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El naval gallego, en el 'top 10' mundial de nuevos contratos para el sector pesquero

Duplica en un año la carga de actividad en este segmento, aunque en un contexto de fuerte contracción global - Pymar: "Están sabiendo superar con valentía los efectos del Covid-19"

El "Montelourido", recién botado, formará parte de la flota de grupo Rampesca.

El "Montelourido", recién botado, formará parte de la flota de grupo Rampesca. // Nodosa Shipyard

No es la primera vez que el sector de pesca extractiva acompaña al naval gallego en fases de reconversión, caída de la demanda o en periodos de bonanza. Y al revés. Una relación de raigambre que ha alumbrado importantes hitos: la reconversión del vapor Habana en un buque factoría, la construcción del primer arrastrero congelador ( Lemos), la primera misión científica de España a la Antártida (con barcos made in Vigo, la dupla Nuevo Alcocero y Pescapuerta Cuarto), la introducción del nailon y el poliestireno en las redes, la renovación de la flota soviética o el propio diseño conjunto -entre astillero y armadora- de buques como el Argos Cíes o el Monteferro. Ese vínculo, de fortísima trascendencia en los sesenta, los ochenta y principios del nuevo siglo, sigue ahí. El año pasado la industria gallega de construcción naval se coló en el top ten, como muestran los datos difundidos ayer por Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar), cruzados con el balance de actividad elaborado por el Ministerio de Industria. Con casi 31.000 CGT (Compensated Gross Tonnage), los astilleros de la rías de Vigo y Pontevedra superaron las ratios de Vietnam, Países Bajos o Corea del Sur. Ocuparon el octavo puesto internacional; el naval español, en su conjunto, lideró el mercado global.

Este logro, en el caso gallego, pertenece a tres atarazanas: Armón Vigo, Construcciones Navales Paulino Freire (Freire Shipyard) y Nodosa. Y, de igual modo, a las armadoras Ferralemes (participada por Rampesca), Petrel Fishing (Pescapuerta), Cantábrica de Túnidos (Calvo), Nueva Pescanova, la argentina Moscuzza y la islandesa Nesfiskur. El astillero Armón asumió en solitario el proyecto de renovación parcial de flota de Nueva Pescanova, aprobado en 2017 por importe de 42,5 millones de euros. Con dos unidades ya en funcionamiento - Lalandii 1 y Ponta Matirre, para Namibia y Mozambique-, el pasado ejercicio entraron en vigor dos arrastreros máspara la filial namibia y un segundo tangonero de pabellón mozambiqueño (otros dos hicieron lo propio en el primer trimestre de 2020). Freire Shipyard firmó el primer atunero de la nueva flota de Grupo Calvo, que también se ha embarcado en un proceso de renovación que continúa en marcha, y para el que ha apostado por el naval vigués. El Monteraiola, que tendrá bandera española, fue botado la semana pasadaMonteraiola, . Cintranaval es la oficina técnica que se ha encargado del diseño de este atunero congelador.

A mediados y finales de los ochenta fue cuando las pesqueras gallegas acometieron las construcciones de unidades que siguen siendo buques insignia. Entonces se construyeron trece arrastreros congeladores, en su mayoría para operar en las Falkland: Petrel, Sil, Argos Vigo, Golden Chicha, Castelo, Capricorn... Ha sido ahora Nodosa el astillero que más frutos ha recogido entre los nuevos proyectos para el Atlántico sudoccidental. El año pasado firmó dos unidades para este caladero: el Montelourido -botado también la semana pasada en Marín, gemelo del Moteferro-Montelourido, y el Falcon (Pescapuerta). Este último es un buque de 75 metros de eslora y 14 de manga, el de mayor envergadura (5.281 GT) de los firmados hasta la fecha por armadores gallegos en el último lustro. Todos ellos, los seis pesqueros de capital gallego asignados al naval de Pontevedra, han redundado asimismo en carga de trabajo para la industria auxiliar local. Incluso los barcos que, siendo vigueses, fueron contratados en Asturias. Como el de Seacope Freezer Fishing (Grupo Copemar) o Iberconsa de Argentina, con un arrastrero para Namibia y dos tangoneros para Argentina, respectivamente, y firmados en el primer trimestre de 2020.

NODOSA SHIPYARD:MONTEFERRO from FOTO VIDEO VICTOR on Vimeo.

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En todo caso, el avance del naval gallego en este segmento (pasó de 18.500 CGT a 30.869 CGT en nuevas contrataciones) se produjo en un escenario de contracción general en casi todo el mundo, como aprecia Pymar en su Informe Anual de Actividad del Sector de la Construcción Naval. " Únicamente se registraron 130 nuevos pedidos y 452.362 CGT, el menor valor de la última década y entre un 40% y un 45% por debajo de la contratación media de los 5 y 10 años anteriores", resume el documento, que vincula esta caída con el incremento de precios en la industria para contratos de nueva construcción entre 2006 y 2015. Esto "debilitó la demanda constructiva de buques para la industria pesquera, segmento donde los armadores tienen la capacidad de retrasar sus contratos a la espera de mejores momentos para sus intereses".

Pymar, que agrupa al grueso de los constructores navales privados de España, llamó la atención además sobre "la actividad de los astilleros españoles en el segmento de la reparación y mantenimiento naval, con cerca de un millar de encargos en una amplia diversidad de buques, incrementando la facturación casi un 30% frente al año anterior". En todo 2019 la industria registró la entrada en vigor de 25 contratos y 136.825 CGT, para completar una cartera de pedidos nacional de 45 buques y 376.580 CGT (generadores de cerca de 12 millones de horas de trabajo). La consejera delegada de Pymar, Almudena López del Pozo, se refirió ayer al impacto de la pandemia Covid-19 en el sector, que obligó a su cierre casi al completo durante las dos primeras semanas de abril. "Los astilleros privados españoles, con el esfuerzo conjunto de sus trabajadores, están sabiendo superar con valentía los efectos del Covid-19, garantizando las máximas medidas de seguridad y la paulatina recuperación de la actividad en sus instalaciones", apuntó.

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