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La crisis de precios 'amarra' los barcos gallegos de langostino en Argentina

Las tripulaciones reclaman un aumento salarial por la devaluación del peso, pero la gran depreciación del producto aleja posturas

Flota pesquera, amarrada este jueves en Puerto Deseado, en la provincia argentina de Santa Cruz.

Flota pesquera, amarrada este jueves en Puerto Deseado, en la provincia argentina de Santa Cruz. // ER / Cedida

Argentina es referencia mundial en el mercado de langostino salvaje, aunque no lo disfrute. "Creo que nadie sabe acá cuánto vale, no lo comemos", sonríe, al teléfono, un capitán de pesca de Mar del Plata. El país es una potencia pesquera que ha tenido que lanzar una campaña, a cargo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para revertir su raquítico consumo interno: " El 19 comé pescado". Una vez al mes, aunque sea. Por eso la industria pesquera es netamente exportadora y generadora de divisas, un bien a preservar y una cuestión de Estado.

En los últimos meses, la crisis del país ha complicado al extremo la actividad del sector, agravada ahora como consecuencia de la pandemia del coronavirus. La flota congeladora de tangoneros -los buques que faenan langostino o gambón- se ha visto golpeada por un cóctel de factores que la mantiene amarrada. Con la única excepción del Mar Sur, de la armadora local Pescargen, que partió a la mar el día 23 de Buenos Aires. El resto, entre ellos más de veinte pesqueros de capital gallego que tendrían que haber iniciado la campaña hace más de una semana, permanecen en las dársenas de Puerto Deseado, Puerto Madryn, Buenos Aires o Bahía Blanca. "No sabemos hasta cuándo", lamenta un directivo de una de las compañías de Vigo que operan en el caladero a través de filiales.

Detrás de esta situación hay un conflicto sindical, pero también subyace el propio caos económico del país y la caída mundial del consumo por el Covid. "Las armadoras de congeladores -explica un empresario local, que pide no figurar citado en esta información- están sufriendo la presión del SOMU" (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos), la principal organización gremial de marineros en Argentina. "Han solicitado una recomposición salarial para paliar la devaluación del peso". En el mercado minorista oficial, un dólar se intercambiaba antes del confinamiento a 65,91 pesos argentinos; ahora hacen falta más de 73 pesos para adquirir un billete verde. Claro que la divisa es muy escasa, lo que dispara el mercado clandestino: para la gente de a pie, un dólar costaba este viernes casi 130 pesos, tres veces más que el pasado verano. Y a esto se suma una inflación interanual del 43,4%, según el Banco Central de la República Argentina; el SOMU quiere compensar esta pérdida de poder adquisitivo con más salarios, y la industria asegura no estar en disposición de asumirlo. "Se están dando amenazas, tripulaciones que quieren salir, otras que se resisten y armadoras que no quieren operar. Es complicado".Los precios

Los preciosSegún fuentes directas de la industria, la cotización del gambón congelado a bordo ha sufrido una fuerte caída desde el inicio de la pandemia. "Hablamos de pasar de unos 7,5 dólares a 4,3. Económicamente a algunas compañías no les es rentable salir a pescar", expone otro empresario. A más langostino y con poco consumo global, aumentan los stocks y los precios se hunden. Ya la semana anterior a que el presidente Alberto Fernández decretara el confinamiento de la ciudadanía (20 de marzo), el secretario general de la Asociación de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca (el principal colectivo gremial en esta actividad), Jorge Frías, anticipaba a FARO un amarre generalizado de barcos en el país. "Esto -agregan las mismas fuentes- se puede interpretar como un lockout (cierre) patronal" para que los precios no sigan bajando "o como una decisión estratégica, porque no pueden asumir más costes. Depende a quién preguntes".

Entre medias también existen desavenencias entre la flota congeladora -la que procesa el gambón entero a bordo- y la fresquera. "Ellos -resume un armador del fresco- venden al plato, es otro tipo de mercado al nuestro", dice en referencia al segmento horeca, que frenó en seco por el Covid. "Nosotros no hemos sufrido eso. Hoy el vannamei (el langostino de acuicultura) casi desapareció, todo esto nos permite seguir trabajando". El 16 de junio el Boletín Oficial de Chubut (provincia donde se ubica Puerto Madryn, por ejemplo, base de operaciones para buques que nutren a las viguesas Iberconsa o Lanzal) publicó un decreto con el que paralizaba toda actividad pesquera: "Suspéndase por el término de catorce (14) días la actividad de pesca en todos los puertos en la Provincia de Chubut". Siete días después, ante el enorme malestar del sector, rectificó.

En suma, las exportaciones de gambón desde Argentina ascendieron a 1.050 millones de dólares el año pasado, con lo que la extensión del conflicto amaga con hacer un roto también a los ingresos por divisas. El Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (Indec) atribuye a Iberconsa el tercer puesto en exportaciones de esta especie en el mismo periodo, por más de 120 millones de dólares. Argenova (Nueva Pescanova), con 73,4 millones, ocupa el cuarto puesto. Profand, Lanzal, Videmar, Vieirasa o Bricel también son players de relevancia del gambón argentino.

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