietaria de un asesoría en Vigo tramitó en las últimas semanas varios expedientes de autónomos del sector hostelero que, tras la reapertura, sacaron a sus trabajadores del ERTE. Pero fueron la minoría. “Movimiento hubo, pero mucho menor del esperado. Al seguir tan altas las restricciones tanto de aforo como de horarios, muchos empresarios optan por llevar ellos mismos el negocio y mantener el ERTE porque perderían las bonificaciones a la Seguridad Social y no sacarían rédito”, explica la experta.

La incertidumbre de los hosteleros del centro de Vigo o de la provincia de Pontevedra no es muy diferente a la que arrastran sus compañeros en el resto de las zonas donde acaba de reabrirse la actividad. Y los datos de ocupación son el ejemplo. Ningún otro sector sufre una sangría laboral tan grande en noviembre. La otra reducción más sobresaliente en la ocupación es la administración pública, que perdió 1.328 cotizantes respecto a octubre. Agricultura y ganadería destruyeron 389 empleos; 355 el comercio; y 215 la industria manufacturera. La educación, en cambio, aumentó sus afiliaciones un 3,6% (1.856); y un 1,4% (1.318) las actividades sanitarias y los servicios sociales. Sumando todos los sectores, Galicia se quedó sin 2.135 afiliados, un descenso del 0,21%, que contrasta con el incremento del 0,17% en el conjunto del Estado.

Por primera vez desde el inicio de la pandemia, el número de trabajadores afectados por un ERTE aumentó en Galicia. A 30 de noviembre había 26.918, un 45,5% más que el mes anterior. Son 10.369 por expedientes de fuerza mayor y 3.136 por el resto de causas en los antiguos ERTE y 13.143 trabajadores más están en los llamados “ERTE de segunda generación”.

GUSTAVO SANTOS

Caminata de Pontevedra a Madrid para reclamar ayudas

Ni el mal tiempo impidió ayer que once hosteleros de Pontevedra, Marín y Poio iniciasen su particular peregrinaje hasta el Congreso de los Diputados en Madrid para reclamar ayudas directas a un sector “ahogado, asfixiado”, como lamentaron en la lectura de un manifiesto antes de echar a andar. Está previsto que lleguen a la capital del país en la víspera de Nochebuena. La protesta está respaldada por la asociación Hosteleros Empresarios de Pontevedra (Hoempo).

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