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“Brexit”, cuarenta días de carrera al caos

La economía gallega cabalga hacia un revés de 500 millones de euros el primer año si, como parece probable, se consuma una desconexión sin acuerdo. “Nos enfrentamos a un escenario tremendo con el Covid en el cóctel”

Empleados en el taller de baterías de la factoría de PSA en Vigo.   | // CARLOS PRIETO

Empleados en el taller de baterías de la factoría de PSA en Vigo. | // CARLOS PRIETO

El Brexit seguía allí. Debajo de los EPI, los cerrojazos y los miles de muertos. De la calamidad de los números rojos, el confinamiento, los abrazos prohibidos y una economía en respiración extracorpórea. Tan aparentemente lejos como las amenazas débiles, que son en realidad terremotos que se vuelven menores porque pasan a un segundo plano. Pero muy cerca. A 40 días de distancia. “No hay que decidir si vamos a un hard Brexit o no, es lo que tenemos seguro ahora”, ilustra el armador vigués, miembro de la patronal pesquera española Cepesca y representante de la misma en la Alianza Europea de Pesca (EUFA), Iván López, sobre las posibilidades de una salida a las bravas de Reino Unido de la Unión Europea. “Solo un acuerdo puede moderar o modular la dureza del Brexit”. Hay tres escenarios, y ninguno es una panacea: configuración de una unión aduanera, firma de un tratado de libre comercio y aplicación sin más de aranceles genéricos (fijados por Londres en el listado de la UK Global Tariff). España sería el sexto país más afectado por la imposición de tarifas, con una ratio media del 6,5% sobre el valor del comercio exterior al país, según el estudio de la italiana Rita Cappariello (Estimating Tariff Costs for EU Countries in a New Trade Regime with the UK), citado en numerosos informes sobre la materia. “Para España, además de su especialización en exportaciones de vehículos a Reino Unido, este porcentaje tan elevado obedece al gran peso de los productos agrícolas”, refiere la experta. Con estos baremos, fuentes de los principales sectores exportadores de Galicia cifran el perjuicio en más de 530 millones de euros. Solo en el primer año y solo en materia de aranceles y derechos de pesca. A 40 días de distancia.

La conserva.

Es la actividad más expuesta, por la dimensión de los aranceles previstos, a un Brexit duro. En ese listado de tarifas globales difundido por el Ejecutivo del histriónico Boris Johnson se ha suavizado mínimamente el valor tarifario, previsto en los estertores de la era Theresa May en un 25% para las latas. Aunque sigue siendo mucho más que un diezmo: a excepción del bonito (sarda spp., entero o en piezas), que mantiene ese valor, a las preparaciones y conservas de atún se le aplicaría una tasa del 20%. Con un escasísimo margen comercial –en España se ha convertido en un producto reclamo para la gran distribución, solo en tasas a la exportación sufriría un perjuicio de 6,68 millones de euros, de acuerdo un informe facilitado a FARO por la patronal Anfaco-Cecopesca. También la anchoa mantendría un arancel máximo del 25%. “En el caso de las importaciones españolas de productos del mar, se les aplicaría también el arancel general de la UE”, apunta.

“Un no acuerdo es muy malo para los dos, pero es muchísimo peor para Reino Unido"

Juan Vieites - Sec. Gral. de Anfaco

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Juan Vieites, Sec. Gral. de Anfaco José Lores

El secretario general de la asociación, Juan Vieites, cree que habrá acuerdo in extremis. Principalmente, dice, “porque un no acuerdo es muy malo para los dos, y muchísimo peor para ellos”. A pesar de la pandemia las ventas de conservas a Reino Unido han crecido por encima de los dos dígitos en lo que va de año. “Han sido subidas significativas, no hemos notado un parón de momento. Es el quinto país en importancia para nosotros”. Si hay Brexit duro, y teniendo en cuenta que Londres ya ha firmado alianzas comerciales con otros Estados, “la UE competiría en el mercado británico con terceros países que sí han llegado a acuerdos con el Reino Unido y, por tanto, tendrían un trato preferencial, frente a las exportaciones comunitarias”, agrega el estudio de Anfaco. Aún con un pacto de última hora entre el equipo de Michel Barnier (por la UE) y Michael Gove (por Reino Unido), los problemas van a ser graves, sobre todo al principio. “El 1 de enero de 2021 comenzará la necesidad de realizar todos los trámites aduaneros y no aduaneros requeridos para país tercero. Con o sin acuerdo comercial, tras el periodo transitorio, el Reino Unido quedará fuera de la Unión Aduanera de la UE y será un tercer país a todos los efectos tanto en comercio de bienes como de servicios. Sus productos dejarán de tener el estatus de originarios de la UE”.

