Los rebrotes del coronavirus son para la atención sanitaria y la economía como una tormenta de fuertes lluvias en un territorio devorado por un incendio reciente. Se llevan por delante cualquier opción de una recuperación rápida del tejido productivo. Desde el inicio de la pandemia, los expertos llevan avisando que el relajamiento de la sociedad ante el Covid-19 condicionan la actividad. Y siete meses después la incertidumbre coge alas. "Las fiestas en pisos, las bodas y comuniones y otras reuniones sociales pueden provocar una situación muy dura", alertó Santiago Lago, director del Foro Económico de Galicia, en la presentación ayer del nuevo informe de coyuntura de la entidad que ya evidencia "un efecto negativo en las rentas y un deterioro de las expectativas" por las restricciones a la actividad forzadas por la segunda ola de la enfermedad, "retrasándose la vuelta a la situación precrisis".

Hasta ahora, Galicia venía demostrando un diferencial positivo respecto al conjunto del Estado en la evolución de la economía por la pandemia. El Producto Interior Bruto (PIB) autonómico cayó un 3,6% en el primer trimestre y un 17,9% el segundo, frente al retroceso del 4,2% y el 21,5%, respectivamente, del nacional. Aún así, el análisis coordinado por el economista y expresidente de la Xunta Fernando González Laxe recuerda que la merma es superior a la del global de Europa y que "la recuperación posterior a las crisis fue hasta ahora mucho más lenta que en la economía española". Tras la doble recesión, la comunidad tardó 40 trimestres en volver a los niveles anteriores, mientras que la economía española lo hizo en 35.

A favor de Galicia juegan de momento el mejor comportamiento de las exportaciones, el relevante peso de la industria agroalimentaria y una menor exposición a "los sectores afectados por las restricciones a la movilidad, como el comercio y la hostelería" . "Galicia puede soportar mejor una pandemia o una recesión", asegura González Laxe.

El Foro Económico prevé que los resultados del PIB del tercer trimestre serán mejores por el negocio exterior y la menor dependencia del turismo. Galicia podría acabar el ejercicio con una contracción del 10%, dos puntos por debajo de España, y "situarse entre las cuatro o cinco comunidades", según Lago, con descensos menos acusados. El grupo de expertos advierte de la posible pérdida de competitividad. De hecho, el informe incluye un amplio estudio elaborado por José Francisco Armesto que evidencia que el gasto de Galicia en I+D es del 0,94% del PIB frente al 1,7% fijado por la Xunta y el 1,53% del norte de Portugal, "un diferencial que está aumentando".