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Crece la presión en BorgWarner Vigo: la firma cierra una segunda planta en Europa en solo un mes

La multinacional estadounidense aduce una caída de la demanda de sus principales clientes para clausurar la factoría de Tralee, en Irlanda, con más de 200 trabajadores

Trabajadores de una planta de la multinacional americana BorgWarner, propiedad de varios fondos.

Trabajadores de una planta de la multinacional americana BorgWarner, propiedad de varios fondos. // FdV

Dos plantas cerradasa en apenas un mes. La multinacional estadounidense de componentes de automoción BorgWarner, que tiene una fábrica en Zamáns y centros de ingeniería en esta parroquia viguesa y también en Porto do Molle (Nigrán), acaba de comunicar el cierre de otra factoría en Tralee, en el suroeste de Irlanda, por la "caída de la demanda" de sus principales clientes, lo que podría dejar en la calle a 210 trabajadores. Se trata de la segunda clausura de instalaciones en menos de un mes en Europa, ya que a principios de julio, la compañía, cuyos principales propietarios son fondos de inversión, comunicó que cerraba la persiana de su complejo de Tulle, en Francia, con otros 368 trabajadores afectados.

Los cierres aumentan la presión sobre el futuro de la planta de Zamáns, para la que la empresa ha pedido un expediente de regulación de empleo (ERE) para un centenar de trabajadores con el objetivo de adaptar la producción a la demanda y mantener así la competitividad para captar nuevos proyectos, lo que llevó a una convocatoria de huelga que obligó a la firma a postergar las negociaciones hasta septiembre y a aceptar una mediación de la Inspección de Trabajo.

La multinacional estadounidense sufre, como muchas otras empresas del sector de componentes, de un exceso de capacidad productiva ante la caída de la demanda de los principales OEM, ya sea por efecto del Covid-19 en las ventas de coches como por los cambios en el consumo, como por ejemplo, la demonización del diésel, que es lo que afecta principalmente al centro vigués. Y ante esa sobrecapacidad, BorgWarner apuesta por el cierre de plantas, sobre todo en el Viejo Continente.Primer cierre en Francia

Empezó por la de Tulle, en Francia, con 368 empleados y especializada en módulos de control para las cajas de cambio, donde su facturación había caído un 40% entre 2017 y 2019; y sigue por la de Tralee, en Irlanda, que se dedica a la fabricación de climatizadores, con otros 210 trabajadores afectados. También en este caso, debido a una caída en la demanda de sus principales clientes, según recogen varios medios irlandeses. En ambas regiones, la decisión de BorgWarner ha sido un terremoto social por el impacto sobre el empleo directo y la apuesta por la innovación que siempre ha caracterizado a esta compañía.

En Vigo, la dirección de BorgWarner planteó el pasado junio la extinción de un centenar de contratos del centro de Zamáns precisamente por la caída continuada de las ventas desde hace un par de años, sobre todo por el castigo de los mercados al diésel, ya que la planta gallega, al igual que la del norte de Portugal, es pionera en el diseño y fabricación de sistemas de recirculación de gases de escape para motores diésel (válvulas y módulos EGR, que reducen las emisiones de NOx y que han sido claves para adaptar los motores diésel en la UE a las normativas Euro5 y Euro6). La empresa enmarcó este recorte en la negociación de un nuevo convenio colectivo y un plan de competitividad para arañar cuota de mercado de otros productos para motorizaciones gasolina, híbridas y eléctricas, pero los sindicatos se negaron a aceptar los despidos, convocando una huelga que no llegó a realizarse tras aplazar BorgWarner las negociaciones a septiembre y aceptar la mediación de Trabajo.

BorgWarner Emissions Systems es una de las empresas que más participan en las unidades mixtas de investigación financiadas por la Xuntapara desarrollar nuevos componentes en Galicia y en los últimos años invirtió en reformar su centro de ingeniería de Zamáns y abrir nuevas oficinas para I+D en el polígono de Porto de Molle.

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