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La buena vanidad del “Evrima”

Barreras celebra el “hito simbólico” de colocación del mástil en el crucero | Firmas auxiliares avanzan un tenue regreso a las gradas de Beiramar

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Los grandes buques alumbran hitos magníficos, más allá de los fijados durante su proceso de construcción (puesta de quilla, botadura, pruebas de mar o entrega). Son momentos que el armador, el astillero la industria auxiliar se quedan para sí. Como cuando el escultor José Molares instaló el imponente mascarón de proa del Bima Suci, de Freire Shipyards; aquella parada del Lalandii 1, construido por Armón Vigo, en los muelles de una Pescanova que no había encargado un pesquero en tres décadas; o cuando el Sea Cloud Spirit ganó altura y músculo con el primero de sus tres mástiles. Ayer fue el turno del Evrima, que procedió a la instalación del suyo. El crucero de ultralujo con el que se estrenará la marca The Ritz-Carlton Yacht Collection ya tiene una tarea menos pendiente para surcar los mares. Las tareas de colocación arrancaron a las diez y media de la mañana en el varadero de Hijos de J. Barreras, y se completaron sin contratiempos pasado el mediodía. Fue, como resumió el astillero, “un momento de enorme carga simbólica” para un buque que, cree la atarazana, “pronto se convertirá en el crucero de pasajeros más lujoso del mundo”.

Momento de la instalación, desde Beiramar. | // L.G.

Desde Barreras, propiedad del mismo armador del Evrima –a través de la sociedad Cruise Yacht Upper Holdco–, hicieron hincapié no solo en las extraordinarias condiciones del barco en cuanto a su alojamiento, sino a las distancias de las que disfrutarán sus huéspedes. “Será el crucero con más espacio por pasajero del mercado, ya que solo alojará a 298, de forma que cada uno de ellos vivirá una experiencia exclusiva y lujosa, comparable a si estuviesen en su propio yate”. Es un mensaje de era Covid, habida cuenta del golpe que ha sufrido el mercado de cruceros con la pandemia. Desde el portugués West Sea al alemán MV Werften, la estrategia pasa por buques de menor dimensión, o reconfiguración de diseños que estaban ya en marcha. Tres mil pasajeros por barco, por muy espectacular que sea, se antojan muchos para un momento como el actual. “Su eslora más reducida, en comparación con la habitual en los cruceros standard, le permitirá visitar puertos menos explorados, como es el caso de Sevilla o Formentera, en España. Además –prosiguió el astillero en un comunicado–, incluye una variedad inmensa de espacios a bordo. Entre ellos, diez diferentes opciones en donde cenar y una plataforma marina con acceso directo al mar”. De ahí los precios. El viaje inaugural, que comercializa la compañía a través de su web, costará un mínimo de 8.315 euros por persona. Nueve noches a todo lujo en una travesía entre Lisboa y Palma de Mallorca. Continúa fijado para el 22 de abril de 2021.

La dirección de Barreras mantiene todos los plazos, después de haber tenido que replantearlos en dos ocasiones como consecuencia de la crisis de la compañía y la pandemia. Además de la instalación del mástil, operarios del astillero y auxiliares procedieron ayer también al testeo de los sistemas de propulsión. Fuentes próximas a las subcontratas constataron una “mejoría” en los pagos por parte de la empresa, además de un “paulatino” regreso a Beiramar de aquellas proveedoras que habían rebajado o suspendido su actividad por los retrasos. Barreras todavía tiene pendiente un acuerdo por las facturas adeudadas del proyecto Havila, heredado de la anterior administración.

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