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La pandemia se "carga" a 800 firmas de Galicia pese a coger oxígeno en verano

El número de empresas registradas cae a niveles de 2016 | La creación de sociedades entre junio y agosto no compensa la destrucción: cae un 20% en lo que va de año respecto a 2019

La pandemia se "carga" a 800 firmas de Galicia pese a coger oxígeno en verano

La pandemia se "carga" a 800 firmas de Galicia pese a coger oxígeno en verano

Cuando la pandemia llegó con toda su fuerza a España la situación de Noly Rivas se complicó más. El cierre hizo mucho daño, pero las medidas impuestas en la desescalada lo hicieron todavía peor. "Era inviable abrir un local pequeño a medio aforo, con eso no podía defenderme", explica. Hasta hace poco era dueño de A Tasca de Mucha, un local situado en Redondela con un comedor de seis mesas, con barra y otras tres más en la entrada del local. "Solo de gastos eran casi 3.000 euros cada mes, además de la mercancía. Tuve que cerrar", lamenta. Su situación se reproduce en decenas y decenas de locales de hostelería, sobre todo aquellos de menor tamaño, convirtiéndose en uno de los nichos más afectados por los efectos de la crisis sanitaria, que desde marzo se llevó por delante a 806 firmas del tejido empresarial gallego. Ni el oxígeno tomado en verano, con la reapertura de locales y el repunte en la constitución de sociedades, pudieron paliar la destrucción previa.

La factura que está dejando la pandemia sitúa el número de empresas gallegas inscritas en la Seguridad Social por debajo de la barrera de 81.000, una situación que no se daba desde comienzos de 2016. Las 80.923 firmas registradas a cierre de agosto (último dato disponible) en la comunidad suponen 237 menos que en julio y casi 3.200 menos que en el mismo mes del año pasado. La destrucción ha sido tal que el repunte en la constitución de firmas en los meses de verano (casi 850) no ha servido para contrarrestar la quema.

El caso de Noly Rivas, que trabajaba solo en el local junto a una cocinera por horas (para las comidas), es de estas últimas, pero no es excepcional. "Solo aquí en Redondela la mayoría de los que abrieron son los que tienen locales más grandes o no pagan alquiler. Ahí sí puede ser viable, de otra forma no", comenta. De hecho, su vecino, la bocatería Aifos, le pasó lo mismo.

Estos dos casos son de los que no pudieron aguantar más. Otros intentan hacer lo imposible para sobrevivir y no tender que llegar a esa situación. En el mundo de la cultura hay muchos ejemplos. Y en el de las orquestas, más. "Llevamos con cero euros de facturación desde que empezó la pandemia", lamenta José Luis Palacín, dueño del grupo vigués Fama, que cuenta con ocho trabajadores de diferentes puntos de la comunidad. "Somos una empresa pequeña y creo que tendremos mucha suerte si podemos empezamos a trabajar en junio", explica, fiando todo a que la vacuna llegue antes para "poner a todos [las orquestas] a andar".Pontevedra tira del carro

Pontevedra tira del carroPese a estos ejemplos y el resto de malas cifras a nivel global, en la comunidad hay una excepción: la provincia de Pontevedra tiene a cierre de agosto 50 empresas más que antes del inicio de la crisis sanitaria y se mantiene por encima de las 30.000 (para ser exactos, 30.160). Pero el arrastre ejercido por el resto de provincias fue letal, especialmente en el caso de A Coruña, donde el número de sociedades inscritas bajó en 654 (un total de 33.416). A esta le siguen Lugo y Ourense que, curiosamente, perdieron ambas 214 firmas (tienen 11.311 y 9.543 en total, respectivamente).

Con todos los problemas vividos por el canal Horeca o aquellos ligados al ocio, no es de extrañar que sea el sector servicios el que lidere el ranking de desaparición de firmas desde al inicio de la pandemia: hoy hay 980 menos que antes del estallido de la crisis. El caso contrario lo vivió en la construcción. Como ya publicó FARO, el repunte en las obras tras el estado de alarma -especialmente de las reformas- llevó incluso a que hiciera falta más trabajadores en la comunidad para cubrir la falta de mano de obra que ya viene arrastrando el sector. Así, hoy hay 144 empresas más que en febrero.

Por último, está el caso de los sectores industrial y agrícola/pesquero. Pese a que también se dio una destrucción de empresas, las cifras son dispares: en el primer caso desaparecieron 183, pese a la plena reactivación de nichos tan importantes como el del automóvil; en el segundo, desde antes de la crisis solo hay 14 menos, síntoma de que la importancia que tuvo -y tiene- el sector alimentario. De hecho, la amplia flota pesquera gallega se mantuvo en su mayoría faenando.

A la desaparición de empresas se suma también esa bajada en la constitución. Los datos del Colegio de Registradores recogen que en los ocho meses que van de año se crearon un 20% menos sociedades que el año pasado y de continuar al ritmo actual el 2020 cerrará con unas 3.200 nuevas firmas, lejos de las más de 3.813 que se crearon en 2019 o de las 4.025 de un año antes. Si la sangría continúa con el incremento de los contagios en esta una segunda ola el panorama del tejido empresarial gallego a final de año puede ser desolador.

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