09 de octubre de 2020
09.10.2020
Faro de Vigo
Crisis del coronavirus

Salud financiera: los efectos de la crisis sanitaria en la economía

Los datos no son muy optimistas y presentan un escenario complicado para la economía del país en los próximos años

09.10.2020 | 09:42
Salud financiera: los efectos de la crisis sanitaria en la economía

La pérdida del turismo, el colapso del PIB, el desplome del empleo y el aumento de la deuda pública se han convertido en los protagonistas indiscutibles de la función. Según ha indicado Eurostat, España encabeza la lista de desempleo en los países de zona euro con una tasa de paro que alcanza el 15,6% de la población activa. En el caso específico de los jóvenes (hasta 25 años), la tasa supera el 40% en nuestro país, el doble que en la Unión Europea.

Escenario macroeconómico

Estos datos en el empleo son consecuencia del colapso productivo. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) señalaron que la economía española se derrumbó con una caída del PIB del 17,8% entre abril y junio, es decir, durante el estado de alarma. En el informe, el INE manifiesta que las horas trabajadas se redujeron durante el mismo período un 21,7% con respecto al primer trimestre del año. Este duro golpe para el empleo se encuentra reflejado en los datos interanuales que muestran que las horas trabajadas han bajado un 24,9% y los puestos de trabajo a tiempo completo han decrecido un 18,4%. La inversión también ha caído un 25,8% en términos anuales. Mientras que las exportaciones de bienes y servicios han bajado un 38,1% respecto al segundo trimestre de 2019 y las importaciones un 33,5%.

Por su parte, la deuda pública ha alcanzado su máximo histórico con 1.289.905 millones de euros manteniéndose por encima del 100% del PIB. La deuda del conjunto de administraciones aumentó en junio un 2,5% con respecto a mayo. Teniendo en cuenta los datos del segundo trimestre, la deuda pública se sitúa sobre el 109% en referencia al PIB a cierre de 2019.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) predijo que la economía española sería una de las más perjudicadas entre los países desarrollados si se producía algún rebrote del coronavirus, situación que ya estamos viviendo. El organismo vaticina un desplome de la actividad de hasta el 14,4%, siendo una de las previsiones más pesimistas. Asimismo, estima que la renta per cápita de los países desarrollados caerá a niveles de 2013.

Los datos provenientes de Europa tampoco son favorables. Según el indicador de sentimiento económico (ESI), elaborado por la Comisión Europea, España se descuelga de la recuperación de la confianza económica del resto de Europa. Nuestro país es el único de las grandes economías donde la confianza ha empeorado en el informe de agosto, mientras que la confianza en el resto de países de la Unión Europea y la zona euro ha mejorado notablemente.

Pesimismo en las previsiones

Por su parte, el Banco de España ha presentado su informe en el tercer trimestre del año "Escenarios Macroeconómicos para la Economía Española (2020-2022)" con una estimación inferior del crecimiento de la economía para 2021, con respecto al informe presentado en junio. En este documento, se ha modificado entre 2 y 4 puntos a la baja las expectativas de crecimiento para el próximo año, que ahora serán de 7,3% y el 4,1%, en los dos escenarios presentados en el documento.

En el informe de junio preveían que el impacto en la economía sería menor del que realmente ha sido con una caída del -17,8%. Entre los escenarios planteados en el anterior informe, se encontraba la reactivación de la economía gracias al turismo. Escenario que se ha visto empañado por los rebrotes y las medidas restrictivas que han llevado a cabo los países de donde procede gran parte del turismo de nuestro país.

En el documento elaborado por el Banco de España presentan dos escenarios alternativos con un crecimiento del PIB en el tercer trimestre entre el –9,5% y el –12,3% en tasa interanual (que se corresponden con avances intertrimestrales del 16,6% y el 13%, respectivamente). Pero en sus estimaciones a largo plazo, en ambas alternativas se contempla la necesidad de aplicar medidas de contención hasta mediados de 2021, fecha en la que creen que llegará una vacuna o tratamiento efectivo.

