"Aquí recibimos al progreso con los brazos abiertos", proclama eufórico Secundino Fernández, alcalde del Bloque Nacionalista Galego (BNG) del municipio ourensano de Viana do Bolo. Desde el 2018 la empresa hispano-estadounidense Strategic Minerals comercializa para toda Europa y China el preciado y escaso coltán, el oro negro de la tecnología, encontrado en la mina de Penouta, una pedanía de Viana do Bolo de tan solo 23 habitantes que linda con la frontera portuguesa. La pandemia del coronavirus ha supuesto un paréntesis para el sueño de prosperidad de este pueblo, que contuvo el aliento con el cierre temporal de la mina.

El yacimiento, el mayor de Europa en funcionamiento, revolucionó este municipio de menos de 3.000 habitantes que han visto cómo a sus envejecidos pueblos llegan jóvenes preparados para lidiar con los retos del imparable desarrollo tecnológico y presumen de haber puesto en el mapa mundial a su comarca, desconocida hasta ahora.

Sin pensárselo dos veces, los vecinos de esta España vaciada han arrendado para su explotación las 100 hectáreas de la mina de Penouta a Strategic Minerals. "Esta operación ha supuesto un revulsivo económico para la comarca", insiste el alcalde, que como el resto de vecinos ve ya con satisfacción cómo se ha revitalizado el mercado inmobiliario y la hostelería.

A la mina, cerrada a cal y canto por el coronavirus, han vuelto ya a trabajar 30 personas. Llegaron a ser 70, casi todos de la comarca. La reactivación de este yacimiento ya explotado por los romanos y gestionado durante años por Rumasa ha animado también a los científicos a acercarse a Penouta para analizar las asombrosas propiedades de este metal.

Europa carece de grandes reservas de coltán, confirma Félix Antonio López, científico del Consejo Nacional de Investigaciones Metalúrgicas. López analiza los escombros de la antigua mina para seleccionar y obtener el coltán en bruto que después traslada al laboratorio para separar selectivamente el estaño y sus óxidos de niobio y tántalo. Estos son los elementos químicos necesarios para desarrollar aplicaciones industriales y todo tipo de componentes electrónicos para los móviles, explica.