La Comisión Europea prevé que la economía española caiga un 10,9 % en 2020, un punto y medio más de lo que proyectó en mayo pasado, por la contracción "sin precedentes" de la actividad en la primera mitad del año debido a las restricciones para frenar la pandemia, sobre todo en el sector servicios. España será el segundo país de la UE más golpeado por la crisis este año, solo superado por Italia, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) se reducirá en un 11,2%, y en línea con la caída del 10,6% que registrará Francia.

Bruselas espera que la economía española empiece a repuntar en el segundo semestre conforme se retiran la mayoría de restricciones y que la recuperación continúe en 2021, cerrando el año con un crecimiento del 7,1%, una décima superior al previsto por la Comisión en mayo. Las estimaciones parten del escenario de que no habrá una nueva oleada del virus y el desconfinamiento proseguirá gradualmente, pero Bruselas ha advertido de que no puede descartarse un rebrote que empeore la situación, por lo que ha llamado a acordar pronto el plan de recuperación europeo. El empeoramiento de las previsiones es generalizado, con un punto más en la caída en la Eurozona (8,7%).

Por la gran dependencia del turismo y la elevada temporalidad, la OCDE también estima que España será uno de los países más afectados por el incremento del desempleo. La tasa podría acercarse al umbral del 20% o incluso superarlo en caso de una segunda oleada del coronavirus. Es, además, el país miembro de la organización con mayor porcentaje de trabajadores en un entorno de riesgo de contagio (55,9%) como consecuencia del elevado grado de proximidad física entre colegas de trabajo y la mayor frecuencia de interactuación con el público.