La automoción.

De vuelta al análisis de la experta de Banca d’Italia, Rita Cappariello, es la diferente exposición de los países de la UE a ciertos sectores lo que determinará que se vean más o menos expuestos al perjuicio económico del Brexit, duro o con las llamadas barreras no arancelarias. No porque las tasas sean distintas según el Estado, sino por el peso de esas actividades en el PIB y en el comercio exterior de cada uno de ellos. “La diferente composición sectorial de las exportaciones determinaría una gran heterogeneidad en las tarifas entre los miembros de la UE-27. La mitad de los países se caracterizarían por un arancel medio superior al 5% del valor de las mercancías exportadas al Reino Unido. Para un subconjunto específico de economías (Alemania, España, Bélgica y Eslovaquia), esto se debe a una especialización en la industria de los vehículos de carretera. En otros casos, como Portugal y Rumanía, el arancel medio elevado se explica principalmente por la incidencia relativamente grande de las prendas de vestir”.

“Los aranceles tendrían que ser repercutidos en los consumidores, reduciendo la demanda”

Noemi Navas - Anfac

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Noemi Navas, Anfac FdV

Según el listado UK Global Tariff, a los turismos que fabrica Grupo PSA en Vigo se le aplicaría un gravamen del 10%, en caso de desconexión sin acuerdo, que ascendería “hasta el 22% para las furgonetas y camiones”, incide la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). “Estos aranceles, muy superiores a los pequeños márgenes de la mayoría de los fabricantes, casi con toda seguridad tendrían que ser repercutidos en los consumidores, encareciendo el precio de los vehículos, reduciendo las opciones e impactando en la demanda”. Que ya está en horas muy bajas. Entre enero y octubre se matricularon 2.005.522 vehículos en Reino Unido, como refleja la estadística de la patronal europea ACEA (European Automobile Manufacturers Association), un 31% por debajo de las cifras pre-pandemia. “Un aumento de aranceles es inasumible, encarecerá nuestros vehículos en más de 670 millones de euros”, explica la directora de Comunicación de Anfac, Noemi Navas.

“Más allá de los aranceles –prosigue–, es imprescindible fijar unas reglas de origen comunes que determinen qué productos son europeos y cuáles no, porque la única manera de establecer beneficios en aranceles es si se dejan claras estas normas”

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Los cálculos de los fabricantes estiman que la reducción de la demanda ocasionada por el gravamen podría suponer un descenso de producción en las fábricas de la UE y del Reino Unido de unos tres millones de vehículos en los próximos cinco años, con pérdidas por valor de 52.800 millones de euros a las plantas del Reino Unido y de 57.700 millones de euros a las de toda la Unión Europea.

España sería la sexta economía europea más afectada por una ruptura drástica

Textil.

“Nos enfrentamos a un escenario tremendo. La reflexión pasa necesariamente por tener en cuenta el cóctel Brexit más Covid”

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Alberto Rocha es el secretario general del Clúster Gallego Textil Moda, Cointega. “Más allá del 12% de barrera arancelaria, se suman las burocráticas, la caída de las ventas o el cierre de tiendas”. Porque la industria española, como las demás, ha procedido ya al repliegue de puntos de venta en suelo británico. “Es un mercado que se hunde, como otros”. La pandemia, que ha agigantado los problemas de un sector que ya cargaba con un buen lote de ellos, lo cubre casi todo. A la pérdida de presencia física en Reino Unido, para el caso de las referencias con tiendas o córners, se suman las “anulaciones de pedidos” como consecuencia del Covid. No hay eventos, no hay actos sociales. Casi que no ha habido primavera, verano u otoño en los armarios. La ropa no ha sido una prioridad; solo las prendas denominadas comfy (prendas holgadas, cómodas...) han resistido al duelo.

“Existe una oportunidad para los jugadores que no estaban allí, a través de los canales online ”

Alberto Rocha - Secretario General de Cointega

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Alberto Rocha Clúster de textil-moda (Cointega)

En una encuesta realizada esta semana por Cointega, los asociados han constatado una caída en las ventas de entre el 40 y el 50%. “No ha habido recuperación. Una cosa era la expectativa que teníamos en los meses más duros, pero ha vuelto otra vez ese escenario”. Los productos de la temporada del próximo verano se van a servir a las tiendas sobre el mes de febrero, relata Rocha, que son pedidos ya confeccionados o en proceso de producción. Y los encargos se han resentido con fuerza. “El comercio está en una situación tan difícil como el turismo y no se le está dando esa consideración. Los centros comerciales no tienen afluencia, y tampoco la hay en las calles”. Un aspecto que ha cambiado es la llamada tasa de conversión, “la gente que entra en una tienda y compra”. “Nadie va de paseo a echar un ojo”: la gente que entra gasta dinero.

