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Miguel Sebastián | Economista y exministro de Industria

“Hay todas las condiciones para una recuperación vigorosa desde 2021, incluso desordenada”

“La industria es la Cenicienta, convertida ahora en princesa”

Miguel Sebastián.   | // FDV

Miguel Sebastián. | // FDV

A profesores y alumnos de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Vigo les dijo ayer durante una charla virtual sobre los efectos de la pandemia que investiguen. Todo lo que puedan. “Eso de que es cosa de epidemiólogos y sanitarios, ¿quién lo dice? Hay muchas cosas que explicar”, defiende Miguel Sebastián. Lo suyo empezó como hobby y el economista y exministro de Industria del segundo ejecutivo de Zapatero se convirtió “por casualidad” en una de las voces más mediáticas sobre la evolución del COVID-19. Ha sido muy crítico con la gestión, pero no esconde el optimismo en la recuperación económica a la que él sí pone fecha: “cuarto trimestre de 2021”.

–¿Hay que salvar la Navidad?

–Es que no sé muy bien qué significa eso. Pongamos como nos pongamos, va a ser distinta. ¿Quiere decir que haya compras? Va a haberlas. Las medidas de control no son incompatibles con las compras, aunque sin aglomeraciones. ¿Habrá celebraciones? No. Ni de empresas, ni cabalgatas, ni cotillones, ni grandes festejos. Eso no hay quien lo salve. Si de lo que se trata es de reuniones familiares lo más seguras posibles, deberíamos usar los test para hacer un cribado masivo y dar un buen aldabonazo al virus con la disculpa de la Navidad en vez de convertirla en un riesgo. No hay una garantía al 100%, pero reducen sustancialmente la probabilidad de contagio. Para eso deben ser baratos, rápidos y accesibles, como los test de antígenos.

–¿Pecaron de optimistas las previsiones económicas? Los datos de gasto con tarjeta en verano ya mostraban que el tercer trimestre iba mejor de lo esperado.

–Del primer trimestre solo teníamos datos de 15 días. El PIB del segundo no sorprendió porque en abril la caída fue brutal, en torno al 30%, aunque en mayo y junio ya ne notaba un cambio. A partir de ahí se pusieron escenarios de recuperación gradual y el tercer trimestre sí fue una sorpresa positiva. En los nuevos datos de empleo se ve la mejora porque vuelven los ERTE, los de segunda generación.

–Mucho de hostelería.

–Lo que quiere decir que hay un sector todavía muy tocado y que la actividad cae como consecuencia de la segunda ola. El cuarto trimestre será peor y el primero de 2021 también será malo. La prioridad es que no haya tercera ola.

–Aún así, cree que el cuarto trimestre de 2021 estará en los niveles previos a la pandemia. ¿Es posible?

–El PIB es un flujo. Cada vez que empieza un trimestre se pone a cero. Mi apuesta es que el cuarto trimestre de 2021 recuperará en términos reales el nivel del cuarto trimestre de 2019. Eso no quiere deci que se recupere todo el año. Ya 2022 será mejor porque tendremos todo el impacto positivo de la recuperación de la actividad por las vacunas.

–¿Solo dependerá de las vacunas? ¿No serán necesarias medidas para reactivar el tejido productivo?

–Las medidas ya se han tomado. Tenemos un presupuesto relativamente expansivo, los fondos europeos, una política monetaria muy laxa y toda la artillería de la tasa de ahorro familiar, que ya verás cuando pase a convertirse en gasto. Es verdad que las empresas están endeudadas, pero en niveles que ni en broma son comparables a los de la falsa bonanza. Soy optimista porque creo que se van a cumplir todas las condiciones para una recuperación vigorosa que, incluso, puede ser desordenada. El problema no sería el de una economía, digamos lacónica, sino acelerada.

–¿Se refiere a problemas de producción?

–De cuellos de botella. De gente, por ejemplo, que quiere comprar un coche y no puede porque no hay. Que empecemos a importar, aumente el déficit exterior...

–¿Y no puede prevenirse?

–Las empresas deben estar preparadas. Ahora les debe sonar a chino. ¡Cómo cuellos de botella si está todo muerto! Pasar de una situación así a cuello de botella es muy raro, pero probable porque no sabemos cuál será la reacción de los consumidores y las empresas ante el cambio de expectativas de tener el 50% de la población vacunada este verano. Es más que factible.

–La industria lo sufrió ya en la primera ola por la ruptura de las cadenas de suministro y, sin embargo, es el sector más resistente.

–En parte porque China recuperó en seguida su producción dinsutrial y pudo suplir los cuellos de botella que veremos más claros en la recuperación.

–¿Es el enésimo ejemplo de que hay que potenciar más el sector el detrimento de otros más mimados como el turismo?

–No es en detrimento. Se tiene que recuperar todo. La industria era la Cenicienta y ahora, como ella, se ha convertido en la princesa porque ha salvado junto con la agricultura la actividad económica.

–Especialmente la automoción en Galicia, con el mejor saldo exportador en 12 años y PSA en récord de producción, que ahora se enfrenta a su propia transición. ¿El sector tiene interiozada la nueva movilidad?

–Totalmente. Cuando era ministro me peleaba mucho con algunos que se negaban a verlo. Ni siquiera las eléctricas creían.

–Pues ya pasaron años.

–Pero ahora lo aceptan todos. Fuimos un país pionero con la apuesta del Gobierno en el que estuve por el vehículo eléctrico, pero con la crisis luego quedó abandonado. El país se ha quedado rezagado, pero eso no implica que no podamos ponernos al día. Es el futuro, aunque tampoco significa hacerlo todo en 5 años. Los vehículos de combustión, que cada vez son más eficientes y menos contaminantes, tienen muchísimo recorrido, igual que los híbridos. Pero hay que ir avanzando en un ritmo razonable en el vehículo eléctrico.

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