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Industria y flota se enzarzan por el alza en la importación de atún con arancel cero

Bruselas adoptará 35.000 toneladas y suma otras especies como el calamar “Loligo”

Flota pesquera amarrada ayer en Beiramar.  | // RICARDO GROBAS

Flota pesquera amarrada ayer en Beiramar. | // RICARDO GROBAS

El Consejo de la Unión Europea (UE) ha concretado ya la cantidad de pescado con arancel cero que se permitirá para cada uno de los próximos tres años. Según ha podido saber FARO, la presidencia europea ha trasladado el acuerdo que, salvo sorpresa, será aprobado próximamente y que incluye un alza en las toneladas de lomos de atún para la industria transformadora. Las 35.000 toneladas acordadas, 5.000 más que en cada uno de los anteriores dos años, han levantado los ánimos de la flota pesquera, que a través de un estudio externo encargado a Deloitte por parte de la patronal Europêche trasladó a los países miembros que los buques atuneros comunitarios son capaces de abastecer a la conserva. “Los Estados miembro están favoreciendo la entrada de producto barato más allá de los acuerdos comerciales que tiene. Principalmente de países como Indonesia, China y Tailandia”, critican fuentes del sector atunero español. La industria, por su parte, también ha dado su punto de vista, aludiendo a que este tipo de contingentes (las ATQ en inglés, autonomous tariff quotas) son necesarios “para mantener económicamente viables las fábricas procesadoras de la UE” y que la flota comunitaria “no produce suficientes productos del mar para satisfacer la demanda” (en relación a todas las especies). Y es que, además del atún, en el acuerdo figuran otras cantidades de varias especies que forman un total de 810.000 toneladas en contingentes. Entre ellas, se estrena otra que captura la flota gallega: el calamar Loligo (1.000 toneladas).

Según Europêche, el nuevo reglamento para el período 2021-2023 será aprobado “en breve” y la patronal lamenta que “en muchos casos se utiliza con el único propósito de obtener acceso a pescado barato y de bajo nivel de flotas extranjeras”. Así, explican que si en 1992 “solo se concedieron derechos de importación reducidos a seis especies que representaban 43.000 toneladas”, la UE otorgará ahora acceso “a más de 20 especies que representan 810.000 toneladas, en comparación con las 750.000 toneladas del reglamento anterior”, del período 2019-2020.

Además del calamar Loligo (capturado por la flota gallega en Malvinas), se incluyen en esta ocasión otras especies como la solla (“un puñal para el sector pesquero holandés) con 7.500 toneladas, la trucha con 10.000 y el estornino, arenque y anchoíta con 5.000 toneladas cada una. “Este instrumento [los ATQ] no puede estar destinado a fomentar las importaciones de fuentes no sostenibles ni a ejercer presión sobre los precios de los productores de la UE”, recalca la patronal.

Atún

Sin embargo, la especie que genera más controversia es el atún. El informe de Deloitte, al que ha tenido acceso este periódico, explica que la flota atunera de la UE “tiene la capacidad de cubrir las necesidades de la industria de procesamiento de atún de la UE” gracias a las aproximadamente 660.670 toneladas que captura al año (cifra de 2018) “frente a las 585.595 toneladas de atún entero congelado que necesita la industria del atún en conserva”.

El informe identifica los ATQ como una de las causas que “afectan a todo el mercado de atún congelado de la UE”, ya que entienden que con lo que captura la flota comunitaria y lo que se importa de los países con los que hay acuerdos comerciales “podría ser suficiente para cubrir las necesidades de volumen de la industria conservera”. “Llevamos tiempo reclamando y justificando mediante datos que el contingente está distorsionando el mercado”, explica el presidente de la Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores (Anabac), Borja Soroa.

El también responsable de la armadora Pevasa entiende que “un cierto volumen” de ATQ para los lomos de atún “justificado mediante un análisis detallado” sería lo ideal, pero que las 35.000 toneladas “es una cifra alta”. Eso sí, países como Italia o Polonia (esta última pese a no ser potencia en conservas de atún) pedían una cantidad más abundante.

Sin embargo, la industria transformadora europea no está de acuerdo con las tesis de la flota. Las asociaciones de procesadores (Aipce) y la federación de importadores y exportadores (CEP) lanzaron ayer un comunicado criticando la postura de Europêche (compartida con la organización de productores EAPO). “Los procesadores necesitan complementar el déficit comprando productos del mar en terceros países”, recuerda la industria, que recalca que sin “instrumentos” como los ATQ las importaciones “serían demasiado caras”.

El secretario general de la patronal conservera Anfaco, Juan Vieites, señala que “hay que partir de la base de que es por necesidad de la industria de materia prima competitiva” y que lo que buscan es “el libre mercado”. Además, recuerda que la flota se centra en críticas a China, pero no Ecuador, país que tiene tarjeta amarilla por parte de la UE por malas prácticas en materia pesquera.

Empleo

La flota cree que el tema de los contingentes va más allá de su efecto en los mercados. “Es algo que acaba afectando al empleo”, indica Soroa. Como ejemplo pone el caso de A Pobra do Caramiñal o Ribeira, donde las descargas de atún entero llevan cayendo desde hace tres años. “Se despide a mucha gente que hace labores de limpieza o transformación del atún y en las descargas”, insiste.

Una tendencia a la que también se opone el sector conservero. En su último informe anual, Anfaco aseguró que el empleo creció en el último lustro con la creación de un millar de puestos de trabajo.

Los bajos precios y el tirón de Asia noquean a los atuneros

El estudio encargado a Deloitte recoge una serie de consultas a toda la industria, organizaciones, gobiernos y autoridades comunitarias. Con ello, desde Europêche intentaron poner cifras al sector e ilustrar el escenario actual. Además de los contingentes con arancel cero (los ATQ), el informe señala otras causas que “afectan a todo el mercado de atún congelado de la UE”. Así, apuntan por un lado al “aumento de las capturas” en el oeste y centro del Pacífico y por otro “al incremento de los volúmenes de importación de lomos de atún de bajo precio”. El alza de las capturas en el Pacífico provocó una fuerte caída de los precios, pasando de 1.860 euros por tonelada en 2017 a los 1.260 el año pasado, reduciendo con ello los márgenes de beneficio. Por otro lado, también afectó el aumento de las importaciones de lomos de atún desde terceros países (“se han desplazado de América del Sur a los países del sudeste asiático”) a un precio menos. Solo en el caso de China las importaciones totales pasaron de representar un 5% en 2012 a un 53% el año pasado. Además, el estudio de Deloitte recuerda que la flota comunitaria “cumple con los altos estándares de la UE y los gobiernos nacionales”, mientras que de todos los países desde los que se importa atún “solo Senegal y Tailandia [que no representan ni el 10%] han ratificado el Convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”.

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