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Pedro Pablo Rey Vera | Candidato a presidir la CEG

“Deberían limitarse los mandatos en la presidencia a dos legislaturas”

“Pretendo integrar a mujeres y actualizaría el nombre de la Confederación”

Pedro Rey.   | // JOSÉ LORES

Pedro Rey. | // JOSÉ LORES

La Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) celebrará elecciones el próximo 24 de noviembre y el vigués Pedro Pablo Rey Vera estará en la terna (por el momento, su único contrincante es el ourensano José Manuel Díaz Barreiros). La patronal lleva sin presidente desde el 25 de enero de 2018. Él, en cambio, se muestra “ilusionado”.

–No se está presentando a una tarea fácil.

–No, la verdad es que es una tarea ardua, complicada y en un momento muy delicado de la economía y las empresas gallegas. En todo caso, es una decisión que fruto de la voluntad y del consenso de las asociaciones empresariales, que han visto en mi un perfil adecuado. Pertenezco al comité directivo de Pontevedra y además formo parte de las sectoriales. Estuve en la directiva de la CEG entre 2010 y 2016 y me fui a Madrid a formar parte de la CEOE y Cepyme. Me sugirieron también compañeros de otras comunidades autónomas que diese el paso; el año pasado no lo di, pero ahora parece que no quedaba otra.

–¿Que le llevó a dar ese paso? ¿Cuál es la diferencia entre el año pasado y este?

–Desde muchas instancias me lo han solicitado, y además se han aprobado las cuentas, lo que es un dato adyuvante para tomar la decisión. Además, era un requisito que yo mismo pedía, por supuesto.

–¿Se ve capaz de unir a una confederación tan resquebrajada?

–Bueno, yo conozco a diversas confederaciones de España y problemas personales los hay en todas. Lo que pasa aquí es que tenemos unos estatutos que son de los años 80, que hay que actualizar y modernizar. Los actuales no facilitan la gobernanza, el presidente no puede designar administrador o tesorero, cosa que es un poco excesivo, y las mayorías son reforzadísimas para cualquier cambio, lo que supone cierta dificultad para la organización.

–¿El primer cambio que impulsará será la reforma de los estatutos?

–Exacto, pero de manera paulatina. Hubo un año que se intentó, pero al final se acabó renunciando de una manera yo creo que innecesaria. No está el tema para líos internos, eso debe quedar en el pasado, y yo pretendo también integrar a gente nueva, gente joven, y por supuesto integrar mujeres. La situación de las mujeres en el mundo empresarial es casi anecdótica; en el político ya se ha corregido, pero en el mundo empresarial no. Por eso creo que también actualizaría el nombre para ser incluyente. Algo así como Confederación Empresarial Galega o de Galicia. Por otro lado, creo que debería también limitarse los mandatos. Creo que es imprescindible y creo que lo máximo debería ser dos.

–¿Que otras medidas impulsaría?

–Al estar en estos momentos de interinidad en cuanto a cabeza visible en el diálogo social estamos un poco en precario. Tendremos que trabajar para el tema de las devoluciones de las ayudas como las del Igape, ya que ahora los empresarios no van a poder devolverlas, y estoy seguro de que se conseguirá. Hay que ser optimistas y pensar que después de la peste vino el Renacimiento, pero tenemos que trabajar y sobre todo defender la medida de los ERTE, que es una solución evidentemente provisional.

–¿Cree que habría que extenderlos más aún?

–Sí, sin duda alguna, porque lo que ahora supone un coste para el Estado se ahorra en desempleoCreo que debemos colaborar con la administración, porque la situación que tienen entre manos es muy complicada y delicada. Somos conscientes de que cada uno tiene que reclamar lo suyo, pero para mí es un paso muy complicado y de compromiso con las empresas gallegas, por lo que por mi parte habrá una colaboración absoluta con la administración.

–¿Qué le ha parecido hasta ahora el papel de la CEG en la pandemia? El empresariado gallego parece que no estuvo representado.

–Es un síntoma de la enfermedad que padecemos, tras tres años de interinidad no se siente la propia cúpula autorizada para tomar decisiones importantes en este momento. Creo que al final se ha hecho lo que se ha podido con la mejor voluntad y en todo momento asumiendo el papel del diálogo social. Ahora bien, las condiciones tampoco eran las óptimas con esos disensos, pero yo creo que ha estado a la altura.

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