Para el secretario general del clúster textil, el escenario del Brexit sí ofrece una oportunidad. “Al margen de las grandes marcas, que juegan en primera división, las demás pueden aprovechar el incremento del comercio online” que se está registrando también en Reino Unido. “La combinación de cierre de tiendas y la pandemia hace que aquellos jugadores que no estaban allí posicionados puedan introducirse ahora. Hay que abordar mercados no ya con modelos clásicos, como misiones comerciales o ferias, sino desde aquí, con backoffice, haciendo prospección y trabajo” en potenciales nichos de mercado fuera de España. “Ya no existe esa desventaja tradicional, la logística funciona muy bien”.

El mercado “se hunde” para el textil, que cierra tiendas

La pesca.

El informe encargado por la Xunta al instituto Salvador de Madariaga ha estimado en 250 millones el coste de un Brexit duro para el sector en Galicia. La desconexión, con o sin acuerdo, tiene múltiples derivadas: el acceso a las aguas, la importación de pescado, la reconfiguración del criterio de estabilidad relativa (que es la base del reparto anual de cuotas en la UE) o el tratamiento de las sociedades mixtas que operan en Malvinas (Falkland Islands). “Reino Unido ha planteado dos ideas. La primera es un periodo transitorio, pero no sabemos hacia dónde”, resume Iván López.

Anfac advierte que un aumento de aranceles es “inasumible”: “Encarece nuestros vehículos en más de 670 millones de euros”

En segunda instancia, Londres ha puesto sobre la mesa un acuerdo con una cláusula de revisión obligatoria, que, entiende, sería una espada de Damocles. “¿En base a qué planificas? ¿Haces una inversión, no la haces?”. A su juicio, si se plantea un horizonte estable, con un nivel de cuotas “aceptable” y un acceso en función de esos derechos, “sería difícil oponerse”. El problema, qué es lo aceptable o no, “no hay tiempo para pasarse de largo”.

  • La pesca gallega se asoma al abismo del “Brexit”

    “No hay ni el más mínimo avance en pesca”

López apunta un factor adicional de relevancia. “El Covid se ha llevado por delante las economías europeas, sobre todo la británica. Eso elimina el factor desastre del Brexit, es muy importante. Es como si me diagnostican un cáncer terminal de pulmón y me dicen que tengo otra cosa, casi que me da igual”. Un manto opaco ha caído sobre un Brexit que ha copado miles de titulares, y manchará otros tantos balances empresariales. Lamenta el armador que no se hubiese rematado el proyecto de ferri con Irlanda, lo que habría evitado el efecto frontera con un país ajeno a la UE. “En España no se ha estado a la altura. Ha mandado demasiado Asuntos Exteriores, con poca practicidad para los ministerios que van a tener que asumir cualquier desastre que venga”. Como el de Pesca.

Más allá del arancel.

El Brexit es una mala noticia, lo ha sido desde el minuto uno. Con gravísimas consecuencias económicas, al margen de la imposición o no de aranceles tipo. Lo advierte el estudio realizado por Alejandro Buesa, Moritz Roth y Juan Luis Vega para el Banco de España (La UE frente al Brexit: El canal comercial). “Al contrario que en el caso de los aranceles, los escenarios previstos asumen la introducción de barreras no arancelarias al comercio bilateral de bienes y servicios, ahora inexistentes”, exponen. Lo hacen teniendo en cuenta que la reducción de los costes comerciales que se lograron con el mercado único van a desaparecer, factor que tendrá que ser revertido con futuros acuerdos comerciales. “La introducción de barreras no arancelarias equivaldría a un incremento tarifario que oscilaría –continúan en el estudio– entre el 12 y el 18,7% para las importaciones de productos británicos en la UE, y entre el 6,6 y el 12,1% para las importaciones de productos de la UE (como los fabricados en Galicia) en Reino Unido”. Coinciden así estos expertos con el criterio de Vieites: “los costes son mayores para el Reino Unido”. Pero, de momento, seguimos sin acuerdo.

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