En el escenario 1 presentan un contexto en el que aparecerán nuevos brotes que necesitarán medidas de contención de ámbito limitado, tanto a nivel geográfico como de sectores. Concretamente afectarían al ocio, la hostelería y el turismo. Mientras que en el escenario 2 estiman una mayor intensidad de los nuevos brotes que prevén medidas de contención más estrictas que perjudicarían a las ramas de servicios en las que la interacción social juega un papel importante y que tendría un impacto más agudo y persistente sobre la producción que el contemplado en el escenario 1.

En ambos escenarios, el fin de las limitaciones del desarrollo de la actividad económica no suponen un retorno inmediato a los niveles de PIB previos a la crisis sanitaria. Las consecuencias de lo acontecido dejarán huella en el potencial productivo de la economía. En 2020, el PIB de la economía española tendrá un marcado retroceso. El déficit de las Administraciones Públicas en 2020 llegaría a 10,8% y 12,1% en los diferentes escenarios, que alcanzarían el 5,8% y el 8,2% en 2021. Según estas predicciones, la deuda pública alcanzaría este año el 116,8% del PIB y el 120,6% en el escenario 1 y 2, respectivamente. A esto se le suma, que la tasa de paro podría llegar al 20% a final de año.

Microeconomía: el bolsillo de los españoles

Todo lo que ocurre en la macroeconomía tiene su efecto directo en el bolsillo de los ciudadanos. La transformación digital comenzó una transición en los hábitos de consumo, pero la Covid-19 ha irrumpido de lleno acelerando el proceso de digitalización. Según un estudio ofrecido por la consultora Kantar, durante el confinamiento los hogares españoles gastaron un 26% más en productos de gran consumo, mientras que el ocio y la restauración se redujeron notablemente. A pesar de que la cesta de la compra ha aumentado un 37%, las visitas al supermercado han disminuido, creciendo el comercio electrónico como alternativa. Aunque el gasto en alimentación se ha incrementado, el informe de la consultora Oliver Wyman destaca que el 58% de los hogares españoles admiten haber sufrido una reducción de los ingresos. Esta pérdida de poder adquisitivo llevará a los consumidores a un comportamiento donde prioricen el precio y el descuento como variables según revela el informe.

Por su parte, Facebook en colaboración con Deloitte, ha publicado el estudio Herramientas digitales en tiempo de crisis y recuperación, donde analiza los nuevos hábitos de consumo de los españoles y el papel que ha jugado la tecnología en ello. El informe detalla que el 48% de los consumidores admiten que su gasto online ha aumentado. Además, el 63% de los consumidores afirma que ha empezado a comprar en empresas pequeñas y un 55% en nuevas pymes locales, conscientes de la gravedad económica de su situación. Un 38% de los que empezaron a comprar en pequeños negocios asegura que los descubrió gracias a las redes sociales.

Tras el confinamiento, un 43% de los consumidores está combinando las compras digitales y presenciales y un 26% continúa comprando principalmente por internet, según se detalla en el estudio anual El Consumidor Conectado 2020: Estudio Global de Selligent.

Entre los hábitos de consumo que se han visto alterados por la pandemia, también encontramos la forma de pago. Según un estudio elaborado por Mastercard, durante el confinamiento el pago por contactless se convirtió en el preferido para el 66% de los españoles. Un 22% asegura que ha dejado de usar dinero en efectiva y un 40% ha cambiado su tarjeta para poder realizar pagos por contactless.

Pero, una vez superada la pandemia, ¿cómo será el consumidor? El informe de IPG Mediabrands revela que las prioridades a la hora de gastar se verán modificadas, cobrando la cesta de la compra mayor relevancia de cara a 2021. Se espera un consumidor menos impulsivo, que mire más el precio. Se estima que los españoles destinarán menos dinero a viajar, comer fuera o las compras que no sean de alimentación. Y es que, en momentos de incertidumbre, la sociedad prefiere ser previsora por lo que pueda pasar.

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